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La ceniza y la producción ovina y caprina

 Por Marcelo Miguez *

La erupción del volcán Puyehue y en concomitancia la expansión de las cenizas influirá directamente en la producción de estas especies domésticas de interés pecuario y firmemente en su producto más importante, la lana y el mohair obtenido de los caprinos de la raza angora.

La época de servicio ya ha finalizado en la región y los vientres se encuentran en etapa de gestación con requerimientos nutricionales altos, necesarios no solo para llevar adelante la gestación sino también para expresar el máximo potencial de producción de fibras por los futuros reemplazos de animales (borregas y cabrillas).

La dificultad de la ingesta de forraje cubierto por las capas de cenizas que llegan a los 20 cm impide no solo el consumo de pastos sino que también aumenta el desgaste dentario, por lo que las consecuencias a nivel productivo serán muy serias. La problemática se centrará a nivel reproductivo a posteriori de los meses de agosto y septiembre, cuando el comienzo de los partos y los requerimientos de las madres para producir leche y que las crías mamen se verá notoriamente afectado, y la pérdida de corderos y cabritos será importante, ya que ellos dependen de la leche producida por sus madres casi hasta los dos meses de edad.

El productor verá mermado el rendimiento de los vellones obtenidos post esquila, ya que al pagarse por peso el rendimiento al lavado de los mismos será inferior a los obtenidos en otras zafras laneras. Sumado a esto, la zona influenciada por las cenizas viene soportando sequías durante casi un lustro, lo que ha llevado a disminuir la receptividad de los establecimientos por falta de forraje.

Si bien algunos técnicos hacen referencia a que a futuro estas cenizas servirían como materia orgánica para fertilizar los suelos, sabemos que el problema es el ahora, y la necesidad de suplementar la alimentación de los animales es algo de suma necesidad a fin de que el stock ovino no vuelva a sufrir la merma que tuvo en la década de los ’90, cuando la erupción del volcán Hudson y las posteriores nevadas hicieron caer el número de cabezas ovinas a menos de 13 millones de ovinos.

Es importante hacer notar que desde el 2001 la Argentina cuenta con una ley nacional para recuperación de la ganadería ovina (25.422). El Senado de la Nación en mayo último aprobó la extensión por diez años de la ley 25.422 y además creó un Fondo para la Recuperación de la Ganadería Ovina. Será de suma utilidad el uso de dichos fondos para proveer a los productores (cerca de mil) de herramientas para actuar sobre la problemática vigente en la región.

* Decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias (UBA).

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