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Domingo, 25 de octubre de 2015

CIUDAD › EL COLECTIVO LOS OTROS ABRE CAMINOS TRABAJANDO EN CABIN 9

Una semilla de la rebelión

Es una organización social del barrio Cabin 9 de la ciudad de Pérez, que trabaja con chicos desde hace quince años. Recientemente festejaron el cumpleaños de su biblioteca con una jornada atravesada por la temática de la trata de personas como problemática.

 Por Martín Stoianovich

El estallido social de diciembre de 2001 también fue semilla. Distintas experiencias de organizaciones populares comenzaron a gestarse como resistencia al vaciamiento económico, cultural y social que el neoliberalismo de la década de los noventa había dejado en el país. Una de estas experiencias es el Colectivo Los Otros, que desde aquellos años abre caminos trabajando en conjunto con un club del barrio Cabin 9 de la vecina ciudad de Pérez. Entre las tareas que sostienen a diario se encuentra la biblioteca "Fábrica de otras cosas", que este mes cumple su cuarto año en funcionamiento. Desde la organización cuentan que el festejo de cumpleaños estuvo atravesado por actividades que tuvieron como eje a la trata de personas, una problemática vigente en el barrio que vincula sobre todo a la juventud.

Sobre la calle Los Aromos al 268, desde la vuelta de la democracia a la Argentina, se encuentra el "Defensores", un modesto club del barrio que en el año 2001 abrió sus puertas a otras experiencias para que tuvieran espacio físico en Cabin 9. Así surgió lo que con el paso del tiempo comenzó a llevar el nombre de Colectivo Los Otros, formado por un grupo de jóvenes de Rosario y Pérez que empezaron la historia de la organización con la realización de talleres de distintas disciplinas para los pibes del barrio. Desde el año 2011, en lo que era la terraza del club, se construyó una nueva parte del edificio que hoy es la sede del Colectivo, donde se armó la biblioteca "Fábrica de otras cosas". La autogestión, la independencia partidaria y el compromiso de los vecinos son los pilares de un proyecto que logra sostenerse ante el paso del tiempo y sus distintos obstáculos.

El festejo del cuarto aniversario de la biblioteca estuvo atravesado por actividades informativas sobre la trata de personas, a raíz de distintas situaciones vividas en el barrio que pusieron en alerta a los vecinos. Se realizó una charla donde se abordó la problemática en un sentido amplio, porque amplio también es el abanico de posibilidades que despliega este negocio delictivo en las barriadas populares. La trata de personas no sólo abarca la posibilidad de secuestro de niñas, jóvenes o mujeres para la esclavitud y la explotación sexual, sino que también integra otro tipo de actividades. Una de ellas es la trata de persona con fines de trabajo esclavo vinculado a otro tipo de negocios, como el narcotráfico y su sometimiento a los jóvenes de los barrios periféricos. Por eso, en la charla estuvieron presentes pibes y pibas, y muchos aportaron sus conocimientos paridos por la propia experiencia.

"Me hice rapero para desalojar todo el sufrimiento", contó Fisko, de 17 años, quien también aportó la experiencia en primera persona de las seducciones materiales que el narcotráfico le ofrece a los pibes. Otro de los chicos recordó que estuvo a punto de formar parte de la venta de drogas, pero no pudo por temas de horario. A las 18 sale de la escuela y debía entrar enseguida al búnker, donde tenía que permanecer hasta pasada la medianoche. Hoy, también rapero, mientras desprende rimas contando sus vivencias, de a poco se vincula al Colectivo Los Otros y su agenda de actividades. "Hay dos bandas disputándose el terreno para la venta de drogas con connivencia policial. En el medio quedan los pibes, por ser consumidores o soldaditos", explica Pablo, integrante de la organización. Si bien Cabin 9 es parte de una geografía que se mantiene excluida de las altas estadísticas de homicidios al negocio, sus redes de a poco se instalan en el barrio. "El contexto de violencia está llenando de armas la zona", agrega Pablo, quién a su vez cuestiona el dudoso origen de las armas de fuego que circulan libremente.

Para la organización, los problemas que atraviesa Cabin 9 se enmarcan en una serie de derechos vulnerados que dan cuenta de un barrio que padece la exclusión en diversas formas. "Hay muchos problemas sanitarios, no hay cloacas ni agua potable", comenta Pablo y agrega que hasta un basural en constante crecimiento afecta la cotidianidad del barrio. En Cabin 9, de las catorce mil personas que lo habitan, ninguna puede acceder al agua potable desde su casa. Recién a partir del año 2010, a través de una planta de ósmosis inversa instalada en el barrio, los vecinos pueden obtener agua potable siempre y cuando se dirijan a la planta con recipientes para poder transportarla. "El Estado hace uso de las necesidades del barrio", manifiesta Pablo, para quien las intervenciones en materia de infraestructura funcionan como parche y no solucionan desde la raíz los problemas que afectan a la población.

Otro aspecto que llama la atención en el barrio es la postergada inauguración de la escuela secundaria Nº 574, que desde el año 2005 se construye interrumpidamente. El proyecto se inició en el marco del Programa Nacional 700 escuelas y luego de una serie de problemas con la empresa constructora que había iniciado el trabajo, la obra se estancó. En julio de este año el Ministerio de Educación de la provincia aseguró que para octubre se iba a inaugurar, y los vecinos aún permanecen en la espera. Son más de 450 estudiantes que recién en mayo pudieron iniciar un ciclo lectivo regular, repartiéndose los cursos en la Escuela Primaria Nº 1209 y en los salones de una ONG del barrio que alquila el Ministerio. Para Los Otros, esta situación plantea un contraste muy fuerte con una obra que sí tuvo su inauguración: la Unidad Penal Nº 16 construida en la entrada del barrio. El proyecto comenzó en el 2010 y en septiembre pasado el penal fue inaugurado por el gobernador Antonio Bonfatti. "Así se evidencia cuál es la intención del Estado para este tipo de territorios, es clarísimo el mensaje", analiza Pablo mientras cuestiona que los chicos del barrio crezcan viendo cárceles inauguradas y escuelas estancadas.

El Colectivo Los Otros está atravesado por un sentido político que lo posiciona como una referencia del barrio para visibilizar las distintas carencias que se padecen, pero así también se logró consolidar como una herramienta de transformación con trabajos en distintas disciplinas. Actualmente se sostienen talleres de percusión, de arte, de fotografía a través de un grupo de mujeres independientes llamado Enfocadas, de danza contemporánea, de música. El proceso de aprendizaje para Los Otros se enmarca en la llamada educación popular, entendida como una relación horizontal donde el aprendizaje es mutuo y constante. De esta manera no sólo se establece una relación en la cual se comparten conocimientos, sino que también se fortalecen los lazos personales y los afectos que permiten que con quince años de trabajo, el espacio siga sosteniéndose. La esencia del Colectivo la resume Pablo con una reflexión final: "Nos preocupa hacer, pensar antes de hacer y sentirlo".

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"Defensores", un modesto club del barrio que abrió sus puertas a otras experiencias.
 
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