EL PAíS › GUSTAVO LóPEZ, SUBSECRETARIO GENERAL DE LA PRESIDENCIA

“La gente salió a desmentir la crispación”

 Por Nicolás Lantos

Primero desde el radicalismo, como interventor del Comfer durante el gobierno de Fernando de la Rúa, luego como secretario de Cultura porteño en el segundo mandato de Aníbal Ibarra, el actual subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López –que también fue el primer director del Sistema Nacional de Medios Públicos de Cristina Fernández– sigue desde hace años el panorama mediático del país. Desde ese lugar, es un analista privilegiado del periplo judicial que recorre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para entrar en vigencia, ante la oposición de sectores del establishment y la Justicia. Mientras se espera que la Corte Suprema decida el futuro de la nueva norma, Página/12 dialogó con él sobre este tema y otros aspectos de la actualidad.

–Ayer se conoció el dictamen del fiscal Esteban Righi respaldando la ley de medios audiovisuales. ¿Cree que pronto podrá estar en vigencia?

–Como funcionario público tengo que ser muy respetuoso de los tiempos y la decisión de la Corte Suprema. No quiero que ninguna declaración pueda ser leída como intromisión con el Poder Judicial.

–¿Qué análisis hace del dictamen de Righi?

–Coincido con todo: el diputado Thomas no tenía legitimación para actuar, hay conflicto de poderes, la Justicia de Mendoza era incompetente, la jurisprudencia histórica de la Corte dice que las cuestiones de procedimiento no son judiciables, y es la primera vez en la historia del derecho argentino que se suspende la aplicación de una ley. Esto es lo que dice Righi y, desde lo jurídico, siempre lo he compartido. Pero, insisto, hay que ser respetuoso con la decisión que tome la Corte.

–Cuando se supere este escollo, ¿se podrá avanzar como desde un primer momento o el tiempo perdido supondrá algún retroceso en la idea original?

–Se han perdido un par de meses, pero es tiempo recuperable. La cuestión central es que esta ley es un instrumento de la democracia, no se ha hecho en contra de nadie, sino que era un reclamo de la sociedad y una necesidad de la democracia moderna. Los medios son esenciales en una sociedad de masas y son los que ayudan a construir el relato cotidiano. Lo que siempre se pretendió es que este relato fuera plural, en el sentido de pluralismo. El pluralismo combina la cantidad de voces y la diversidad, voces diferentes. No está en juego sólo una ley, está en juego qué tipo de democracia queremos construir. Si plural y participativa, o restringida a determinados sectores, en este caso, dueños de medios. Lo que está en debate es la calidad de la democracia.

–Como secretario de Cultura de la ciudad, usted dio inicio a las obras en el Teatro Colón. ¿Qué evaluación hace tras su reapertura?

–La renovación del Colón se hizo según un Master Plan que comenzó en 2001. Tuve la suerte de comenzar las obras, en enero de 2004, y de finalizar el proceso licitatorio. Cuando asumió Macri, en 2007, paralizó la obra durante un año, además maltrató al personal e intentó achicar la planta un 25 por ciento. Además, cambiaron los planos originales, no en cuanto a la sala, sino a la zona de talleres. Recién cuando se termine la obra sabremos si la reducción de talleres afecta o no la capacidad escenográfica. El Colón son tres patas: el edificio, los cuerpos estables y la producción. Sin una de las tres patas, el Colón no es el mismo. Hoy se inauguró recién una, la sala. Falta ver qué pasa con las otras dos.

–Tras el Bicentenario, ¿qué temas aparecen en la agenda oficial?

–El Bicentenario fue parte de la agenda política, porque tiene que ver con la construcción de identidad y de imaginarios. No alcanza con un gobierno si la sociedad no acompaña. Hoy Argentina está viviendo un momento excepcional: 27 años ininterrumpidos de democracia, el período más largo desde la instauración del voto popular; una América latina más parecida a la de 1810 que a la del Centenario, que apunta hacia la patria grande, y las políticas internas de cada uno de esos países, que tienden a la justicia social y la democracia en toda la región. Terminada la celebración, la agenda sigue profundizándose en esos puntos.

–¿Los festejos produjeron un quiebre en la relación entre el Gobierno y la sociedad?

–Yo no creo que se haya producido un quiebre. A lo mejor se produjo antes y el Bicentenario lo hizo visible.

–¿Cuándo cree que se produjo?

–Con el debate por la ley de medios, y a partir de allí con debates como el del Banco Central, se comenzó a desnudar el discurso del otro lado y la sociedad empezó a comparar qué dicen y hacen unos y otros. La sociedad se termina preguntando quiénes son los autoritarios realmente. Se rompió el relato. Y eso se expresó no a favor del Gobierno, sino que la gente salió a desmentir la crispación. No es que ocurrió ahora, pero ahora se pudo ver. Los debates permitieron romper la construcción mediática.

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