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La "guerra de las divisas" empantana la Cumbre del G20

Mientras la presidenta Cristina Kirchner asistía a la recepción que el mandatario surcoreano, Lee Myung-bak, organizó en el Museo Nacional, se confirmó que las eventuales medidas destinadas a evitar la denominada "guerra de divisas" no formarán parte del documento final que mañana firmarán los presidentes de los países que integran el Grupo.

Si bien en los dos últimos días los viceministros de Finanzas y los negociadores de cada país mantuvieron reuniones para tratar de lograr un consenso sobre los pasos a seguir en relación al eje central de la Cumbre, el vocero de la cumbre Kim Yoon-kyung, reconoció que los negociadores no "han sido capaces de ponerse de acuerdo". En ese contexto, el presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió durante 80 minutos con su par chino, Hu Jintao, a quien le pidió que permita una aceleración de la apreciación cambiaria para achicar el desbalance comercial, señaló el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

El conflicto es importante, porque los compromisos que adopten sobre cómo manejar las divisas pueden llegar a cambiar la política económica de cada país. Estados Unidos acusa a China de frenar voluntariamente la cotización del yuan para hacer sus exportaciones más atractivas, y atribuye a esta situación la falta de empuje de las empresas estadounidenses. Por su parte, China y otros países con superávit comercial, como Alemania, critican a Washington por inundar de dólares la economía mundial.

Los países emergentes, como Brasil, se encuentran en medio de la pelea. Por un lado consideran que China les está obligando a devaluar para no perder competitividad. Por otro, acusan a las naciones desarrolladas como Estados Unidos por sus bajos tipos de interés, que hace que los flujos de capital se refugien en naciones que ofrecen rendimientos mayores, como los emergentes, con el consiguiente peligro de que se creen burbujas especulativas y se dispare la cotización de sus monedas.

"Nosotros nunca buscaremos debilitar nuestra moneda como herramienta para ganar ventaja competitiva", dijo el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, al responder a las criticas provenientes desde diversos sectores por la decisión de la Reserva Federal de inundar el mercado con más de 600.000 millones de dólares durante los próximos ocho meses, a través de la compra de bonos de la deuda.

Hu, por su parte, sostuvo que la reforma cambiaria del yuan -la moneda china- será un proceso "incrementario" y que su aplicación se realizará a través de una reforma "férrea", que requiere una economía global "sólida", según reportó su vocero, Ma Zhaoxu al término del encuentro.

Poco antes de comenzar la cumbre, Hu adelantó que su gobierno quiere mantener la estabilidad de la moneda nacional, el yuan, al tiempo que está realizando reformas cambiarias. Para el mandatario chino, la cumbre debería centrar su atención en la solución de los desequilibrios entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo.

Estados Unidos y otros países desarrollados acusan a China de mantener el tipo de cambio artificialmente bajo para abaratar sus exportaciones, obteniendo así ventajas competitivas artificiales. En este contexto, el yuan subió hoy a su máximo en 17 años frente al dólar, y acumula una suba de 3 por ciento desde junio.

Obama se reunió también con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, y tras ese encuentro dijo que lo mejor que puede hacer su país por la economía mundial es crecer. "Continuamos siendo el mayor mercado del mundo y un inmenso motor para el crecimiento de todos los demás países", afirmó, en respuesta a las críticas recibidas por su política económica, en especial por la compra de bonos anunciada por la Fed.

Aunque el presidente estadounidense no comentó directamente las medidas adoptadas por la Fed, subrayó que había dado a su equipo de gobierno instrucciones para que se centren cada día en cómo hacer crecer su economía y en cómo incrementar las exportaciones. Países exportadores como Alemania se "benefician de nuestros mercados abiertos y de la compra por nuestra parte de sus bienes", agregó el mandatario, según un cable de la agencia de noticias DPA.

Antes de que diera comienzo la quinta Cumbre del G-20, Obama señaló que la declaración final del viernes deberá constituir el punto de partida para un crecimiento sostenible y duradero. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, se resiste a la idea de fijar límites para las brechas comerciales y dijo en la cumbre que las diferencias de competitividad entre países no pueden ser niveladas "con límites políticamente impuestos".

Para la ministra francesa Christine Lagarde los límites a las diferencias comerciales "es una idea que merece ser discutida; la idea de Geithener es una de las tantas que tenemos que tratar, habrá otras ideas y todas deben ser analizadas para crear un sistema que traiga mayor estabilidad", consideró.

Por su parte, Dilma Rousseff -la presidenta electa de Brasil, quien acompañó a Lula Da Silva a Seúl- advirtió que Estados Unidos está siguiendo una política de dólar débil que podría hacer que los países adopten formas de proteccionismo oculto para mitigar sus efectos. "La política de dólar débil significa que otras economías están cargando con los costos del ajuste estadounidense", dijo Rousseff, y agregó: "No es proteccionismo camuflado, pero ocasiona proteccionismo camuflado". Según la futura mandataria, el Grupo de los 20 podría hablar sobre reducir el papel del dólar como moneda de reserva a favor de una canasta de monedas.

En este contexto, el economista Joseph Stiglitz opinó que el plan de la Reserva Federal de Estados Unidos de expandir el estímulo podría contribuir a burbujas potenciales de activos en países emergentes con un fuerte crecimiento que no tienen medidas de control de capital. "Me preocupan países como India", dijo el premio Nobel y profesor de economía de la Universidad de Columbia, en una conferencia en Hong Kong, donde agregó que "las economías fuertes que todavía no tengan controles de capital se convierten en el punto focal de todo ese dinero". Stiglitz dijo que no está "tan preocupado por China", porque los encargados de la política monetaria del país ya están intranquilos por el riesgo de burbujas en los precios de las propiedades y porque podrían utilizar herramientas de política para enfriar el mercado en la economía principal de más rápido crecimiento del mundo.

Por su parte, la presidenta, Cristina Kirchner, sostuvo que la clave para abordar la crisis internacional y evitar la "guerra de monedas" pasa por la cooperación internacional y que en ese marco los países desarrollados deben asumir mayores responsabilidades y no reclamar a las naciones en desarrollo que frenen sus economías. "La cooperación internacional con seriedad, responsabilidad y racionalidad es la clave para abordar los problemas", dijo Cristina al participar de un seminario sobre finanzas.

Ante más de treinta ejecutivos de las principales multinacionales del mundo con intereses en la Argentina, la Presidenta sostuvo que "es importante tener un correcto diagnóstico de la enfermedad porque si no corremos el riesgo de darles distintos remedios al enfermo y enfermarlo aun más". Postuló también que los pasos a seguir no impliquen "guerras ni autodefensas que luego terminen impactando negativamente en el funcionamiento de la economía global".

Lula Da Silva fue a fondo y advirtió que la economía mundial puede quebrar si Estados Unidos y las potencias económicas apuestan a incrementar sus exportaciones a través de la depreciación de sus monedas, al tiempo que afirmó que el dólar debe dejar de ser la moneda de referencia global. "Si los países ricos no consumen y quieren apostar solo a las exportaciones para salir de la crisis el mundo va a la quiebra...todo el mundo quiere ganar más con más exportaciones, y no es posible apostar sólo a eso" declaró Lula. Y recomendó que Estados Unidos y Europa destinen recursos públicos para estimular el consumo de sus mercados internos, al igual que lo hicieron la Argentina y Brasil. Por otra parte cuestionó la devaluación del dólar y opinó que éste "no puede seguir siendo la moneda de referencia, tiene que haber la posibilidad de otras referencias".

De la jornada inaugural participan, entre otros, los presidentes y primeros ministros Barack Obama (EEUU), Luiz Inácio "Lula" da Silva (Brasil), Hu Jintao (China), Nicolas Sarkozy (Francia), Angela Merkel (Alemania), Manmohan Singh (India), Silvio Berlusconi (Italia), Kan Naoto (Japón), Felipe Calderón (México), Dmitry Medvedev (Rusia), David Cameron (Reino Unido) y Tayyip Erdogan (Turquía).

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La última actividad de Cristina y el resto de los mandatarios participantes de la Cumbre en Seúl será la cena de gala, que compartirán con gerentes generales de empresas multinacionales.
 
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