ECONOMíA

Cuando faltan alimentación y autoestima

María Ordóñez, maestra de tercer grado de la escuela pública Nº 15 de General Pacheco, contó su experiencia con alumnos de familias que reciben la asignación universal. “Lo primero que noté es que se estaban alimentando mejor. Para los que no sufren la falta de comida es difícil darse cuenta cuánto cambia un chico que come bien. Mejora su atención y su conducta. Ahora ya hay chicos que vienen con zapatillas nuevas y mejor vestidos. Tanto en los chicos como en las madres se nota el cambio. Creo que mejora su autoestima.”

Al trasladarle lo relatado por la maestra Ordóñez al psicoanalista Daniel Waisfrot para pedirle su reflexión, éste explicó que “la marginación cosifica a las personas; no se sienten como los demás. La creación de un nuevo derecho como el de la asignación familiar por hijo los vuelve sujetos. Es decir, los transforma de objeto a sujeto. Ahora son como los otros. Sienten eso: ‘Yo soy como los otros’. Salvando las distancias, es como cuando se abolió la esclavitud. Ya eran iguales al resto. Hay políticas de Estado que producen efectos de humanización y otras efectos deshumanizantes. Este nuevo derecho produce subjetividad, que es lo mismo que humanizar”.

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