EL MUNDO › LAS PROTESTAS OBLIGARON AL GOBIERNO CHILENO A DECIDIR RELOCALIZAR LA CONSTRUCCION DE UNA PLANTA ENERGETICA

Los pingüinos se salvan del plan de Piñera

Hasta ayer, la compañía belgo-francesa GDF Suez estaba autorizada a construir una termoeléctrica que pondría en serios problemas ambientales a las islas Choros, Gaviota y Damas. Ahora van a reubicar la planta.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

“Yo me voy a oponer a todas las plantas termoeléctricas que atenten gravemente contra la naturaleza de las comunidades y la calidad de vida.” Estas palabras pronunciadas en plena campaña presidencial por Sebastián Piñera, meses antes de convertirse en el principal inquilino de La Moneda, se devolvieron con fuerza a las terminales computacionales que manejan el gobierno y sus asesores desde el martes hasta ayer. Desde aquel día, miles de personas demostraron su descontento y se opusieron con fuerza a la venia que la gubernamental Comisión Regional del Medio Ambiente otorgó a la construcción de una central termoeléctrica en Barrancones –a 60 kilómetros de La Serena– y que, según los expertos, pondría en serios problemas ambientales a las islas Choros, Gaviota y Damas, frente a la caleta conocida como Punta de Choros, y a toda la rica diversidad biológica existente en el lugar, en especial la mayor reserva de pingüinos de Humboldt del mundo que anidan en la zona.

A las críticas que inundaron Facebook y Twitter se sumó la interpelación que en vivo hiciera un influyente animador de televisión al propio ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien reconoció el miércoles que “es un tema muy sensible” y que la decisión era “compleja”. A este hecho se añadieron numerosas protestas espontáneas a lo largo del país –también con las redes sociales como canal aglutinador–, con muchos rostros de políticos y famosos de la tele en primera fila y el clamor popular que pedía al presidente cumplir su palabra y evitar la construcción de la planta energética a manos de la belga-francesa GDF Suez.

De gira por el sur, Sebastián Piñera se dio ayer unos minutos para informar a la opinión pública que, tras comunicarse con Suez, los instruyó acerca de que deben reubicar el proyecto (que se estima producirá 540MW) de tal manera que no se afecte la biodiversidad de la caleta de pescadores.

“Creo que con esto hemos enfrentado con responsabilidad, sabiduría y respetando nuestro Estado de derecho el tema de la central (...) puedo decir a todos los amantes de la naturaleza que como presidente me siento feliz de poder preservar un santuario de la naturaleza que he podido disfrutar con mis propios ojos”, dijo el mandatario.

La alusión se remonta a diciembre de 2008, cuando Piñera, cultor del buceo submarino, se sumergió en esas aguas junto a Celine Custeau, nieta del desaparecido documentalista galo, Jacques.

Adicionalmente, Piñera encargó a la ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, desarrollar una planificación del territorio marítimo con la idea de conocer los lugares en donde se pueden construir centrales sin perjudicar el ecosistema.

Y es que el tema efectivamente es complejo. Chile no es autosuficiente, por lo cual producir a través de termoeléctricas es una de las soluciones para aumentar la matriz local.

Una vez conocida la decisión de Piñera, se abrió otro debate. Diversos personeros y líderes de opinión en la web adjudicaron las palabras de Piñera al triunfo de las redes sociales y a la presión ejercida por la ciudadanía a través de las protestas desarrolladas en las últimas jornadas.

El director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, Andrés Azocar, planteó en el sitio www.elmostrador.cl que “la lección que se aprendió es que las comunidades pueden organizarse rápidamente y volverá a repetirse, porque de esta constitución espontánea se creó un hecho político. Un gobierno que capitalizaba su excelente trabajo para rescatar a los mineros se enfrentaba a un tema que no controlaba ni, por supuesto, había sido capaz de anticipar. Mientras mayor sea la cantidad de usuarios de las redes sociales, mayor será la cantidad de temas que el gobierno deberá monitorear”, sostuvo el experto. Desde La Moneda, la ministra vocera de Gobierno, Ena von Baer, negó que la decisión del presidente se debiera a presiones ejercidas por la opinión pública y el mundo político. “Aquí no ha influido en absoluto ninguna presión, sino que aquí hay una convicción, la convicción de defender nuestro medio ambiente y la calidad de vida de las comunidades (...) no se ha cedido en absoluto a ninguna presión”, sostuvo Von Baer.

Sin embargo, el profesor de derecho de la Universidad de Chile, en http://ciperchile.cl, otro sitio que le compite al duopolio informativo de derecha formado por Copesa y El Mercurio, publicó –a horas de conocida la decisión sobre Punta de Choros– que “es una buena señal para la conservación de Punta de Choros. Por una vía informal se resuelve un problema ambiental”.

Sin embargo, redondeó que desnuda “los grandes dilemas que enfrenta la institucionalidad existente en esa materia: problemas nacionales vs. decisiones locales, riesgos de la ausencia de una política energética y la falta de una definición sobre qué es lo queremos conservar y a qué costo”.

En ese sentido, el experto sostiene que “ésta es una buena decisión para el público en general, pero probablemente reprochable jurídicamente para el proponente. Por una vía informal se ha resuelto un problema ambiental”.

Políticos, ambientalistas y la ciudadanía en general ya han expresado, y no sólo a través de la web, que estarán muy atentos al lugar en que finalmente se decida instalar la planta energética.

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Imagen de la isla Damas, parte de la Reserva Nacional de Pingüinos de Humbolt, en Caleta Choros.
Imagen: EFE
 
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