ECONOMíA › EL EMPLEO NO REGISTRADO RETROCEDIó DOS PUNTOS, HASTA 34,5 POR CIENTO

La informalidad baja despacio

En el segundo trimestre del año hubo otra caída del “trabajo en negro”, aunque sigue afectando a una proporción elevada de la población. El Indec corrigió una décima arriba la tasa de desocupación, hasta 7,4 por ciento.

 Por Tomás Lukin

El 34,5 por ciento de los asalariados urbanos está empleado en condiciones precarias. Los datos que difundió ayer el Indec corresponden al segundo trimestre del año y reflejan una mejora de dos puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2010. El guarismo cedió en todas las regiones del país. Ese comportamiento, según explican en el Ministerio de Trabajo, está directamente vinculado con una mayor creación de puestos de trabajo registrados, fundamentalmente en los sectores de comercio y servicios. A pesar de la mejora relativa, la informalidad laboral se mantiene en niveles elevados y cerca de 3,8 millones de personas no poseen aportes jubilatorios, ni obra social. En tanto, el desempleo entre los menores de 29 años se ubica significativamente por encima de la media nacional de 7,4 por ciento. Esta última cifra fue corregida por el Indec, que previamente había informado 7,3. Entre las mujeres jóvenes se observa la mayor tasa de desocupación. El guarismo asciende al 16,9 por ciento en ese grupo poblacional.

En la comparación con el primer trimestre del año, los resultados del período abril-junio reflejan un leve incremento de 0,4 punto porcentual en el empleo informal en los 31 aglomerados urbanos que releva el organismo estadístico. Sin embargo, la comparación más adecuada se debe realizar con el mismo período el año pasado, donde se registra un retroceso de dos puntos porcentuales. Esa caída, explican en Trabajo, implica una tasa de crecimiento del empleo registrado del 6 por ciento, impulsada fundamentalmente por comercios y servicios. El empleo formal en la industria y en la construcción evoluciona a un ritmo menor.

“Uno de los desafíos para los próximos años es bajar el empleo informal 10 puntos porcentuales, para que se ubique en torno del 25 por ciento, en la media histórica del país”, consideró ayer el viceministro de Economía, Roberto Feletti. Desde la cartera laboral, que conduce Carlos Tomada destacan que los niveles de empleo no registrado se encuentran estables, con una tendencia de mejora, y advierten sobre las dificultades y limitaciones que existen para abordar “el núcleo duro” de la problemática en el corto plazo.

Desde fines de 2003, el empleo no registrado retrocedió más de 15 puntos porcentuales. La proporción de asalariados empleados en condiciones irregulares llegaba entonces al 49,7 por ciento. En sintonía con el proceso de recuperación del dinamismo del mercado interno, la reactivación de la actividad industrial y la creación de puestos de trabajo registrados, la informalidad registró una caída significativa. Durante el frenazo en los niveles de actividad que generó la crisis financiera internacional, el empleo informal siguió cayendo, pero esa dinámica respondió a que los primeros trabajadores en perder sus empleos eran aquellos que los empleadores podían despedir con menores costos.

A pesar de las evidentes mejoras en las condiciones de empleo, la informalidad sigue exhibiendo niveles elevados en distintos sectores, regiones y grupos poblacionales. La construcción, trabajadoras en casas particulares y comercio son las actividades urbanas donde se concentran los peores guarismos. En el ámbito rural, que no está cubierto por la encuesta del Indec, se registran los niveles más elevados de precariedad.

En materia regional, las provincias más afectadas por la informalidad son las del noreste y noroeste. Allí, los asalariados sin descuentos jubilatorios llegan al 40,2 y 41,1 por ciento, respectivamente. En el resto del país, la cantidad de trabajadores que son empleados en esas condiciones oscila entre 31 y 35 por ciento. La excepción son las provincias patagónicas, donde el indicador se ubica en el 20,9 por ciento, el más bajo de todo el país.

El informe de Indicadores Socioeconómicos correspondiente al segundo trimestre de 2011, que difundió ayer el Indec, revela también cómo la desocupación afecta más a los menores de 29 años. La tasa de desocupación general asciende a 7,4 por ciento. Entre los varones el desempleo está por debajo del promedio (6,5 por ciento), mientras que las mujeres se ubican por encima (8,6). Sin embargo, entre los jóvenes de ambos sexos el desempleo supera ampliamente la media nacional. La tasa trepa hasta 16,9 por ciento entre las chicas y llega a 11,3 por ciento entre los chicos menores de 29 años. En la cartera laboral aclararon que el desempleo juvenil es más alto en todos los países, según información recopilada por la OIT.

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A pesar de la mejora relativa, la informalidad laboral afecta a cerca de 3,8 millones de personas.
Imagen: Gustavo Mujica
 
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