EL MUNDO › ANTE LA FUERTE PRESIóN MUNDIAL, LIBERó A LOS DETENIDOS DE LA FLOTA CIVIL

Israel deportó a cientos de activistas

Ankara amenazó a Tel Aviv con revisar las relaciones si no liberaba a todos los turcos. Anoche, unos 527 pasajeros viajaban rumbo a Turquía y Grecia. La ONU envió un comité a Gaza para investigar el ataque a la misión humanitaria.

 Por Donald Macintyre *

Desde Jerusalén

Israel tuvo que ceder ante la fuerte presión diplomática para deportar a cientos de activistas pro palestinos, después del ultimátum que hizo Turquía, que amenazaba a Jerusalén con serias consecuencias políticas si mantenía a sus ciudadanos en custodia. El gobierno de Benjamin Netanyahu aceptó liberar y deportar a más de 600 activistas, incluyendo a algunos acusados de atacar a los comandos israelíes en la letal operación para detener su flotilla. “Hemos declarado que revisaríamos nuestras relaciones con Israel si todos los turcos no son liberados para el final del día”, dijo ayer el ministro de Exterior de Turquía, Ahmet Davutoglu. “Nadie tiene el derecho de juzgar a gente que fue secuestrada en aguas internacionales”, agregó.

Los funcionarios israelíes habían sugerido previamente que solamente presentarían cargos contra unos pocos activistas. Yehuda Weinstein, el fiscal general de Israel, admitió que la decisión de liberar a los pasajeros fue tomada por motivos políticos a pesar del hecho de que algunos eran “sospechosos de llevar a cabo actos delictivos”. La movida estuvo basada en “claros intereses diplomáticos relacionados a las relaciones extranjeras de Israel y la seguridad nacional”, dijo. Añadió que la decisión provenía del liderazgo político de Israel. Anoche, unos 527 pasajeros habían abandonado Israel rumbo a Turquía y Grecia, según informó una fuente gubernamental. Horas antes, los deportados estuvieron demorados en el aeropuerto Ben Gurion mientras varios individuos discutían las deportaciones en la Corte Suprema de Israel sobre la base de que algunos debían enfrentarse a cargos penales.

Israel se enfrenta a una amplia condena internacional por el ataque del lunes a la flotilla, en el que comandos abordaron el barco turco “Mavi Marmara” en aguas internacionales y que resultó en la muerte de nueve personas, incluyendo cuatro turcos. Ayer recibió otro golpe, ya que el mismo comité de investigadores que estableció el informe Goldstone envió un comité a Gaza para investigar.

A diferencia de los extranjeros, tres prominentes activistas árabes-israelíes que se unieron a la flotilla, incluyendo el sheik Raed Salah, líder de la rama del norte de la Liga Islámica, todavía están detenidos en la prisión de Beersheeva, después de estar con prisión preventiva durante una semana. El miembro árabe del Knesset, Talab el Sana, exigió su liberación ayer. “Si los detenidos son deportados, no existe justificativo para mantener a representantes del público. Esto es un acto de venganza y nada más.”

El contraste se hizo más agudo en tanto los deportados incluyen a cuarenta activistas que las fuerzas armadas israelíes dicen que estuvieron a bordo del “Mavi Marmara” sin papeles de identificación y “equipados con chalecos antibalas, anteojos para visión nocturna y armas”. En la declaración original de las fuerzas armadas publicada en el website de Defensa de Israel se identificaba a los hombres como “mercenarios de Al Qaida”, pero la referencia a Al Qaida fue quitada del sitio anoche.

Davutoglu también pidió que una comisión internacional investigara las nueve muertes causadas por el ataque del comando israelí y dijo que dos turcos heridos de gravedad permanecerían en hospitales israelíes con un médico turco. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, la agencia que comisionó el informe Goldstone en la ofensiva militar de Gaza, decidió enviar un comité a Gaza a investigar la operación del lunes. Israel sostiene que sus tropas abrieron fuego después de ser atacadas por pasajeros del “Mavi Marmara”.

Con la llamada por parte de Turquía de su embajador en Tel Aviv y la relación de Israel con su aliado musulmán más importante hundiéndose como resultado de la operación para detener a la flotilla, Ankara dijo que sólo se pueden restaurar las relaciones si Tel Aviv levanta su bloqueo de cuatro años a Gaza. “El futuro de las relaciones con Israel dependerá de la actitud de Israel”, dijo ayer Davutoglu. Tras la ola de manifestaciones en repudio al ataque naval, el Ministerio de Interior de Turquía aumentó la seguridad para proteger a la comunidad judía. “Nuestros ciudadanos judíos no son extranjeros aquí”, dijo Davutoglu. “Son parte esencial de nuestra comunidad. Hemos vivido juntos durante siglos y lo seguiremos haciendo.”

En su primer discurso televisado desde el ataque, Netanyahu, el primer ministro de Israel, acusó a los críticos internacionales de “hipócritas” y declaró: “La flotilla estaba tratando de romper el bloqueo naval en Gaza, no traía asistencia humanitaria. Barcos como éste pueden contrabandear grandes cantidades de armas”. “No era un crucero de amor, era un crucero de odio. No era una operación pacífica, era una operación terrorista”, declaró Netanyahu, al justificar el operativo militar.

Entretanto, el director de la Organización Mundial de la Salud en la región, Tony Laurance, dijo que era “imposible mantener un sistema de salud seguro y efectivo” en Gaza bajo condiciones de sitio. “No es suficiente con asegurar el suministro de drogas”, dijo. “También son necesarios los equipos médicos que deben estar mantenidos adecuadamente.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère

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Un voluntario palestino detenido con la flotilla en su regreso a Ciudad Gaza, en la Franja.
Imagen: AFP
 
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