ECONOMíA › EL FMI ADMITE EL USO DE LOS CONTROLES DE CAPITAL

Herramienta “útil, pero limitada”

El Fondo Monetario Internacional volvió a relajar su férrea oposición a los controles de capitales en los países en desarrollo. El discurso del organismo multilateral comienza a redescubrir y reconocer la viabilidad de aquellas herramientas que países como Brasil, Sudáfrica, Colombia, India, Corea del Sur y Argentina utilizan hace muchos años para reducir su vulnerabilidad externa frente a los crecientes flujos de capitales especulativos. El organismo considera que adoptó una posición “pragmática” y abandonó su “ideológico” rechazo. No obstante, el apoyo del Fondo está condicionado. Desde su visión, los controles de capitales son un instrumento de última instancia cuando el tipo de cambio está muy apreciado, la acumulación de reservas ya alcanzó niveles muy elevados y no tienen espacio para realizar más políticas de ajuste fiscal.

La renovación en la visión del organismo frente a los controles de capitales comenzó a principios de 2010. Sin embargo, aunque reconocen la relevancia de la herramienta para asegurar la estabilidad, sus directivos proponen públicamente eliminar las políticas de impulso a la demanda agregada, profundizar la apreciación del tipo de cambio y subir las tasas de interés en un escenario global de abundante liquidez.

El documento técnico difundido ayer reconoce los mayores riesgos que experimentan las economías emergentes en relación con los países avanzados ante los crecientes flujos de capitales especulativos. El informe analiza las políticas desplegadas por siete países: Brasil, Perú, Indonesia, Corea, Sudáfrica, Tailandia y Turquía. Si bien el FMI no cuestiona la decisión brasileña de triplicar el impuesto a la entrada de capitales hasta seis por ciento y ampliar el espectro de instrumentos financieros alcanzados por la medida o las intervenciones en el mercado cambiario en Perú para evitar una mayor apreciación de su moneda, los investigadores del organismo sostienen que su efectividad fue limitada.

Si bien Argentina no formó parte de las experiencias analizadas, existe un encaje al ingreso de capitales financieros mediante el cual los inversores tienen que depositar por un año en el Banco Central el 30 por ciento de los fondos que ingresan al país. Al mismo tiempo, la autoridad monetaria interviene activamente en el mercado de divisas para preservar un tipo de cambio competitivo y sin volatilidad.

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