ECONOMIA › AGRESIVO DISCURSO DE BIOLCATI, ACOMPAÑADO POR LA OPOSICION DE DERECHA PERO SIN RESPALDO DE EMPRESARIOS

Volver al 19, después de vivir dos siglos

El titular de la Sociedad Rural volvió a utilizar la tribuna de la inauguración de la muestra para hacer campaña política contra el Gobierno. Un discurso cargado de ataques, apoyado por candidatos opositores y marcada ausencia de dirigentes empresarios.

 Por Raúl Dellatorre

La Rural se convirtió ayer en un mitin de la oposición de derecha, proponiendo la vuelta al país del siglo.
Imagen: DyN.

El sol y el clima agradable acompañó a Hugo Biolcati en esta nueva inauguración de la Exposición Rural. Pero la dirigencia empresaria, con la que comparte espacios como el Grupo de los Seis, no. En cambio, sí lo hizo lo más granado de la dirigencia del espacio de derecha del espectro político, desde Duhalde a Francisco de Narváez, pasando por los hermanos Rodríguez Saá. El gobierno nacional, ausente con aviso. Pasar lista a presencias y ausencias tal vez represente el mejor reflejo de esta suerte de acto partidario en que ha convertido el titular de la Sociedad Rural esta tradicional ceremonia. Un discurso cargado de acusaciones, chicanas y sospechas que cayeron sobre el Gobierno, pero no por su política agropecuaria, sino por “la corrupción reinante” y “el deterioro de las instituciones”. Frente al lenguaje agresivo de Biolcati, sorprendió que varios de los dirigentes políticos presentes coincidieran a su término en calificar de “lamentable” la ausencia del Gobierno, acusándolo de “falta de capacidad de diálogo”. Casi como respondiendo todos a un mismo libreto, pero flojamente guionado.

“No es casual...” fue la fórmula oratoria que utilizó Biolcati para encabezar cada uno de sus párrafos, desatando tras de sí una oleada de graves acusaciones, tratando indisimuladamente de calentar el clima de campaña a favor de la oposición. “Un Estado carcomido por la corrupción, débil para controlar a los que le roban pero poderoso para negociar votos a cambio de ayuda para sobrellevar la miseria”, apuntó sin más elementos que justificaran el comentario. “En un país donde los estafadores convierten los fondos sociales en riqueza y lujo personal ante la mirada complaciente, o quizá cómplice de algunos funcionarios, no puede sorprendernos que falte carne, harina o lácteos”, dijo, buscando salpicar a todo el oficialismo con los delitos de Sergio Schoklender. Pero justificando, insólitamente, con ello las políticas especulativas o de concentración en el campo, como son las que provocaron el desplazamiento de la ganadería por la invasión sojera. Más explicable es la cara de satisfacción que le sacó la frase a Horacio Rodríguez Larreta, que acompañó con una sonrisa amplia y un “estuvo bien...” que le lanzó a Mauricio Macri, sentado a un par de butacas de su jefe de Gabinete.

El otro eje de la pieza oratoria de Biolcati fue la elección de la figura de Domingo Faustino Sarmiento como contracara de la política del Gobierno. Arrancó denunciando que el gobierno había ignorado en febrero de este año que se habían cumplido doscientos años del nacimiento del sanjuanino. “No es casual...”, dijo en la primera de las decenas de veces que utilizó la muletilla. Y desde allí repasó “el modelo que soñaron” las generaciones que gobernaron el siglo XIX y la distancia con estas políticas de hoy, supuestamente mentoras de la corrosión de las instituciones. Por supuesto, el respeto, la valorización y la comprensión del aporte que hace el sector rural estaba en aquéllos y no en estos otros. Por supuesto, convirtió aquel modelo histórico del liberalismo en la propuesta a futuro que aspiró a que, muy pronto, reemplace el actualmente en práctica. “No es casual” que Duhalde, Macri, De Narváez, Rodríguez Saá y “El Momo” Gerónimo Venegas (dirigente de Uatre, casi convertido en la quinta pata de la Mesa de Enlace) aplaudieran entusiasmados.

Quien le respondió, desde el Gobierno, fue Julián Domínguez, que está regresando de China pero no se privó de seguir por Internet el discurso del titular de SRA. “Mientras él hablaba y mentía, nosotros firmábamos en China ocho convenios para beneficiar al país y a los productores, sobre vinos, carne, semen y embriones bovinos, cebada, cítricos, entre otros”, recordó el ministro de Agricultura. “Plantear el debate agropecuario a civilización o barbarie representa llevar a la Argentina a la edad de piedra, es un pacto con el pasado que no contempla una mirada hacia el futuro”, agregó. Domínguez comentó que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que Biolcati entienda que al campo le va bien por un tipo de cambio competitivo, porque hay superávit fiscal y balanza comercial positiva; porque subsidiamos combustible y energía, porque se invierte en infraestructura”. Y agrega que “Biolcati dice que sueña con la Argentina que despertaba admiración. No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Finalmente, ludió a la referencia de Biolcati a Sarmiento señalando que “manosea su figura” aunque, “como gringo del interior, me quedo con Juan Manuel de Rosas, defendiendo nuestra soberanía nacional. Por eso proponemos una ley de tierras cuya titularidad quede en manos de los argentinos”.

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