SOCIEDAD › EL LIDER PIQUETERO, IRRECONOCIBLE EN SU INTERNACION

Castells después del fuego

 Por Alejandra Dandan

Tiene más de la mitad de la espalda quemada; parte del abdomen, el cuello, la cara y el brazo derecho igual. Las quemaduras cubren con distinto grado de intensidad 20 por ciento del cuerpo de Raúl Castells, desde la cintura hacia arriba. Los médicos del Instituto del Quemado porteño siguen su evolución de cerca y descartan que se haya quemado con un lanzallamas porque no tiene heridas de tercer grado. No descartan, sin embargo, que las quemaduras se hayan producido por un gas paralizante y en combustión en contacto con el fuego. Los gases no son legales, pero las fuerzas de seguridad los usaron para la dispersión de manifestantes en alguna marcha. Tampoco descartan el uso de molotovs. Aquí, las razones.

Todavía con un hilo de voz, desde la sala de terapia intensiva del Instituto del Quemado, Castells ayer volvió a atender a la prensa como lo había hecho el primer día.

“Nosotros estábamos en la sala de un comedor comunitario donde funciona también una sala de primeros auxilios, cuando la policía llegó sin ninguna orden judicial para sacarnos”, dijo el ahora desbarbado dirigente piquetero. “Nos resistimos –agregó– porque no queríamos que entraran a desalojarnos y en el marco de eso se produce una refriega, y en concreto yo no sé con qué quedé cubierto de fuego.”

Esa “refriega” con la policía se produjo en una esquina del barrio de La Salada de Ingeniero Budge donde funciona una gran feria popular. Hace dos meses el MIJD instaló allí el comedor que terminó con la intervención de la policía del martes 12 a las 11.30. Ese día, el día del cumpleaños 53 de Castells, un grupo de policías de Lomas de Zamora llegó al lugar a cargo del jefe distrital, el inspector Roberto Castronuovo. Desde el primer momento, Castronuovo sostuvo que llegó con una orden de desalojo firmada por una oficial de Justicia del Juzgado Civil 1 de Lomas de Zamora. Pero el líder piquetero lo negó.

Angélica Acuña estuvo en la protesta y es una de los pocos testigos directos de la escena. Es coordinadora zonal del MIJD y todavía arrastra cierto desconcierto. “No queríamos que desalojaran el comedor”, dijo a este diario. “Era un día espectacular porque festejábamos el cumpleaños de Castells y la inauguración de una parte nueva, pero nos amargaron.” Para evitar el desalojo construyeron una barrera de humo con dos gomas prendidas, ubicadas sobre la esquina. “De repente la policía empieza a tirar balas de goma y como había tanta cantidad de humo por las gomas estábamos todos muy ahogados y veo a Castells que empieza a arder.”

A partir de este punto los testimonios de unos y otros se cruzan y hacen confusos, pero el cuerpo de Castells con sus quemaduras puede ser una pista para saber qué pasó.

Al comienzo, el líder piquetero había dicho que la policía usó un lanzallamas para quemarlo. La policía lo negó y ahora lo descartan desde el Instituto del Quemado: un lanzallamas produce quemaduras de tercer grado, dijo Alfredo Bigeschi, subdirector del Instituto ante una consulta de este diario.

La otra hipótesis que quedó en juego desde el comienzo fue propuesta por la policía y se refería a las molotovs. Según esa hipótesis, Castells se quemó con una bomba casera que lanzó uno de los militantes del MIJD contra la policía, pero que erróneamente rebotó contra un escudo y le pegó o lo alcanzó directamente por la espalda. Esta versión tiene al menos dos puntos flacos. Uno, sobre la modalidad de protesta del MIJD dado que no suelen usar o moverse con molotovs en las protestas. Y el otro aspecto se refiere a las zonas del cuerpo dañadas. Para los especialistas, es raro que la supuesta bomba casera, si existió, no le haya rozado ninguna zona del cuerpo de la cintura para abajo o lo haya hecho caer.

Eso mismo podría alentar una investigación sobre la opción del gas paralizante, conocido como gas pimienta o “personal”. El aerosol portátil es material combustible que puede generar llamas en contacto con un encendedor o con dos gomas incendiadas, como en este caso. A esta hipótesis le faltan testigos.

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Raúl Castells expuso las secuelas de la refriega en el desalojo en Lomas de Zamora.
 
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