CIUDAD › ROSARINOS Y ROSARINAS QUE LE DICEN A SU CIUDAD QUE NO LOS DISCRIMINE

Noticia no policial sobre Las Flores

En el centro municipal de la calle 5 de Agosto, más de cincuenta jóvenes alejados de la escuela y desarmados para el mercado laboral descubren y reconstruyen un espacio propio y su identidad con la excusa de asomarse a un oficio.

 Por Luis Bastús

Un puñado de jóvenes se reúne tres veces por semana en el Centro de Convivencia Barrial Las Flores para pensar, hablar y producir periodismo; otro puñado lo hace para construir un estudio de grabación con paredes de barro y paja en el taller de construcción natural, y ya hay una vecina que pidió presupuesto para que le hagan un horno en su patio. Otro grupo aprende y ensaya sobre fotografía y video, y algunos ya salen a hacer sociales, a trabajar en los festejos familiares del barrio. Son tres de los grupos de jóvenes de entre 14 y 26 años que se encuentran en el programa Nueva Oportunidad, una propuesta del gobierno local que empezó en 2013 con 320 jóvenes y que el año pasado llegó a capacitar a 1.500 de una veintena de barrios. Ellos, varones y mujeres, han dejado la escuela por circunstancias varias, no tienen empleo y son pocos los que saben los rudimentos de algún oficio. Y ahí están, en la vieja guardería de calle 5 de Agosto al 1700, a cien metros de Circunvalación y España, un jardín de plantas y sombra fresca adonde abrevan tres veces a la semana: dos para trabajar en el oficio mismo, y la tercera, para conversar de sus cosas, de lo que les pasa, el barrio, la gente, la vida misma.

De esas charlas surgió en el taller de Periodismo su decisión de gritarle a esa ciudad que vive al otro lado de Circunvalación que en Las Flores la droga y las balas no es lo único que hay. Y así publicaron el año pasado el primer número de su revista De Calletano el grito estalla. Toda una declaración de principios para que se entere esa ciudad que rara vez los integra y que los supone a todos soldaditos de bunkers. Una percepción que se confirma con los oyentes que dejan su opinión en los programas de AM y en los comentarios de lectores y trolls de La Capital.

"Yo vine porque necesitaba plata y me habían dicho que acá podía ganar algo, esa es la verdad; pero fue pasando el tiempo y ya sigo viniendo porque acá se me fueron despertando preguntas, y ganas de saber. Sí, la plata la necesito, pero ahora es distinto, ahora me interesa venir acá", cuenta Hernán, el más locuaz de todos. Cuando habla pregunta, quiere saber, acota, comparte, baja línea, y ceba mate, a todos. Todo al mismo tiempo. La plata referida es la beca de 900 pesos al mes que el programa otorga durante el semestre en el que transcurre el taller. De una de esas reuniones surgió la idea de invitar a un par de periodistas para preguntarles acerca del oficio al que se asoman, pero también para plantearles de frente que en Las Flores no viven a los tiros ni todo lo que pasa son casos policiales. Así lo reclama Nahuel, el mayor de todos: "Somos noticia cuando matan a uno, pero cuando hay una fiesta y todo el barrio está en la calle, los chicos divirtiéndose en la plaza, no viene ni un canal ni nadie".

"Cuando hay un incendio -acota Hernán-, la ambulancia o los bomberos tardan en entrar y la gente se queda sin casilla o sin vivienda porque aquellos tienen miedo de entrar al barrio por las cosas que dicen: que acá roban, matan. Y no saben que acá pasan cosas buenas y que hay gente que labura".

El prejuicio lleva al visitante a preguntar cómo es que estos jóvenes eligen un taller de periodismo antes que procurarse un destino laboral menos incierto. Responde Mario González, coordinador del CCB: "Son jóvenes como cualquier otro joven de la ciudad, ¿por qué entonces ellos no pueden tener inquietudes comunes? En el taller de foto y video los viernes les prestamos equipos que valen 15 mil pesos para que el fin de semana hagan sus trabajos. Y te aseguro que nunca faltó nada. El lunes vienen y los devuelven. Lo fundamental en esto es acompañar en abrir distintos tipos de oportunidades, para que ellos encuentren un lugar en la sociedad".

En un video de presentación del taller, realizado por Florencia Sanfilippo, los jóvenes develan algo de eso que no se explica sólo por la necesidad de dinero. "Me interesa enterarme de las cosas viejas del barrio. Soy re curioso y hasta al presidente le haría un reportaje", se anima Hernán.

Para Jorgelina, en cambio, el taller es un oasis que la sustrae de su rutina de madre precoz. "Me gusta aprender periodismo, se me complica porque tengo dos criaturas, pero bueno es un tiempo libre que me doy, que son dos horas para mí, que puedo hacer lo que me gusta sin las criaturas. Me gustaría hablar del femicidio, la agresión que hay en la calle, todos dicen que se matan, pero hay que ver por qué se matan", advierte.

Todos se conocían de vista en el barrio, y en las reuniones del CCB conversaron por primera vez. "Cuando vine acá tenía prejuicio con algunas cosas, porque no los conocía, pero después los fui conociendo, los escuché hablar y eso me cambió mucho la forma de pensar", confiesa Diego, con una mirada tan mansa que lo lleva a las antípodas del estereotipo de muchacho de Las Flores que se figuran aquellos que se excitan en las marchas de "Rosario Sangra" y reclaman mano dura.

Tamara también vive en el barrio, pero llegó al grupo por llevar a su hijo a las actividades infantiles del CCB. Así descubrió el taller. "Sentí que era algo para mí, porque estaba en mi casa sola. Sentí que estamos involucrados en la misma cosa", reflexiona. Ella es la encargada de recordar a otra compañera del taller, Fabiana Poggiani, que participó de la revista y en marzo pasado fue asesinada delante de sus hijos, por un hombre que la acosaba y que estaba en libertad condicional.

No es fácil ni rápido, pero en eso están. González, el coordinador, explica una vez más: "La idea no es sólo capacitar o reescolarizar, porque para acceder al mercado laboral quizás sea necesario asegurar otras cosas, por ejemplo, reconstruir vínculos entre ellos, con las instituciones del barrio. Que se sientan parte de un colectivo que los transforme, que los aleje de la idea de que somos lo que consumimos. En eso estamos".

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Parte del grupo que editó el primer número de la revista del taller de Periodismo.
Imagen: Facebook/hacetelapeliculaLasFlores
 
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