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Domingo, 2 de septiembre de 2012

CINE> SE ESTRENA UN DOCUMENTAL SOBRE LAS ANTíPODAS DEL MUNDO

Dado vuelta estas vos

Victor Kossakovsky, documentalista ruso que es asiduo visitante de la Argentina, desde hace mucho estaba intrigado por esos extraños pares que son las antípodas del planeta Tierra, que no son sólo opuestos geográficos, sino también, a veces, modos de vida muy diferentes. Así viajó a cuatro pares de estos puntos, que no son las únicas antípodas que existen en este planeta mayoritariamente cubierto de agua, pero casi. El resultado es ¡Vivan las antípodas!, que se puede ver desde este jueves y es un viaje alucinado y sensorial por nuestro mundo.

 Por Mariano Kairuz

El pueblito está en Villaguay, Entre Ríos, pero para el que observa el paisaje de afuera es como si quedara en –un tópico argentino– el culo del mundo. Eso no significa necesariamente que del otro lado esté la cabeza, pero esos dos hermanos que por momentos parecieran ser los únicos habitantes de Villaguay –custodios de un puente y encargados de cobrar el peaje a quienes pasan por allí– mantienen tras otro largo y lento día un diálogo por lo menos sugestivo. “Es hora de irnos a dormir”, se dicen. “Dejaremos que los chinos se ocupen del planeta.”

Y entonces la cámara de Victor Kossakovsky (San Petersburgo, 1961), cambia su centro de gravedad, sube y gira y flota y nos revela qué es lo que hay del otro lado de Villaguay, debajo, a unos 13 mil kilómetros rectos de distancia. Eso mismo que intriga a la Alicia de Carroll y que la película cita a modo de introducción, la vieja fantasía infantil de empezar a excavar en la tierra y excavar y excavar hasta ver qué habrá del otro lado lo llevó a Kossakovsky a realizar este experimento que es ¡Vivan las antípodas!, y trasladarnos de la existencia bucólica, naturalmente ralentada de un pueblito entrerriano, a la ruta, la edificación abarrotada, el movimiento indetenible, la superpoblación en su extremo opuesto en la Tierra: Shanghai.

Coproducción argentina, holandesa, alemana y chilena que fue apertura del último festival de Mar del Plata, ¡Vivan las antípodas! viaja a cuatro pares de estos puntos geográficos diametralmente opuestos, que no serán las únicas antípodas que existen en este planeta mayoritariamente cubierto de agua, pero casi. La única porción firme de Europa, por ejemplo, que tiene una antípoda igualmente en tierra, es Miraflores, en Madrid, que se cruza con las playas de Castle Point, en Nueva Zelanda, donde Kossakovsky encuentra una ballena encallada y registra los intentos infructuosos por rescatarla (y el durísimo, crudo después). Se trata del trabajo de un documentalista en busca de mundos diversos que conviven sin saberlo dentro de éste, y de la vuelta a cada espacio y su revés surgen momentos verdaderamente hipnóticos.

Mientras en el sur chileno extiende sus alas un cóndor creando un espectáculo impresionante, del otro reposan las aguas del lago Baikal (Rusia); y mientras la lava ardiente traza su luminoso recorrido, como dibujando en la oscura roca volcánica (en Big Island, Hawai), una mujer recoge excrementos de elefante del frente de su local en Kubu, Botswana, con la misma naturalidad con que acá alguien levanta caca de perro de la vereda (y una queja similar: “¡Estos elefantes ensucian todo. Un día van a entrar a mi negocio!”).

Kossakovsky dice haber tenido la idea para esta película originalmente hace una década, cuando imaginó que la larguísima tanza que un pescador había sumergido en el río cruzaba el centro de la Tierra hasta salir del otro lado. Tras un recorrido de un par de años por al menos ocho paisajes cruzados, encontró su centro de gravedad en el eje Argentina-China, y lo hizo rotar en un vuelo lisérgico: todavía suena un chamamé entrerriano cuando los autos y las motos que avanzan por las autopistas de Shanghai parecen haberse incorporado a un alucinado ballet. Entre el día de un lado y la noche del otro; el verano y el invierno; aires límpidos y cielos turbios, se materializa una pintura mágica sobre este mundo en el que estamos parados. O de cabeza.


¡Vivan las antípodas! se estrena el próximo jueves 6 de septiembre. En el Incaa Km 0 Gaumont (Avda. Rivadavia 1630), y en el Malba (Figueroa Alcorta 3415) todos los viernes de septiembre a las 22.

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Villaguay y Shangai, ciudades en las antípodas que comparten pantalla.
 
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