SOCIEDAD › ALGUNOS APUNTES PARA LA PRIMERA GRAN CEREMONIA STONE

Gorro, bandera, vincha y milanesas

- Entre la pequeña multitud de extranjeros en River se destacaron dos contingentes del Mercosur: un grupo de brasileños confesó que “preferimos venir porque en Río se esperaba mucha gente y no sabíamos qué podía pasar, y acá nos pareció todo más controlado”. Los uruguayos, por su parte, dejaban asomar una inquietud: “Vinimos en micro y en el puente nos dejaron pasar... pero no sabemos si nos dejarán volver”, decían. Pero ni el conflicto por las papeleras de Fray Bentos les empañaba el entusiasmo.

- La reventa que inundó Internet en los días previos funcionó a pleno en las cercanías del estadio. Como los vallados de Avenida del Libertador y Figueroa Alcorta y Monroe no permitían pasar a nadie sin entrada, por allí se veía a muchachos que llegaban a ofrecer un campo a 400 pesos y una platea a 800. Ni siquiera los incomodaba la cercanía de los efectivos policiales, que tenían otras preocupaciones: “Poné que me pagan poco”, le solicitó un efectivo a un cronista de Página/12.

- Como suele suceder en los grandes eventos, todo negocio en las cercanías de la cancha tenía su correspondiente enrejado. Eso no impedía que los distribuidores espontáneos de merchandising tentaran suerte ofreciendo a los comerciantes calcomanías y otros recuerdos a precio de mayorista.

- En ese sentido, había ofertas para todos los gustos: afuera, una remera cotizaba a 15 pesos, los pañuelos a 10 y unos tapices delicadamente trabajados, a 25. Y no faltaba el que vendía “sánguche de milanesa para el bajón después de los Stones”, a solo $2,50. Adentro, las remeras oficiales iban de 50 a 80 pesos, las gorras 35, el poster 10, y un enterito Stone para bebés, 35. Y el que no se había animado a la milanesa se lamentaba frente a los panchos de 4 pesos y las hamburguesas a 5.

- Cerca de las 18, el ingreso de un ómnibus de la empresa Chevallier despertó una andanada de euforia en los que andaban cerca: el “ahí vienen, ahí vienen”, coronado por el ya clásico “OoOoooh, vamos los Stones” tuvo el premio de un saludo fugaz de –al parecer– Ron Wood, tras la ventanilla.

- Tal como viene sucediendo en los partidos de River, la flamante pantalla color sobre la tribuna local sirvió no sólo para mostrar imágenes y recordar a los sponsors, sino también para darle al público un poco de protagonismo, animándolos a que enviaran SMS para publicar en pantalla. La respuesta fue tal que, cerca de las 20, cualquier intento de llamar a algún celular en la zona de Núñez tropezó con el mensaje “las líneas se encuentran congestionadas...”.

- El show en River fue el número 57 de la gira A Bigger Bang World Tour, que comenzó el 21 de agosto en el Fenway Park de Boston, Estados Unidos. Antes de tocar en la Argentina, el grupo realizó 54 presentaciones en 35 ciudades de los Estados Unidos y Canadá, y continuaron en San Juan de Puerto Rico y Río de Janeiro, donde actuaron frente a más de un millón de personas.

- Diseñado por Mark Fisher, responsable también de la puesta del Vértigo Tour de U2, el escenario tiene 60 metros de boca, 30 de fondo y 25 de alto. Allí hay dispuestas 150 luces móviles, 500 fijas, una pantalla de alta definición de 12 metros por 18, y otras dos, de 3 por 4 metros, a los costados. Además hay un segundo escenario que semeja la mítica lengua, comunicado con el primero a través de una pasarela móvil.

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