EL MUNDO › LA IMPORTANCIA POLITICA DE LAS ELECCIONES FRANCESAS DE HOY

De lo regional a lo nacional

Hoy es la segunda vuelta en las regiones metropolitanas de Francia, una elección que terminó teniendo un alto impacto político. La alianza progresista –socialistas, verdes, izquierda– puede ganarlas todas.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

El último acto de campaña del Partido Socialista, que espera recuperar hoy el espacio perdido.

Dos de los diarios más importantes de Francia, Libération, de centroizquierda, y Le Monde, de centroderecha liberal, plantean dos signos de pregunta en sus ediciones de fin de semana. Ambos reflejan lo que está en juego en la segunda vuelta de las elecciones regionales. Con el correr de las semanas la consulta local mutó su identidad para convertirse en una elección con valor nacional. Sobre un mapa de Francia todo rosa, Libération se pregunta si el conjunto de las 22 regiones metropolitanas pasarán a manos de la izquierda como lo vaticinan los sondeos.

La derecha controla hasta hoy dos, Córcega y Alsacia, pero en ambos casos la fusión de las listas del Partido Socialista, de los verdes de Europa Ecología y del Frente de Izquierda auguran una probable victoria completa de este frente arcoiris que recuerda al ya montado durante el gobierno socialista de Lionel Jospin, 1997 y 2002. A partir de los resultados de la primera vuelta, casi 30 por ciento para la izquierda y poco más de 26 por ciento para las listas del partido de Nicolas Sarkozy, la UMP, y de las proyecciones de la segunda, 55 por ciento de los votos irían a las urnas de la izquierda, el vespertino Le Monde se pregunta si el empuje de la oposición socialista no obligará al Ejecutivo a abrir un “tercer round” de negociaciones sociales.

La elección parece haber liberado las energías de la izquierda. Los analistas ven en estos resultados una perspectiva tangible de redención de una expresión política que, hasta ahora, se había mostrado inoperante, sin fuerza, amordazada por la violenta disputa interna entre las corrientes que componen el PS, incapaz de asumir con coherencia y aplicación el papel que toda oposición tiene en una democracia.

Debilitado por la persistente impopularidad y por el fracaso electoral que se anuncia, el presidente francés es retratado hoy por los medios como el gran responsable no sólo de la “debacle” electoral de su partido, sino también de la abstención record que anticipan las consultas (55 por ciento). Sin embargo, el Partido Socialista también contribuyó a desmovilizar a los votantes y a viciar la calidad de la democracia con sus tragicomedias internas y la mudanza que protagonizaron varios de sus líderes históricos que aceptaron formar parte del Ejecutivo de Sarkozy o pasaron a integrar comisiones nombradas por el presidente. La abstención es un dato significativo de los puentes que se han roto entre la sociedad y la dirigencia política.

Tal como lo señala el diario conservador Le Figaro, estas elecciones han reactualizado “el retorno del duelo izquierda-derecha”. En ese duelo, la extrema derecha del Frente Nacional y su 12 por ciento de los votos jugará un papel preponderante en la derrota de la derecha de gobierno. Sus resultados de la primera vuelta le permiten mantenerse en doce regiones con los consiguientes esquemas triangulares, FN-UMP y listas de la izquierda fusionadas. Las disputas triangulares son siempre desfavorables a la derecha tradicional.

Las urnas trazan este domingo el horizonte de las próximas elecciones presidenciales que tendrán lugar en 2012. Nadie hubiese apostado hace unos meses por una dinámica de progreso de la izquierda socialista como la que se plasmó en estas elecciones. Las rivalidades persisten, en especial entre la primera secretaria, Martine Aubry, la ex ministra que instauró las 35 horas de trabajo semanales, y Ségolène Royal, la candidata del PS que enfrentó y perdió frente a Nicolas Sarkozy en 2007. Los equipos de una y otra se detestan. La auténtica credibilidad del PS pasa en gran parte por la disciplina interna para no ofrecer a la opinión pública el deplorable espectáculo de las divisiones que tan caras fueron para la izquierda tanto en Francia como en Italia.

No obstante, la dinámica electoral que se encendió con esta consulta regional inaugura una nueva etapa en las arquitecturas para edificar una mayoría: antes, la unión de la izquierda pasaba forzosamente por un pacto con el Partido Comunista francés. Este, ahora, ha desaparecido y los nuevos acuerdos se establecen con los verdes de Europa Ecología. La izquierda cambió de color y pasó de rosa-rojo a rosa-verde. Claude Bartolomé, un miembro influyente del PS, reconoce que “teníamos una asociación histórica con los comunistas. Tenemos una nueva con los verdes”. La historia se tragó a la hoz y el martillo para poner en el escenario político francés una fuerza más contemporánea. De la eficacia de esa alianza dependen las mayorías futuras.

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