ECONOMíA › LA CENTRAL FABRIL SE QUEJA POR LA ENERGIA

Cables pelados en la UIA

La Unión Industrial Argentina pretendía que la solución para la restricción energética fuera muy distinta de la que finalmente planteó el Gobierno: sugirió un aumento de tarifas para los usuarios residenciales de mayor consumo, para liberar al sector fabril de un incremento de costos. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario: los nuevos consumos industriales y comerciales y toda la demanda de esos sectores que supere a la del año pasado les costará más cara y deberá ser autoabastecida. La medida generó malestar entre los empresarios, quienes señalan por lo bajo que trasladarían la mayor carga a los precios de sus productos.

José de Mendiguren, uno de los vicepresidentes de la UIA, evitó ayer confrontar con el Gobierno. Al referirse al tema, comentó que “en estos días” el Ejecutivo dará a conocer una resolución por la cual determinará el precio que cobrarán las industrias que autogeneren energía y la aporten al sistema central. “La UIA dará su colaboración, lo que significa aprovechar toda la energía instalada y la autogeneración en empresa, que no se pone en marcha salvo en casos de emergencia.”

En ese sentido, destacó que el aporte de los industriales “puede ser 10 por ciento de energía adicional para que las empresas la pongamos en funcionamiento en horas pico y no tomar de la línea en ese momento”. Además, puntualizó que, “cuando no se use, la idea es aportar esa generación al sistema central”, pero aclaró que “para esto hace falta fijar cuál será ese costo adicional para la empresa que va a crear esta energía y cómo se puede compensar”.

El Gobierno decidió garantizar la provisión de electricidad a los usuarios residenciales. En el decreto que dictó la semana pasada dejó establecido que la prioridad son esos clientes minoristas, mientras que los comerciales e industriales deben resolver por su cuenta, a un mayor costo, la cobertura para consumos excedentes a los del año pasado. Esta elección fue necesaria frente a la perspectiva de que en el verano, en un pico de demanda, la energía podría no alcanzar para todos.

Los industriales, sabiendo de esta situación, le plantearon hace algunas semanas a la Secretaría de Energía que aumentara las tarifas de los consumidores residenciales de mayor consumo. Lo que buscaban era desalentar la compra de equipos de aire acondicionado y demás electrodomésticos. “No podemos soportar otro verano con record de venta” de esos aparatos, se quejaron en la UIA, sin encontrar eco a su reclamo.

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