ECONOMíA › LA CRISIS FINANCIERA YA NO PREOCUPA, PERO BRASIL SI

El asedio del vecino

El espectro empresario reunido en el Coloquio de IDEA mostró un cambio en sus preocupaciones. Ya no hay pronósticos sombríos por la crisis, pero sí inquietud por las medidas que adoptó Brasil.

 Por Cristian Carrillo

Desde Mar del Plata

El empresariado se muestra menos preocupado por la crisis financiera internacional, pero se encuentra en alerta ante las restricciones que dispuso el gobierno brasileño a las exportaciones argentinas. Durante el 45º Coloquio Anual de IDEA, que se desarrolló en Mar del Plata, el debate económico giró en torno de los últimos coletazos de la crisis y de la manera más rápida de salir de ella. Las opiniones coincidieron en que la Argentina salió bien parada del vendaval y que podrá ponerse en carrera en el corto plazo. No obstante, advierten que el empleo seguirá por un tiempo afectado. Para evitar mayores pérdidas los ejecutivos apuestan al mercado interno y externo y, para ello, advierten la necesidad de no contar con problemas con el principal socio comercial del país. Es por eso que, antes de que comenzara el Coloquio, un grupo de empresarios fue recibido por el embajador brasileño en la Argentina, Mauro Vieira.

Como suele suceder en este tipo de eventos, hubo un tema adentro (en los paneles) y otro afuera (en los pasillos). En el interior de la sala de conferencias del Sheraton marplatense, los especialistas invitados disertaron acerca de las políticas a adoptar por los gobiernos para salir de la crisis financiera internacional. Los pronósticos, en líneas generales, fueron bastante optimistas.

“Se terminó la unipolaridad hegemónica norteamericana y surgen nuevas potencias, como China e India”, sostienen los especialistas en geopolítica en distintos foros. En esa línea, el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela y México Jeffrey Davidow reconoció que su país ha ingresado en un “período de gran desempleo, casi endémico”. “Existen muchas dudas sobre una recuperación rápida o total en Estados Unidos”, concluyó.

En los pasillos, el ambiente era todavía más optimista. “Estamos saliendo de la crisis. Lo que no se mueve todavía es el empleo y ése es un problema grave”, dijo a este diario el gobernador santafesino, Hermes Binner. El funcionario explicó que “generalmente después de las crisis hay un retraso en la recuperación del empleo que es de dos o tres años, por lo que vemos al empleo como un problema fundamental para la recuperación”, dijo. Binner reconoció que debe evitar la sojización de los campos y opinó que “es posible porque existen precios competitivos para el trigo, el maíz y el girasol”. En este sentido, el empresario agropecuario Gustavo Grobocopatel señaló que “basar el crecimiento en la soja es como apostar al gol de Palermo en el último minuto”, en una crítica más bien enigmática, proviniendo además de quien es conocido como el Rey de la Soja.

Reclamos no faltaron. “El empresario se guía por su ecuación de costo-beneficio, pero no es necesario acceder al pliego de intereses empresarios para conducir una política industrial”, contestó a este diario el ex senador Rodolfo Terragno. “No es lo mismo lo que pide el exportador de lo que solicita el importador. No obstante, el tipo de cambio competitivo es un requisito”, agregó.

El titular de la Unión Industrial, Héctor Méndez, quien participaba por primera vez en un Coloquio de IDEA, aseguró que le llegó el momento al sector privado de “trabajar sin el Estado”. El pope fabril aseguró a Página/12 que “las bases” están cansadas de la falta de respuesta oficial y que les piden “acción”. “No hemos tenido mucha suerte” con los pedidos al Ejecutivo nacional. La principal queja surge a partir de la falta de definiciones que existen en torno de la ley de riesgos del trabajo. “Este es un tema que vamos a conversar con la CGT. Si nos ponemos de acuerdo, no creo que se atrevan a rechazar un proyecto”, manifestó en tono desafiante el empresario plástico.

A pesar de la dura posición de la UIA, el martes próximo recibirá en su sede de Avenida de Mayo a la ministra de Industria, Débora Giorgi, junto con su secretario, Eduardo Bianchi. “El objetivo es limar asperezas personales”, adelantó. De todos modos, le harán pedidos. Méndez reconoció que se tratará la Ley Pyme.

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