EL MUNDO › OPINION

El temor de la derecha oficialista mexicana

 Por Gerardo Albarrán de Alba

Desde México DF

La derecha en México les tuvo más miedo a los pobres que al PRI. La posibilidad de un voto útil, como el que la izquierda le dio a Vicente Fox en 2000 para sacar al PRI de Los Pinos, no fue correspondida esta vez por los militantes y simpatizantes del oficialista PAN que, sabedores de la debacle de su candidata, Josefina Vázquez Mota, le negaron el apoyo a Andrés Manuel López Obrador, quien era el candidato mejor posicionado para evitar el retorno de la dictadura perfecta, personificada por el priísta Enrique Peña Nieto.

En 2000, la postulación de Vicente Fox como candidato de la derecha atrajo la atención ciudadana. El estilo desenfadado, coloquial y de a ratos hasta torpe del ex gobernador de Guanajuato sedujo a ciudadanos que no lo conocían, por contraste con la solemnidad y la sacralización del poder de los políticos profesionales.

Rijoso y pendenciero, bajobarriero, Fox colmó de insultos al entonces candidato del PRI, Francisco Labastida Ochoa, y apabulló al candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, en los preparativos del que fue el único debate entre ellos tres. Su conducta le permitió remontar los once puntos de desventaja que tenía en las encuestas en enero de ese año hasta ponerse a poco menos de siete puntos del priísta cuando faltaban tres meses para la elección, lo que desató una activa campaña por el voto útil. La izquierda mexicana estuvo a la altura del momento y muchos militantes y simpatizantes del PRD –conscientes de las nulas posibilidades de Cárdenas– apoyaron a Fox, que finalmente fue electo presidente con una ventaja de 2.409.918 votos, equivalente al 6,41 por ciento del total. La coalición de izquierda, con la tercera postulación presidencial de Cárdenas, quedó en tercer lugar, a casi 26 puntos porcentuales del ganador.

Aun cuando no se documentó, el voto útil pudo influir en el resultado de la elección presidencial de 2006, con la primera candidatura de López Obrador, entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, la capital del país. El izquierdista arrancó con poco más de 40 puntos, una ventaja tan amplia sobre el PAN y el PRI que muchos daban por hecho que la alternancia en México giraría a la izquierda. Los errores estratégicos de López Obrador (como rehuir el primero de dos debates presidenciales), así como el contubernio del gobierno de Fox, los estrategas del PAN y las televisoras en la guerra sucia desatada en su contra hundieron esa posibilidad. Así fue electo Felipe Calderón Hinojosa, con apenas 0,56 por ciento de diferencia.

En este 2012, López Obrador arrancó en tercer lugar en las encuestas, detrás de Vázquez Mota y del puntero Enrique Peña Nieto, que en ningún momento bajó más de cuatro puntos, en tanto que la panista se desplomó en el primer mes de campaña.

López Obrador rebasó a la panista y creció con el surgimiento del movimiento estudiantil #YoSoy132 y las evidencias de los recursos exorbitantes que estaba gastando el PRI, una buena parte en operaciones de compra de votos, pero nada de eso pareció afectar las preferencias por Peña Nieto en las encuestas promovidas por algunos medios, que en vísperas de la elección le dieron una ventaja de entre 12 y hasta 20 puntos sobre el candidato de la coalición izquierdista, lo que se ha convertido en un escándalo.

Una semana antes de la jornada electoral, intelectuales, científicos, artistas y periodistas pagaron desplegados en periódicos para llamar a la ciudadanía a dar su voto útil a López Obrador, como única posibilidad real de impedir el regreso del PRI al poder.

El propio Vicente Fox, beneficiario en 2000 del primer ejercicio ciudadano de ejercer el voto útil en una elección presidencial, expuso la debilidad de la candidatura de la oficialista Josefina Vázquez Mota (“sólo ganaría por un milagro”) y también llamó al voto útil por la oposición, pero no la del izquierdista López Obrador, al que guarda una personal inquina, sino por el puntero priísta Peña Nieto.

Al final, los resultados preliminares registraron 18.727.398 votos a favor del PRI (junto con su aliado, el Partido Verde Ecologista, único en su tipo en el mundo en promover la pena de muerte), por 15.535.117 votos para la coalición de izquierda. Una diferencia de 6,51 puntos porcentuales. El PAN y Vázquez Mota quedaron en tercer lugar, a 6,24 puntos de López Obrador y a 12,75 puntos porcentuales de Peña Nieto.

Así, en las elecciones presidenciales del pasado domingo, la derecha oficialista ha preferido devolverle el poder al PRI antes que permitir el ascenso de un gobierno alejado de las componendas entre panistas y priístas que les han permitido cogobernar los últimos doce años desde las cámaras de Diputados y de Senadores.

En la debacle electoral, el presidente Felipe Calderón Hinojosa y su partido, el PAN, ahora se muestran apurados por entregarles el poder a Peña Nieto y al PRI, el partido que fue su enemigo histórico durante 61 años, desde su fundación en 1939 hasta 2000, cuando la izquierda los ayudó a ganar.

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