DEPORTES › DOPING Y ARREGLOS EN EL CIERRE DE “PLAY THE GAME”

La cuestión de las trampas en las prácticas deportivas

Los temas que tuvieron un rol protagónico durante la semana también fueron objeto de crítica y reflexión de las jornadas.

 Por Pablo Vignone

Desde Reykjavik

El arreglo flota en el aire. Es un escándalo en el tenis, en momentos en que, semana a semana, un tenista tras otro denuncia intentos de soborno para dejarse ganar y favorecer a la mafia de las apuestas. Es un lamentable ejemplo de lo que sucede con el deporte profesional, inundado de dinero, de posibilidades de ganarlo sin esfuerzo. La trampa en las prácticas deportivas en la que este incentivo económico es un ingrediente indisoluble, se transformó en protagonista excluyente del juego, como subrayaron varios investigadores en la última jornada de la conferencia “Play the Game”, que se cerró con éxito ayer en esta ciudad.

“En una ocasión entrevisté a un famoso jugador de fútbol acerca de arreglos de partidos. Me preguntó si yo tenía contactos con los tipos que los arreglaban. Por razones profesionales, disponía de algunos números de teléfono. Me los pidió. ‘¿Para qué?’, le pregunté. ‘Porque se puede ganar muchísimo dinero con ellos’, me respondió.” Investigando el arreglo de partidos de fútbol alrededor del mundo, el periodista canadiense Declan Hill vivió esa experiencia.

Hill estudió los mecanismos que se emplean para asegurar el resultado arreglado de un partido con una base de 137 encuentros declarados como arreglos, disputados a partir de los ’60 y hasta la actualidad, en Asia, Europa y algunos en Brasil. “Los jugadores que más buscan los que arreglan partidos son los volantes, porque son los que pueden controlar el juego sin despertar tantas sospechas”, explica. “Sólo en el 40 por ciento de los partidos en los que el árbitro fue sobornado se cobran penales.” El 1-1 entre Alemania y Austria del Mundial de 1982, que eliminó a Argelia, está dentro de los partidos estudiados. “Los goles se marcaron en los primeros minutos. Ese es un patrón entre los partidos bien arreglados”, asegura.

“En Bangkok entrevistaba a un miembro de la mafia local. El tenía varios celulares. Por uno de ellos apostó 20 mil dólares a un partido de la Bundesliga, que estaba por empezar. Me dijo entonces qué resultado iba a tener el partido. El celular sonaba cada vez que se producía un gol. ¿El resultado final? Era el que me había anticipado”, relató el investigador.

Los arreglos no representan la única sospecha que ensombrece al deporte. “Habría que anular todos los records mundiales establecidos en especialidades como el atletismo, la natación o el levantamiento de pesas, porque el doping está detrás de todos ellos y no son dignos de crédito”, sugirió con énfasis Sandro Donati, especialista italiano en la lucha contra el doping. Donati ganó ayer el Premio Play the Game por su contribución al enriquecedor debate sobre las prácticas corruptas en el mundo del deporte. El argentino Mario Goijman, ex presidente de la Federación Nacional de Vóleibol, había ganado el premio en la edición anterior de la conferencia, en 2005.

“Si las grandes federaciones internacionales los mantienen, obligan a los deportistas a doparse más todavía para batirlos, sin interesarse por la salud de ellos o de los chicos”, insistió el italiano. “Ponen el negocio por delante.”

Los daños que provoca la trampa cruzan inexorablemente los límites de la salud del atleta. Según otro estudio presentado en “Play the Game”, los hijos de los deportistas que se dopan sufren horriblemente las consecuencias. En un grupo de 69 hijos de ex atletas de la antigua Alemania del Este, donde el doping era una política de Estado, se comprobó que la mayoría sufría dolencias físicas o psíquicas; que más del 50 por ciento eran víctimas de al menos dos enfermedades, que uno de cada cuatro chicos era presa del asma, alergia y enfermedades de la piel. Además, uno de cada diez tiene desorden metabólico. Los hijos de estas madres atletas que fueron dopadas sufren más problemas de salud que los chicos de padres atletas de la misma condición, según el estudio del doctor Giselher Spitzer, de la Universidad Humboldt de Berlín.

La trampa es cotidiana; y en ocasiones sale a la luz, como sucedió ayer con el positivo de cocaína de Martina Hingis. ¿Un atajo hacia el resultado o consumo social? “La marihuana sí es una droga recreacional, su consumo recibe una sanción atenuada –afirma aquí David Howman, director adjunto de la Agencia Mundial Antidoping (AMA)–. Pero la cocaína es real doping.”

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Sandro Donati, especialista italiano en temas de doping.
Imagen: AFP
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