CULTURA / ESPECTáCULOS › UN VISTAZO SOBRE EL PRESENTE DE LOS REALIZADORES ROSARINOS

Pantallas de lo que vendrá

Con temáticas y estéticas variadas, el cine local está activo. Documentales y ficciones dedicados a mirar la sociedad de una manera crítica, festiva e intimista. Cuentan Mario Piazza, Gustavo Postiglione, Elena Guillén, Diego Fidalgo y Claudio Perrin.

 Por Leandro Arteaga

Saber en qué andan los realizadores de la ciudad es también indagar en un panorama de matices variados. Haber tenido la posibilidad de ver imágenes de algunos work in progress ha sido uno de los aciertos del todavía reciente Festival de Cine Latinoamericano, que organiza el Centro Audiovisual Rosario (Secretaría de Cultura y Educación). Es más, la sección debiera ser costumbre a implementar, al ser una oportunidad que permite entrever la situación general y particular de los cineastas en cuestión.

Entre ellos, el prolífico Diego Fidalgo (Hombres de ideas avanzadas, El origen del pudor), cuya mirada crítica apunta ahora al mundo de los cultivos y la mutación rural. Fotosíntesis es el título de su documental, con cuatro años de rodaje, dedicado a registrar la tarea de Matías Sarlo, "fotógrafo de Rafael Obligado que vino a trabajar a Rosario, nos conocimos en una conferencia de prensa y me comentó sobre lo que estaba haciendo: un registro sobre cómo el paisaje del campo estaba mutando", cuenta Fidalgo a Rosario/12.

"Cada vez que volvía a su pueblo --prosigue--, él notaba cómo iban desapareciendo los puntos de encuentro, los clubes, bibliotecas, las canchas de fútbol ahora sembradas. Empezó a hacer un registro y me pareció que estaba bueno comenzar a seguirlo. Ahora estamos viendo el material, para ver qué nos falta". Fotosíntesis arroja un saldo alarmante: fumigaciones que no contemplan ordenanzas, y voces de resistencia que perseveran. "En el último tiempo, al involucrarme más, descubrí mucha gente que desde distintos lugares y posiciones está trabajando en un mismo sentido, en detener las fumigaciones, en construir lazos de relación económica diferentes. Hay mucha gente que se queda sin trabajo, que emigra a las ciudades, y los pueblos van desapareciendo". En cuanto al estado del trabajo, Fidalgo señala: "Hasta fin de año vamos a tratar de filmar cosas que faltan, pero estimo que de acá a la mitad del año que viene estaremos terminando de grabar". En otro orden, Fotosíntesis obtuvo recientemente uno de los subsidios de Espacio Santafesino.

Quien presentó imágenes por partida doble es Claudio Perrin (Terminal, Bronce) con Umbral y El cuento. La primera está basada, en tanto disparador dramático y emocional, en el linchamiento de David Moreira, ocurrido en 2014. No es el único referente, el propio realizador recuerda cuando "con Claudia (Schujman) intervinimos en un tiroteo entre un policía y un tipo, casi nos matan a nosotros también; eso fue antes del caso de David Moreira, pero todo fue sumando para escribir Umbral y tratar de ver, de mostrar, lo monstruoso que podemos llegar a ser los seres humanos. Gracias a las bestias de actores que por suerte tuve (Schujman, Tito Gómez, Bárbara Peters, Miguel Bosco, Gustavo Guirado), fue shockeante verlos interpretar esos personajes, con esos pensamientos, pero hay gente que es así".

Umbral recrea el después del crimen, en un clima enrarecido de convivencia forzada entre desconocidos, a puerta cerrada, con la noche por delante. Sobre la temática y su incidencia social, Perrin argumenta que "el fascismo estaba medio soterrado pero finalmente salió, con gente que avala la venganza por mano propia, algo monstruoso, creo que me quedé corto con lo que hice. Son monstruos individualistas, que si pueden cagarse entre ellos, lo hacen también". La película está en proceso de edición, pero la que todavía tiene jornadas de rodaje por delante es El cuento, de un trato formal más afectivo, casi un contrapunto con la claustrofobia en blanco y negro de Umbral.

"No es algo que había pensado así, pero puede que de manera inconsciente exorcice Umbral con El cuento, al estar mi hijo (Zahir Perrin) y Claudia (Schujman, esposa de Perrin). La acción sucede en la casa de mi vieja, en los lugares que fueron muy emotivos durante mi infancia. Mi hijo está jugando con autitos en donde yo lo hacía, hay una cuestión afectiva y sentimental muy fuerte. Ese era mi paraíso, mi mundo de fantasía: el pasillo de entrada, la pelota, los tapiales, el fondo, todo eso se mantiene".

Partidario de un cine que define, irónicamente, como "guerrillero", Perrin está cansado de buscar subsidios y armar "carpetitas". Algo de razón tiene. Su anterior película, Bronce, ha recorrido el mundo, conseguido premios y reconocimiento, pero a la hora de encarar un nuevo proyecto, todo vuelve a foja cero. "Prefiero poner toda esa energía en hacer las cosas antes que en buscar financiación durante tres años", agrega.

Quien viene de un estreno nacional en pantalla grande es Gustavo Postiglione. Pero la nueva apuesta del director de Brisas heladas se asume casi como un contrapunto: "Luego de la experimentación técnica que probé con el videoclip que hice para Cielo Razzo ('Disfraz'), en donde filmé con un iPhone, una serie de cosas me hizo preguntar sobre cómo hacer una película con un equipo mínimo, en un espacio limitado, en donde no tenga que recurrir casi a nada". De esta manera surge El presi, donde Jorge Ferrucci interpreta a este presidente durante la noche anterior a la asunción.

"Todo se filmó adentro de un auto, con un grupo de actores con el que estábamos ensayando una obra de teatro. Estaba la posibilidad de que saliera una porquería, pero cuando lo vimos nos gustó. No sé qué pasará con la película. La realidad te motiva también. Me comencé a cuestionar la idea acerca de cómo hacer cine".

El presi atraviesa por estos días la etapa de edición y Postiglione la está subtitulando, porque es repentina, espontánea, y "quizás guste en otro lado". "Por ejemplo, me entero por casualidad de que (Ricardo) Darín está haciendo de presidente en una película (La Cordillera, de Santiago Mitre), y en un momento el presi nuestro pregunta al asesor de imagen sobre quién va a venir a la asunción, si Charly, si Fito, y no, no viene nadie; ¿y Darín?, insiste; no, está de viaje pero te manda saludos. Termina siendo un chiste con algo que no se sabía que iba a pasar, con el cine dentro del cine".

Ganas hay muchas, todavía más cuando se aprecia el material de archivo con el que Mario Piazza introduce en Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez, documental dedicado al legendario grupo surrealista rosarino. "Conocí a los cucaños entre 1979 y 1980. Fui a la casona que tenían como sede y les prestaba copias en súper 8 de películas de Buster Keaton y Méliès, con las que ellos hacían sus funciones", comenta Piazza.

La intención, explica, es "indagar en lo que de ellos persiste en la actualidad. Esa experiencia adolescente es reivindicada hoy por ellos mismos como una etapa fundamental de su formación, conservando los principios que entonces los movieron". El proyecto cucaño está bien avanzado en su edición, con Verónica Rossi dedicada a esta tarea.

La perla del recorrido es la notable Elena Guillén (Cuatromil, El censo), quien con Sola en casa vuelve a sus "relatos intimistas": durante un fin de semana, una mujer queda sola en su casa y decide derribar una pared para comunicar la cocina con el jardín. "Instalo así a una mujer en la intemperie en su propia morada, donde se siente desprotegida y actúa en consecuencia. Pero lo particular es que nadie la dejó abandonada ni en un lugar hostil. Ella misma se instala en ese lugar", relata.

Si bien su formación es teatral, Guillén ha adoptado al cine como medio de expresión, con una sensibilidad que la distingue. Puntillosa en el trabajo de guión, dice que las preguntas que la motivaron en la construcción del relato son: "¿Qué sostenemos como integrantes de una familia?, ¿Cuál es nuestro imaginario de lo que esperan los otros de nosotros?, ¿Lo que acecha está afuera o adentro?". Sola en casa ganó el premio Gleyzer 2015, con la posibilidad de presentarse en la 2ª vía del Incaa. Es decir, está en la etapa de financiamiento, con la idea puesta en filmar el año que viene. "Pero si todo sale bien, y eso nunca se sabe. Si no logramos esta vía la filmaríamos igual, en Rosario", concluye.

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Cucaño es recordado en Acha Acha Cucaracha, de Mario Piazza.
 
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