DEPORTES › OPINIóN

Individualidades

 Por Miguel Rep

Birsa: Justicia para Birsa: el 10 esloveno, que jugando en Francia para el Auxerre chocó con un rival a quien le muestran la roja, hasta que él mismo corre al árbitro para aclararle que lo de su enemigo fue involuntario, logra que anule la expulsión y el otro equipo vuelve a tener once, este noble Birsa le hizo un golazo a Estados Unidos, y promete así quedar como uno de los jugadores de la Copa, si es que pasan a octavos, más allá del fair play.

Klose: Un rato antes se derrumbó el más firme de los invictos, Alemania. Tuvo su Kaita, y fue Klose. Es increíble cómo funciona, a veces, el reflejo autodestructivo, aun en los triunfadores. Un tipo que, como él, tiene la inédita oportunidad de superar al goleador de todos los mundiales, Ronaldo, se gana así dos partidos, el de ayer y el próximo, sin meter goles, ¿como hará para meter cinco goles en cuatro partidos, si es que los germanos llegan entre los cuatro primeros?

Donovan: Extraña selección la norteamericana. Son una garantía de entretenimiento, de empuje, de voluntad sin límites, más allá de sus jugadores de laboratorio. En ese panorama, el 10, el que aprovechó la pusilanimidad del arquero esloveno bajo los palos mandándola adentro, Donovan, es Walt Whitman. Hay que anotar a los yanquis en el lote de la lucha de América contra Europa, donde los de sangre nueva estamos ganando por afano. Estados Unidos mereció finalmente llevarse la victoria (en esa levantada Donovan tuvo mucho que ver) y es más: el malí del pito se la robó anulando un gol lícito. Si hasta diría que esta injusticia final casi me hizo olvidar de la justicia al narigón Birsa.

Capello: Carteles en las tribunas inglesas, ayer: “Nos quitaste 2 horas de nuestras vidas” y “Devolvé la plata, Fabio”.

Saramago: Una vez compartí una cena con Saramago, me tocó sentarme a su lado en una larga mesa, en Palermo. Discutió amablemente su polémica actitud frente a Cuba con un par de arrogantes escritores argentinos de mediana edad, él, tan marxista y tan Nobel, tan audaz y joven en esa actitud. De un hablar calmo y rostro de tortuga, el portugués me pareció un hombre muy triste, pero de tristeza verdadera, no de ésa que malgastó o, mejor sería decir, administró Sabato, y por eso sigue vivo y desde ayer Saramago no.

Compartir: 

Twitter
 

 
DEPORTES
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.