ECONOMíA › RECORD DE CONSUMO ELECTRICO. EL SISTEMA, AL LIMITE

No olvide apagar el velador

 Por Raúl Dellatorre

La demanda de potencia eléctrica, medida como el consumo requerido en un momento pico, registró en el último día de julio un nuevo record, alcanzando el máximo histórico de potencia del sistema interconectado de 17.395 megavatios. Así lo reveló un informe técnico de Fundelec, fundación privada compuesta por empresas prestadoras del servicio. Dicha marca superó la registrada el 27 de julio último, cuando el valor de potencia generada alcanzó los 17.037 MW. Como punto de referencia, valga mencionar que en julio de 2005 el pico máximo de potencia fue de 15.792 MW, con una suba del 10,2 por ciento desde entonces hasta el mes pasado.

Tradicionalmente, Argentina solía sufrir crisis de abastecimiento eléctrico en verano y de gas en invierno. Pero el cambio de hábitos, por un lado, y de oferta disponible de diversas fuentes de energía por otro, fueron cambiando esa condición. Hoy los dos límites de abastecimiento se alcanzan simultáneamente en invierno, y vinculados uno a otro.

La incorporación de un gran número de artefactos eléctricos a los hogares de clase media alta en los últimos años, incluso para calefacción, aumentó notablemente el consumo domiciliario de electricidad. Por otra parte, la demanda comercial e industrial mantuvo la tendencia al alza de los últimos años, acompañando el crecimiento del nivel de actividad. Pero el alza en el consumo residencial fue marcadamente superior.

La capacidad instalada del sistema eléctrico en Argentina (sumando las fuentes hidroeléctricas, térmicas, nucleares y no convencionales, como la eólica) está en el orden de los 22.500 megavatios. Pero esta capacidad nunca está disponible en su totalidad simultáneamente, ya sea por parada técnica de parte del equipo, por menor hidraulicidad en los ríos o por fallas en parte del sistema (transmisión, por ejemplo). Tomando en cuenta estas limitaciones, la capacidad disponible del sistema se calcula que oscila en torno de los 17 mil megavatios. Cuando el pico de demanda supera esa magnitud, se transita por un camino de cornisa. Es lo que sucedió en la última semana.

“Ante un sistema que opera al límite, Argentina debió recurrir a la importación de energía eléctrica desde Brasil, adquiriendo en esta oportunidad 300 MW/hora de energía”, señala el comunicado de Fundelec. Salto Grande está operando con apenas 5 de sus 12 turbinas, por la baja en el caudal del río. Las centrales térmicas de ciclo combinado consumen gas que también se demanda para el uso de red domiciliaria. Es por ello que el sistema energético global enfrenta un doble riesgo, pendiente de dos hilos en peligro de cortarse: el abastecimiento de gas y el de energía eléctrica.

Por ahora, el faltante que no cubre la oferta interna se cubre con importaciones de gas desde Bolivia y de energía eléctrica desde Brasil, con el que el sistema se interconecta (por línea de alta tensión) en Misiones. Pero la solución a la coyuntura es insuficiente para disimular la falta de inversiones en expansión del sistema, que se demandan tanto a nivel de generación (expansión de Yacyretá, terminación de Atucha II) como de transmisión (líneas de alta y media tensión, fundamentalmente).

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