DEPORTES › DESPUES DE UN AÑO DE LESIONES Y TEMOR, MAYER SE TOMA REVANCHA EN ROLAND GARROS

El correntino pierde el miedo a volar

Dio una de las sorpresas de la jornada de ayer al vencer al chipriota Baghdatis en tres sets. Lo sigue con atención Tito Vázquez. Ganó Chela, perdió Berlocq y hoy, no antes de las 13, Del Potro batallará contra Novak Djokovic.

 Por Sebastián Fest

Desde París

Del “miedo muy grande” a la sonrisa franca: el correntino Leo Mayer no sólo está superándose a sí mismo en Roland Garros, sino que también encarna el triunfo de los tímidos, el éxito de los que son diferentes porque simplemente prefieren no alzar la voz.

Mayer, que debió sortear la espinosa clasificación en París, derrotó al chipriota Marcos Baghdatis, 7-5, 6-4, 7-6 (8-6). El argentino, 217º del ranking, está así en la tercera ronda de Roland Garros por segundo año consecutivo. Pero de aquel a este torneo vivió un infierno. “Hace mucho que no juego y el miedo es muy grande”: confesión de Mayer el 18 de enero, tras perder en la primera ronda del Abierto de Australia 6-2, 6-0, 6-4 ante Eduardo Schwank. “Tengo mucho miedo de jugar pegando la derecha, porque así se me rompió”, explicó Mayer, que sufrió una fisura en las vértebras en septiembre y no había vuelto a jugar desde entonces. En ese momento el argentino, que en julio del año pasado llegó a ser 51º del mundo, llevaba ya nueve derrotas consecutivas en primera ronda. Dos semanas después sumaría la décima, pero a partir de ahí comenzó a remontar.

Fue a principios de febrero, cuando logró derrotar al ruso Igor Andreev en la primera ronda de Costa do Sauípe tras ganar tres partidos en la clasificación. Así, Mayer clausuró nueve meses sin victorias en el cuadro principal de un torneo.

“Después de muchas malas se me dan aquí dos partidos buenos. Estoy contento”, admitió con una sonrisa de oreja a oreja. Su triunfo es una alegría doble para el argentino, ya que al padre de su novia le acaban de diagnosticar cáncer. A él le prometió que haría un buen torneo, y está cumpliendo de sobra.

Mayer es un jugador poco común para el tenis argentino. Aprendió a jugar en Corrientes, una provincia de escasa tradición a la hora de ofrecer tenistas de primer nivel. Habla poco y escucha mucho, aunque en los últimos tiempos se fue soltando, venciendo así una tartamudez que marcó su juventud. Es, además, un gran sacador, probablemente el mejor del tenis argentino. No en vano fue seguido ayer atentamente por Modesto “Tito” Vázquez, capitán del equipo argentino de Copa Davis, y Ricardo Rivera, subcapitán.

¿Cómo hizo para renacer? Mayer ríe. “Arreglé primero la espalda, y luego la confianza. Como no podía pegar mi derecha, mejoré mucho el revés.” La explicación médica de Mayer deja algún escalofrío. “No me acuerdo del nombre del tratamiento. Y tampoco me quiero acordar... Pero era uno en el que me mataban los nervios de las vértebras para que no sintiera el dolor.” El próximo rival es nada menos que el sueco Robin Soderling, Nº 5 del mundo y finalista los dos últimos años en París.

Mayer sonríe y no dice mucho sobre el desafío. Al fin y al cabo, no todas las semanas van a ser como la que está viviendo en París: “Acá es muy lindo, pero después vuelvo a jugar los torneos challenger. Hay que remarla de abajo”.

Juan Ignacio Chela venció 3-6, 6-3, 6-4, 4-6, 6-2 al sudafricano Kevin Anderson. En cambio, Carlos Berlocq quedó eliminado al perder en la segunda ronda con el polaco Lukaz Kubot, 6-3, 7-6 (7/4), 6-3.

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“Después de muchas malas se me dan aquí dos partidos buenos”, se felicita Mayer.
Imagen: EFE
 
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