CULTURA / ESPECTáCULOS › MUSICA. EL GRUPO FORMADO EN 1989 SE REúNE PARA TOCAR ESTA NOCHE

Y un día volvió Color Chino

Apenas supieron de la visita de Daniel Pellegrinet, que vive en Barcelona, sus antiguos compañeros de banda armaron un cronograma de shows que comenzaron en Rafaela y hoy llegan a Rosario. Prometen versiones nuevas de sus clásicos.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Cinco años después de su última visita a la Argentina, el regreso de Daniel Pellegrinet tenía más carácter vacacional que musical. Sin embargo, una cosa es inseparable de la otra para el guitarrista que, allá por 1989, fundó Color Chino. De hecho, para el baterista Hernán Castagno y el bajista Fernando Abratte (miembros de la última formación de la recordada banda rosarina-rafaelina) la sola mención del retorno de Pellegrinet fue suficiente para que diagramaran una serie de shows a modo de bienvenida. En ese marco, y después de haber colmado una primera presentación en Rafaela (ciudad natal del cantante y guitarrista), los Color Chino --que al formato de trío suman además como invitados a Nicolás "Mu" Sánchez en guitarra eléctrica, Natalia Pellegrinet en coros y Ariel Migliorelli en piano-- volverán a recorrer sus canciones, en un show que se anuncia a las 23 en Café Berlín (Pasaje Zabala 1128).

Y, al parecer, la idea de los Color Chino locales resultó de lo más agradable para Pellegrinet, que abandonó el inclemente invierno de Barcelona y se descubrió con una agenda marcada por el reencuentro musical (y gastronómico) con viejos amigos. Entre asados y shows, hubo tiempo además para dejar un registro de esta reaparición de Color Chino, con una sesión de grabación en vivo realizada ayer en el estudio Corcovado de Ariel Migliorelli.

Esta noche será entonces una oportunidad de avistar algo de lo que allí sucedió: un nuevo abordaje a canciones que siguen mostrándose firmes a pesar del tiempo transcurrido. Tiempo en el que Pellegrinet se ha volcado a géneros donde la distorsión no predomina. "Cuando me fui, en el 2001, empecé a tocar de todo, pero mucha música brasileña, que ya venía estudiando desde aquí --recuerda el músico--. Siempre me pareció una música que tiene muchísimos elementos, melodía, ritmo, armonías, letras. Yo vivo en Barcelona, y en la costa hay muchos restaurants, hoteles y bares, entonces se trabaja mucho con la bossa nova. A su vez iba tocando con bandas de rock, como sesionista, en conciertos puntuales, acompañando a algunos cantantes. Hice de todo, musicalmente fue muy variado, pero lo más fuerte fue la música brasilera".

Por estos días, de hecho, sostiene un dúo con un percusionista porteño (la Aldobonzinova) en el que sigue siendo la MPB la que ocupa la mayor parte de su trabajo, y la guitarra española desplazó casi por completo a la eléctrica. Y será ése instrumento el que lo acompañe en esta nueva aparición de Color Chino, a más de veinte años de la gestación del grupo. "Con Fernando y Hernán, los chicos de la última formación, tenemos una química muy especial --explica Pellegrinet en relación a esta nueva reunión--. Y Color Chino fue la banda con la que más canciones hice. En estos veinte años la banda ha sufrido un montón de cambios, pero siempre nos reencontramos y tocamos. Sin continuidad, pero perdura. Es por éso que elijo a Color Chino".

Esa vigencia, sin embargo, no implica que las composiciones se reproduzcan tal y como fueran interpretadas allá por los 90. En ese sentido, Pellegrinet distingue: "No queremos que suene igual, no pretendemos éso. Y esperamos que la evolución haga que no suenen igual. A lo mejor hay gente que quiere escuchar lo mismo, porque el gran público se queda con una imagen y quiere volver a ver éso. Hay muchas cosas que sí van a sonar como antes".

"Se nota la evolución porque cada uno siguió tocando, ninguno se separó de la música, entonces hay nuevos matices que se ven en el toque --agrega el compositor--. Yo veo al baterista tocar y me doy cuenta que hubo trabajo. Cada uno ha crecido, se nota en los tiempos de los toques. Antes había una aceleración constante y una ansiedad que no se podía contener, y ahora ves madurez, una madurez que no va en desmedro del swing".

Para Pellegrinet, además, resulta una grata experiencia enfrentarse a la mirada que puede aportar a las composiciones un guitarrista como Sánchez que, al momento de la formación de Color Chino, tenía apenas seis o siete años. "A Mu lo vi tocar cuando él grabó un disco con su banda, Mumenko, para la que yo produje un tema, un bossa-samba. Yo lo veía tocar hace ocho años atrás y ya me parecía que tenía unas condiciones brutales. Y ahora ya me parece tremendo. El está muy contento de tocar con nosotros, y nosotros estamos muy honrados con que toque, y lo que vi en el primer ensayo, después de que yo le pasara el disco con las canciones de un día para el otro, es que yo dejaba de tocar y escuchaba al trío sonando y me parecía estar viendo a Color Chino. Es la típica ilusión de ver a tu banda desde afuera".

A partir de esa presencia, Pellegrinet se encuentra en un nuevo lugar dentro del grupo, abordando sus propias canciones desde otro espacio. Un fenómeno de mutación por el que ya han pasado las propias canciones de Color Chino, según reconoce su autor: "Los temas han pasado por muchos formatos. En Barcelona armé Color Chino con Hernán Flores de Rosario, con un baterista uruguayo, un trompetista catalán y otra gente de allá. Y tocábamos estos temas, entonces pasé por muchas versiones, y cada una siempre me ha aportado algo. De hecho con el dúo de bossa hacemos un tema del último disco de Color Chino, y a la gente le encanta. Y ahora, por suerte, recibimos el reconocimiento de mucha gente, cariño, los medios que se acuerdan de nosotros. Está bueno, es como un premio, es gratificante".

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Pellegrinet, Castagno y Abratte también grabaron un registro del reencuentro del trío.
Imagen: Sebastián Granata
 
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