CONTRATAPA

Página

 Por Miriam Cairo

Satén, no

No. Esta página no es de satén. No imita las manos de un hombre. No talla el cuerpo de una mujer ni su ligado latido, pero uno sospecha que si esta página no fuera leída, alguien se vería obligado a correr con gesto suplicante hasta el sacerdote que regentea los abismos. Por simple principio de incertidumbre, esta página parece ignorar su efímero destino transparente, pero insiste, desnuda, rasgada, momentánea. Y así como la observación de un fenómeno modifica su naturaleza, la lectura de esta página la induce a su existencia.

Precio, no

No. No tiene precio. Lo que se va a saber luego de leer esta página no tiene precio. Bajo todas las formas perdidas, el lector se encuentra y se rehace. La sola lectura de lo que no tiene precio transforma a un simple bañista de ocasión en un animal azorado y exquisito. Así como el viento se ciñe a las frentes más ciegas, esta página se estrecha a su lector para despegar hacia arriba la voraz irregularidad de la llama. El lector de esta página se confunde con todo lo que lo rodea pero la fosforescencia es la clave de sus ojos.

Pétalos, no

No. Estas páginas no son pétalos, pero al tocarlas dejan en los dedos un imperceptible olor de flores. Si sus lectores, simplemente, se resignaran a las multas de la noche, no habría dama que se sentara a la grupa de un hombre, precipitada por la elevada alameda con rosas untadas de manteca y rodajas de sandías en el aire. Todo lo supuestamente voluptuoso quedaría reducido a una rutina de horarios, a un pobre juego de entradas y salidas. Los hombres quedarían reducidos a bañistas. Las lectoras no tendrían siquiera un gemido donde doblarse.

Mundo, no

No. El mundo no nace en esta página impresa. El mundo gira a la perfección sobre sus bisagras, indolente como una bestia atroz que se lame bajo el ala. En su mórbida superficie, desde diciembre hasta enero, el espectáculo del mundo está a cargo de fakires que se tragan antorchas con la boca llena de nafta mientras las sirenas empetroladas de purpurina los aplauden con el latido de sus gruesas pestañas. La bestia que es mundo no nace en esta página donde suspirar no es vivir y donde es dado presentir palabras que nos vivan.

Altura, no

No, esta página no declina como puro don de la altura. No aparece como todas las páginas de los diarios de la mañana. No está hecha para los simples bañistas de ocasión que se pavonean con su leitmotiv de turistas e imponen su enorme influencia de personas reales. Esta página no describe con lujo de detalles el color de la arena, ni el tránsito aéreo, ni los aterrizajes de emergencia. Esta página habla de la belleza de los intervalos de ciertas letras. De la gran pausa, del hombre, de la mujer, de los intersticios. Los otros diarios de la mañana hablan de los que gustan pasearse por la mórbida superficie del mundo como animales encadenados a su costado terrestre.

Tan bajo, no

No. Para que no llueva siempre tan bajo que las alas de las mariposas no puedan mojarse esta página no se escribe. No puede escribirse aunque lo quisiera. Pero a veces funciona como una débil balanza para calcular suspiros. A veces ilumina los tiernos pliegues del cuerpo en los que el animal humano se transparenta. Esta página también puede ser arrojada al mar en una botella o dentro de su sombra exacta, con su doble pliegue de tiniebla. Pero esta página no alcanza para hacer de un bañista un hombre ni para lograr que la palabra se salve de su temible destino de ser poesía.

Espejo, no

No. Esta página no es un espejo pero es un espejo imperfecto donde sólo se reflejan los brazos articulados de un cuerpo hecho para el acto. Su organismo escrito trata de vivir en el matorral desencantado de las noticias donde la dominante especie cazadora apunta con su fusil terrestre al animal palabra. Fruto de carne y letra, esta página, en el fondo se siente un cruzar único. La especie dominante quisiera borrarla pero su torpe mano no llega hasta los suspiros de la noche minúscula, invisible, donde está página se agiganta.

Rivalidad, no

No. Esta página no supone la rivalidad entre el libro y el diario. El titular no ofrece una primicia ni un best seller, pero tiene su peligro, corre su riesgo. Cosas que nadie quisiera saber, se dicen. Preguntas que nadie se hace, encuentran respuesta. Las columnas de esta página están secretamente retorcidas para la fuga. Todo su silencio significa. Las palabras de esta página, significan. Si este fuera un diario como cualquier diario de la mañana, sus palabras sonarían como todas las demás, pero en esta página, las palabras suenan como brazos extendidos y ofrecen su luz con sencillez de pájaro que vive.

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