EL MUNDO › HOY EN MEXICO SE PLEBISCITA EL GOBIERNO DE FELIPE CALDERON EN LAS ELECCIONES REGIONALES

Miedo e incertidumbre a la hora de votar

En medio del miedo que provocó el asesinato del favorito a ganar la gobernación de Tamaulipas, hoy habrá elecciones en casi la mitad de los estados del país. El PAN y el PRD se alían para frenar el crecimiento del PRI.

Un vendedor de diarios pasa junto a un póster de campaña en Ciudad Juárez, a horas de las elecciones regionales mexicanas.

México va hoy a las urnas con elecciones en casi la mitad de los estados del país, en medio del miedo que provocó el asesinato del favorito a ganar la gobernación de Tamaulipas a comienzos de esta semana. La emboscada del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Rodolfo Torre Candú y de cuatro personas más había sido precedida en mayo por el crimen de un candidato a alcalde y de su hijo, militantes del oficialista Partido Acción Nacional (PAN). Estos asesinatos, atribuidos al crimen organizado, marcaron la campaña para unos comicios en los que se eligen los miembros de los Congresos de 14 estados, gobernadores en 12, alcaldes en unas 1500 ciudades y, para los analistas, la posibilidad del PRI de recuperar la hegemonía para las próximas elecciones presidenciales de 2012. El candidato a gobernador asesinado será reemplazado en las boletas electorales por su hermano, Egidio Torre Cantú.

Las elecciones de hoy son consideradas como un referéndum sobre la política de seguridad pública del presidente Felipe Calderón, quien no bien asumió, en diciembre de 2006, lanzó una estrategia para combatir al crimen organizado con el despliegue de 50 mil militares. Desde entonces más de 23.000 personas murieron por el fuego cruzado entre la policía, los militares y los carteles del narcotráfico. Más de 26,4 millones de mexicanos –poco más del 39 por ciento del padrón nacional– de algunos de los estados más violentos deberán decidir si el PAN y Calderón tomaron el camino correcto. Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas tendrán elecciones generales, incluidas las gobernaciones, en tanto en Baja California y Chiapas se definirán sólo cargos legislativos regionales o alcaldes.

Los pronósticos no son del todo alentadores para el partido del gobierno nacional. El PRI encabezó la campaña como el favorito para quedarse con el control mayoritario de los gobiernos y parlamentos locales y, a pesar de haber perdido el sillón presidencial en 2000 a manos de Vicente Fox (también del PAN), el tradicional PRI aún conserva nueve de los 14 estados que hoy van a las urnas. Es muy probable que no caiga en sus bastiones; la duda es si el PAN y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) podrán conservar sus estados. Tal es el miedo a un refortalecimiento del PRI, que los otros dos partidos, el PAN de Calderón y el PRD de la izquierda, se aliaron en cinco estados para evitar un monopolio aún mayor del PRI, la fuerza política que gobernó el país durante 70 años consecutivos.

Pero mientras los dirigentes piensan y calculan sus alianzas, la mayoría de los electores mexicanos está más preocupada por el nivel de violencia desatado en los últimos meses. “Hay muchas ganas de votar, pero hay temor, mañana viendo cómo está la situación veré si salgo a votar”, aseguró ayer un empleado que se negó dar su nombre en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, el estado donde esta semana fue asesinado el favorito para el sillón de gobernador.

Según datos de instituto electoral estatal, publicados en el periódico Reforma, unos 562 funcionarios electorales ya renunciaron a sus cargos en las ciudades de Altamira, Tampico y Ciudad Madero, ubicadas sobre la costa del Golfo de México en Tamaulipas, por temor a la violencia. Como si no fuera suficiente, las autoridades electorales locales tendrán que enfrentar los estragos que causó el huracán Alex, que golpeó el miércoles pasado en esa región antes de pasar por el estado norteño de Nueva León, donde dejó al menos siete muertos. Al cierre de esta edición, esas regiones aún seguían sin algunos de los servicios básicos, entre ellos electricidad.

En tanto en el estado de Sinaloa, donde se renovará gobernador, las autoridades electorales evalúan suprimir centros de votación luego de que la sede de campaña del candidato del PRI a gobernador, Jesús Vizcarra, fuera atacada ayer con dos bombas caseras, sin dejar víctimas. El 18 de junio pasado se habían registrado dos ataques similares en sedes de partidos políticos en ese mismo estado.

Esta fue una de la campañas electorales más sangrientas de la historia mexicana. Sólo en los últimos seis meses, considerados los más violentos en la lucha contra el narcotráfico, se registraron más de cinco mil muertos. Las amenazas fueron moneda corriente y varios candidatos a legislador y alcalde tuvieron que renunciar, acosados por los sicarios del crimen organizado.

En medio de ese clima de miedo y persecución, la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) anunció que acordó esquemas de seguridad especiales con cada estado durante toda la jornada y prometió protección personalizada a cada uno de los candidatos. Sin embargo, la mezcla de amenazas, servicios caídos y sangre derramada augura una jornada electoral opaca.

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