CULTURA / ESPECTáCULOS › "LAURITA TIENE MUCHAS COSAS QUE HACER", EN EL TEATRO DE LA MANZANA

Los mágicos mundos de Laura Coppello

La actriz arma un itinerario con el que recorre su vida creativa, pero también su rol de titiritera y de militante.

 Por Julio Cejas

La niña que fue alguna vez y que sigue siendo al evocar sus juegos íntimamente adheridos en la piel y en su oficio de actriz, se sube a un escenario para contarnos en clave íntima algo de todo lo que todavía tiene intención de hacer. Laurita la niña, irá guiando a Laura Copello por ese recorrido que de alguna manera tiene que ver con su vida creativa, su rol de actriz, pero también de titiritera, de militante, de mujer que retorna al pasado para reencontrarse en complicidad de un público que la espera y que completará inevitablemente su relato.

"Laurita tiene mucho que hacer" pasa por esa imperiosa necesidad que tienen los creadores, de revisar sus agendas, siempre atravesadas por ese destello que en una época precisa de sus vidas, tiene que derramarse para ser compartido.

El espectáculo recientemente estrenado en el Teatro de la Manzana (San Juan 1950) Copello vuelve a confiar en un entrañable compañero de ruta con el que compartió esa potente historia coral de mujeres que fue "Mujeres oscuras" y la original versión de "La tragedia de Ricardo III" ,Ricardo Arias.

No es casual la elección y el sitio en el que ensayan y se encuentran, de alguna manera La Manzana es como la casita donde Laura cobijó durante muchos años sus sueños de actriz y docente, allí fue donde nos regaló su todavía recordada "Tina, crónica de una vida frágil", un exquisito homenaje a la fotógrafa Tina Modotti.

Arias por su parte viene trabajando durante los últimos años en la relación entre las vivencias personales de sus actrices y actores, tratando de construir una poética que no recurra a los tradicionales esquemas de actuación, para privilegiar esas zonas que entran en contacto directo con la sensibilidad del espectador.

Con respecto a su reciente "Aprovechar el tiempo" , ceremonia dramática compartida entre David Edery y Claudia Schujman , Arias la definía como "una obra donde se trata ante todo de no mentir ni engañar".

Allí se trabajaba sobre la piel de esos actores, sobre las historias profundas generadas a partir de una relación actoral, de allí que la complicidad del espectador era primordial: estaban invitados a esa ceremonia íntima.

"Laurita tiene mucho que hacer", está en esa línea del ritual al que asistimos de la mano del director que es quien nos recibe, nos guía hasta la entrada de la sala, y nos acompaña mientras nos ubicamos en un espacio que pronto se transformará en el espacio sagrado que el teatro nos tiene reservado solo en algunas ocasiones donde somos más cómplices que espectadores.

El espacio vacío pronto se llenará de fascinantes objetos diseñados y construidos por Pali Díaz para ilustrar los recuerdos y las obsesiones de Laurita, mientras los que la conocen comparten sus paisajes más íntimos , los que recién se acercan a ella, se deslumbran con las miniaturas de un universo que nos transporta a esa otra historia que solo el teatro puede contar.

La propuesta puede verse todos los domingos a las 20.30 horas en el Teatro La Manzana (San Juan 1950).

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"Laurita tiene mucho que hacer", está en esa línea del ritual al que asistimos expectantes.
 
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