ECONOMíA › FUERTE AUMENTO DE LOS ALIMENTOS EN UN AÑO

La canasta de indigencia llegó a 20

El precio de la canasta de bienes que define el nivel de la indigencia registró un alza del 20,5 por ciento en los últimos doce meses. Por su parte, el conjunto de productos y servicios mínimos cuyo consumo permite a una familia no ser pobre creció 15,8 en el año. Los datos del Indec muestran que la inflación impacta mayormente sobre los sectores de más bajos ingresos, que concentran su consumo sobre los artículos alimentarios básicos. Además, estos trabajadores suelen estar en una condición laboral precaria, lo que les impide acceder a aumentos salariales que permitan mantener o incluso aumentar su poder adquisitivo, a diferencia de los afiliados a los gremios de mayor peso.

En forma mensual, tanto la canasta básica alimentaria (CBA) como la básica total (CBT) aceleraron su crecimiento en junio, aunque siguen lejos del explosivo aumento que mostraron en los primeros meses del año, cuando llegaron al 4 por ciento mensual. La CBA subió 0,9 por ciento frente a mayo, mientras que la CBT lo hizo en un 1,0 por ciento. En lo que va del año registran variaciones de 11,4 y 8,2 por ciento, respectivamente.

Según explican distintos analistas, la desaceleración frente a los primeros meses del año tiene que ver con la estabilización en el precio de la carne y el retoque de precios que algunas grandes cadenas realizaron en aquel período. Pero ambos factores determinaron que las variaciones posteriores se montaran sobre un piso alto de aumento de precios, de ahí la fuerte suba anual de ambas canastas (20,5 por ciento para la CBA y 15,8 la CBT).

El mayor aumento de la CBA incide de forma más aguda sobre los trabajadores de menores ingresos, que destinan una porción más elevada de su consumo a la adquisición de alimentos. Como son grupos en donde el empleo “en negro” es más frecuente, lo que les impide negociar aumentos salariales que permitan no ceder poder adquisitivo, la combinación de factores establece que sean los más perjudicados en la actual puja distributiva. También el impacto de la Asignación Universal por Hijo se ve reducido por los incrementos de precios en los alimentos.

En valores absolutos, la línea de indigencia (CBA) se ubicó en mayo en 536,9 pesos para una familia conformada por dos adultos y dos niños. Se construye contemplando los requerimientos alimentarios imprescindibles para que un hombre adulto cubra sus necesidades. Luego ese valor se pondera para calcular el dato de los otros miembros de la familia. El mismo hogar necesitó 1165,5 pesos (CBT) para no ser considerado pobre. Para esta medición, se agrega a la CBA una serie de servicios básicos no alimentarios.

Ambas canastas toman los precios medios de una serie de productos y servicios relevados a mediados de los ’80, que se valorizan mes a mes a partir del dato que proporciona el índice de precios al consumidor. Las autoridades del Indec advierten sobre esta cuestión, que heredaron de gestiones anteriores, y están trabajando para la conformación de un nuevo índice para medir la pobreza y la indigencia. En este caso, no sólo tomaría la evolución de los ingresos, sino también otros factores que inciden en la valoración de la pobreza como el acceso al agua potable, la educación, los servicios de salud o de transporte, entre otros.

Informe: Javier Lewkowicz.

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