DEPORTES › MARIO GOIJMAN, EX TITULAR DEL VóLEIBOL

Se quedó sin red

 Por Pablo Vignone

El Mundial 2002 de vóleibol en la Argentina, organizado en un país en llamas, fue su gran logro como dirigente deportivo. También el suceso que lo terminó arrastrando a la ruina. Sus denuncias sobre corrupción precipitaron la caída del mexicano Rubén Acosta como presidente de la Federación Internacional de Vóleibol (FIVB), pero la fabulosa puja judicial que inició en Suiza para reclamar el dinero que la FIVB quedó adeudándole tras el Mundial, lo condujo a perder todo: su puesto, su Federación, su empresa y, ahora, su hogar. Mario Goijman se siente “angustiado y desesperado” después de que una oficial de Justicia lo intimara el miércoles a dejar su casa.

“Esto es muy grave, tengo embargos decretados y allanamientos por haber sido el garante del Mundial 2002. El silencio de todos es muy difícil y a nadie le importa. Estoy pagando el precio por haber defendido los principios éticos y morales frente a un (Rubén) Acosta que se llevó 33 millones de dólares”, dijo ayer el ex dirigente.

El Mundial 2002 se disputó sólo gracias a que Goijman garantizó con sus bienes personales una serie de gastos que le exigía la FIVB presidida por Acosta. Aquél fue el único gran evento deportivo realizado en el año de la abrumadora crisis. La entidad jamás devolvió ese dinero y, para reclamarlo y hacer frente a los acreedores locales, Goijman inició un camino tortuoso y lleno de peligros que terminaron hundiéndolo. Desde allí reclama hoy auxilio.

“Estoy profundamente dolido por el trato que recibimos quienes defendimos la transparencia y la honestidad”, se lamentó ayer el ex dirigente. “Quienes hoy suceden a Acosta, los mismos que eran sus vicepresidentes, se niegan a pagar a la Argentina lo que nos corresponde”, una cifra que estima en 819 mil dólares.

“Yo le presté a la Federación Argentina (FAV) y fui garante de los créditos que tomamos para organizar el Mundial. Pero después la FIVB nunca le pagó a la FAV porque Acosta quería la revancha por el juicio en el que lo denuncié por corrupción. A Acosta lo echó la campaña que hice”, afirmó. La FIVB desafilió a la FAV y en 2003 encomendó la creación de la FEVA, que es la que actualmente maneja el vóleibol nacional.

En 2005, Goijman recibió en Copenhague el Premio Play the Game por su lucha contra la corrupción en el vóleibol. Jens Sejer Andersen, el director internacional de la organización, señera en el desparejo combate por mayor transparencia deportiva, se manifestó ayer “alarmado por la gravedad de la situación de Mario Goijman, que ahora está pagando un precio demasiado alto y extremadamente injusto por su lucha en contra de la corrupción en el deporte de vóleibol”.

Tres años más tarde, en 2008, Acosta renunció a su cargo en el Comité Olímpico Internacional y, tras 24 años como presidente, también abandonó la FIVB. Pese a ello, siguió cobrando comisiones por acuerdos millonarios con patrocinantes. Su sucesor, el chino Jizhong Wei, le cortó el chorro, pese a que la Justicia suiza no encontró culpable al mexicano de los cargos que le imputó levantado Goijman. Acosta reconoció haber recibido dinero pero alegó en su favor una reglamentación particular de la FIVB, impuesta por él mismo, que le permitía cobrar comisiones de los contratos que firmaba como presidente de la entidad.

El ex titular de la FAV asegura que el proceso le costó 350 mil dólares sólo en abogados suizos, y otros cientos de miles en los más de 30 viajes que hizo a Suiza para seguir el caso.

“Según nuestras informaciones, la deuda de más de un millón de dólares que ahora le está destrozando se debe principalmente a una actitud fraudulenta” de la FIVB, asegura Andersen. “Ese Mundial contribuyó a realzar la imagen internacional de la Argentina, y por eso es aún más trágico que Goijman esté cayendo por trámites en el país al que sirvió”.

“Mi situación personal es desesperada, perdí mi fortuna en una lucha por la honestidad, estoy en estado de quiebra, con mi casa bajo remate y con mi salud deteriorada seriamente”, había advertido Goijman meses atrás, pero la dirigencia deportiva no lo escuchó. “No tengo adónde ir a vivir, estoy desesperado. Tengo una angustia que no doy más. La FIVB ni siquiera quiere recibirnos. Propusimos que el COI sea mediador pero la FIVB se niega, no sé por qué”, cuenta desde su desazón.

“Esto ya pasó todos los límites. Perdí mi coche hace dos años en un embargo y ahora estoy por perder la casa.” El desalojo judicial de la casa en la que Goijman vive, en el Tigre, se producirá dentro de diez días.

“Play the Game y su red global de expertos y periodistas estamos preparando una campaña internacional para reivindicar a Goijman, el deporte argentino y los otros líderes injustamente expulsados por el viejo régimen corrupto del vóleibol”, asegura Andersen desde Europa. Una señal más contundente de parte del deporte argentino y de sus autoridades sería más que bienvenida. Sería indispensable.

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