DEPORTES › A 48 HORAS DEL CIERRE DE LAS LISTAS PARA LAS PRESIDENCIALES DE RIVER

La lucha por la banda roja

Rodolfo D’Onofrio, Daniel Passarella, Antonio Caselli y Mariano Mera Figueroa, los candidatos para tomar las riendas del club que, tras dos períodos de José María Aguilar, atraviesa una grave crisis económica y futbolística.

 Por Gustavo Veiga

El peor River de la historia atraviesa los últimos días de una presidencia que causó estragos. José María Aguilar se despide del club y el museo que inaugurará mañana con toda la pompa debería ilustrar sobre su gestión a los socios del futuro. “Que no se repita”, sería un slogan a medida. Sobre los escombros que deja a sus espaldas, el hombre que lo reemplace tendrá que colocar nuevos cimientos. Pero, por sobre todo, serán los casi 33 mil asociados en condiciones de votar quienes decidirán si quieren hacer de la institución una casa nueva o una reciclada. A 48 horas del cierre de listas, mantienen sus candidaturas el empresario de seguros Rodolfo D’Onofrio, el embajador de la Soberana Orden de Malta, Antonio Caselli, el abogado Mariano Mera Figueroa y el director técnico Daniel Passarella, quien recurrió a la Justicia contra una disposición estatutaria que le prohibía presentarse. Sobre la hora podría haber un reacomodamiento, pero nada sustantivo. La sorpresa más reciente fue la declinación del ex presidente Hugo Santilli para acompañar en la fórmula a D`Onofrio.

Todos, sin excepción, coinciden en que River necesita refundarse y en despegarse del oficialismo en retirada. Pero casi nadie puede alardear de esto último. En rigor, quienes acompañan a Mera Figueroa: los opositores Horacio Roncagliolo y Carlos Lancioni.

Son 33 mil socios los que figuran en el padrón, pero se calcula que un tercio pasará por las urnas. El porcentaje no es menor, aunque ante los resultados que arrojaron las dos presidencias sucesivas de Aguilar, y la gravedad del momento, un cambio de tendencia y de conciencia sería que vote al menos la mitad de los habilitados. Depende de quién lo cuente, el pasivo de River se eleva hasta 70 millones de dólares o reduce sustancialmente esa cifra. Las propuestas que se escuchan poco hablan de cómo harán los presidenciables con semejante herencia económica y la deportiva, que lo tiene al equipo mirando de reojo la tabla de los promedios, tampoco ofrece salidas mágicas.

Passarella, el candidato más famoso de todos, pero con una postulación que zozobró en determinado momento, destrabó su situación estatutaria. Hizo una presentación en la Inspección General de Justicia (IGJ), apostó a que la elección fuera el 12 de diciembre, pero como se hará el 5, los plazos lo hicieron llegar con tropiezos. Todo porque trabajó como entrenador hace casi dos años. Señalado por sus nulos antecedentes de gestión o su coqueteo con el Boca de Mauricio Macri, no se le cuestiona tanto algo más serio: el contrabando de un yate por el que cumplió una condena de dos años y tres meses a trabajos comunitarios.

D’Onofrio se instaló entre los socios como el empresario poderoso que pretende manejar River con el combustible espiritual de Enzo Francescoli. Pero tiene dos espadas más que le abren camino: el actual diputado nacional, ex ministro de Eduardo Duhalde y ex espía de la SIDE, Juan José Alvarez, más el empresario periodístico Daniel Hadad, quien se prodiga en darle respaldo desde la pantalla de C5N.

A Caselli se le atribuye una generosa billetera que habría invertido en la campaña unos 3 millones de dólares. Las críticas que recibe no se sabe si son más por el pasado menemista de su padre Esteban, ex embajador ante el Vaticano, o sus alianzas con algunos dirigentes oficialistas, como Leonardo Barujel. Las listas de D’Onofrio y Passarella también se nutren de hombres cercanos al tándem Aguilar-Mario Israel. En la primera ocupará un cargo Diego Quintás, el responsable de fútbol amateur, y en la del Kaiser, los actuales vicepresidentes Julio Macchi y Domingo Díaz.

El salteño Mera Figueroa, hijo de Julio, el fallecido ministro de Carlos Menem, acordó un frente a último momento con Roncagliolo y Lancioni al que no se sumó Daniel Kiper, otro ex directivo que viene criticando a los distintos oficialismos desde el llano. También se evaporaron candidaturas como la ya señalada de Santilli, la de su hijo Darío y la del empresario periodístico Carlos Avila, tan damnificado de respaldo electoral como de pinchaduras telefónicas por las que se acusa al agente de la SIDE Gerardo Ciro James.

River tendrá un nuevo presidente en veintisiete días que deberá arremangarse, controlar con sumo cuidado las cuentas y empezar a devolverle de a poco el prestigio dañado. No será una tarea sencilla. Al club lo dejaron en la lona.

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Daniel Passarella y Rodolfo D’Onofrio, dos de los candidatos a quedarse con la presidencia de River.
 
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