DEPORTES › LE GANó EL SUPERCLáSICO EN EL MONUMENTAL CON UN GOL DE CABEZA DE JONATAN MAIDANA

River le tiró todos los dramas a Boca

Fue una victoria clara y merecida del equipo que ahora dirige Juan José López, sobre un rival muy opacado y cuyo técnico, Claudio Borghi, anunciará hoy su salida del club. La ventaja pudo haber sido superior dada la diferencia en el campo de juego.

 Por Ariel Greco

River se quedó con el superclásico y le tiró todos los problemas a Boca. Con actitud, un rato de buen juego en la primera mitad y a pesar de un retraso ostensible después del gol de Jonatan Maidana, el equipo de Juan José López se llevó una victoria tan clara como merecida ante un opaquísimo Boca, que casi no pateó al arco en 90 minutos y que mostró una imagen alarmante.

El partido comenzó a jugarse en la larga semana previa, en la que las movidas por afuera de lo futbolístico terminaron incidiendo en lo que ocurrió en el campo. El despido de Angel Cappa sirvió para descomprimir el pesado clima que se vive en River. El equipo, hasta el 1-0, se sintió más liberado. Por el contrario, las internas de Boca terminaron de desgastar un ciclo que anoche dio sobradas muestras de estar concluido, más allá del tiempo que se tome Claudio Borghi en renunciar o los dirigentes en echarlo.

Pese a su mayor presión por la posición en la tabla de los promedios, River salió a jugar el clásico con mayor naturalidad que Boca. Desde la seguridad de Carrizo y la solidez de los centrales empezó a trabajar el juego. Y comenzó a ganarlo cuando se decidió a explotar las ventajas que tenía por el costado izquierdo, con la fina zurda de Lamela y los desbordes picantes de Pereyra, sacando provecho de una incomprensible movida táctica de Boca que, por primera vez con línea de cuatro, puso en ese sector a un volante sin recorrido ni marca como Méndez y a un central lento devenido en lateral como Cellay. Para apoyar esa idea contó con un Pavone muy sacrificado, que ganó y perdió contra los zagueros rivales, pero no permitió que Caruzzo pudiera cruzar para ayudar en la zona endeble de su defensa.

Aunque pudo mantener el empate en la primera mitad por la tarea de sus centrales y las buenas intervenciones de García, Boca no tenía brújula, ni adentro ni afuera del campo. Riquelme, que no podía pisar y era constantemente anticipado, pidió el cambio antes de los diez minutos, pero de manera inexplicable siguió en el campo hasta el final del primer tiempo. Y sin su referente futbolístico en plenitud, todas las limitaciones creativas que arrastraba Boca volvieron a quedar expuestas, algo que luego Chávez tampoco pudo disimular. El caudal ofensivo se vio restringido a bochazos a dividir para Palermo, corridas sin sentido de Méndez e intentos de desborde muy tímidos de Mouche y Giménez. Por eso, la primera ocasión de cierto riesgo que puede contabilizársele ocurrió a los 89 minutos, cuando Chávez tuvo la pelota picando en el borde del área y remató alto.

Una particularidad que tuvo el desarrollo es que River pasó a ganar cuando ya no marcaba diferencias tan nítidas sobre su rival y empezaba a dudar de sus posibilidades, como si el efecto por el cambio de técnico comenzara a diluirse. En la primera mitad, cuando dominó con bastante margen, en especial entre los 20 y los 40 minutos, tuvo cinco chances claras, sobre todo una entrada de Ferrari que salió alta tras un desborde de Pereyra y un mano a mano que García le ganó a Ortega.

Tras el gol de cabeza de Maidana y con un Boca jugado y desordenado, las ocasiones fueron más esporádicas y, salvo una corrida de Acevedo que terminó con un tiro cruzado defectuoso, las demás fueron con disparos de larga distancia. Es que con el desarrollo ganado, River sintió temores de perder lo que había conseguido, se retrasó demasiado y permitió que un Boca impotente lo arrastrara contra su campo. Para su fortuna, sólo se quedó en eso porque la única variante que presentó el conjunto de Borghi fueron los pelotazos frontales que agrandaron las tareas de Carrizo y los tres centrales ya definidos que dejó Jota Jota con el ingreso de Arano.

Así, con una ligera mejoría, sobre todo en la actitud, y aprovechando a rival destruido en todos los aspectos, River ganó tras siete fechas y se dio una alegría grande. Pero tiene que tener en claro que no siempre se encontrará con un adversario hecho jirones que le facilite la tarea.

1- RIVER

Carrizo; Ferrari, Maidana, Ferrero, Román; Acevedo, Almeyda, Pereyra; Lamela; Ortega, Pavone.

DT: Juan José López.

0- BOCA

J. García; Cellay, Caruzzo, Insaurralde, C. Rodríguez; Méndez, Battaglia, M. Giménez; Riquelme; Mouche, Palermo.

DT: Claudio Borghi.

Estadio: River.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Goles: 53m Maidana (R).

Cambios: 45m Chávez por Riquelme; 63m Monzón por Méndez (B) y Viatri por Mouche (B); 66m Arano por Pereyra (R); 71m Buonanotte por Ortega (R); 82m Funes Mori por Pavone (R).

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El desahogo de los jugadores de River, que luego de siete fechas sin victorias por fin pudieron celebrar, justo en el superclásico.
 
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