DEPORTES › OPINION

Con España, el fútbol parece estar a salvo

 Por Adrián De Benedictis

El Mundial de Sudáfrica comienza a quedar en el recuerdo y el título conseguido por España dejó en claro cómo se construye un campeón del mundo. La maquinaria diseñada por Vicente Del Bosque apoyó sus argumentos en una idea futbolística que tiene sus raíces en Sudamérica, con Brasil y Argentina como principales exponentes. Es curioso ver cómo un conjunto europeo que nunca había logrado ese trofeo tan preciado diseñó un juego colectivo con una sencillez asombrosa. El entrenador, que asumió a mediados de 2008, apenas unos meses antes que Diego Maradona, entendió que la estructura no debía sufrir modificaciones, y apenas algunos nombres fueron los que aparecieron como novedades. Y en sólo dos años alcanzó la gloria máxima.

Una de las claves principales del campeón fue la de insistir con las pequeñas sociedades que ya estaban instaladas, no sólo en el seleccionado sino en ese espejo llamado Barcelona. Xavi Hernández y Andrés Iniesta, por un lado, y Piqué y Puyol (foto), por el otro, sirvieron como columna para que todo el resto girara alrededor con la mejor sincronización. Y así la Eurocopa conseguida en 2008 fue el punto de partida para lo que sucedió en tierra sudafricana.

Pero España también tuvo la inteligencia de consolidar a chicos que ya habían tenido una experiencia positiva a nivel mundial. Casillas, Xavi y Marchena fueron tres de los integrantes que se subieron a lo más alto del podio en el Mundial Sub-20 en 1999, en Nigeria, y los tres volvieron a festejar el domingo pasado con los mayores.

Argentina tuvo una gran oportunidad de plasmar un fútbol similar al de los españoles desde la Copa América de 2007, en Venezuela, cuando esa (gran) sociedad integrada por Lionel Messi y Juan Riquelme, recuperada por Alfio Basile, ofreció un repertorio que proyectaba algo de relieve importante. Más allá de que ese certamen quedó en poder de los brasileños, Argentina comenzaba a vislumbrar un camino con luz propia. Pero a contramano de los españoles, la abrupta salida de Basile como entrenador y la llegada de Maradona como reemplazante no le dio continuidad a un juego que no necesitaba muchas combinaciones matemáticas, sino insistencia en su crecimiento a pesar de aquel subcampeonato.

La decisión de buscar con pases cortos de no más de tres metros de distancia que mostró el mediocampo español era algo que el fútbol argentino estaba acostumbrado a mostrarle al mundo. De esa manera, la materia prima comenzó a ser exportada ante el asombro de los clubes poderosos de Europa. Y el que mejor la expone por estos días es el propio Messi, compañero de Xavi, Iniesta y Pedro en un club que seguirá insistiendo con ese plan, a partir del interés por comprarle ahora a Fábregas al Arsenal, otro chico español que cuando le tocó ingresar, sobre todo en la final ante Holanda, se acomodó perfecto a los requerimientos de su equipo.

De esa manera, España fue edificando la meta obtenida en Johannesburgo. Con la imagen de Sudamérica como mejor figura para imitar. Y así el fútbol parece estar a salvo.

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Imagen: EFE
 
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