EL MUNDO › HUBO MANIFESTACIONES ENTRE DETRACTORES Y PARTIDARIOS DEL DEPUESTO MURSI

Egipto muestra su división en la calle

Mientras el puesto de premier sigue vacante, el pulso entre adherentes y opositores al gobierno interino mantuvo la tensión en el país árabe. El debate sobre la figura del Nobel de la Paz y opositor, El Baradei.

El presidente interino egipcio, Adly Mansour, sigue sin nombrar a un primer ministro para encabezar el gobierno. Mientras tanto, el pulso en las calles entre detractores y adherentes al depuesto mandatario Mohamed Mursi mantiene la tensión en el país árabe. “El presidente interino se reunió hoy (por ayer) con Mohamed el Baradei, pero hasta el momento no hay ningún nombramiento oficial”, aseguró anteanoche ante la prensa Ahmed el Moslimani, asesor de Mansour. No obstante, insistió en que la elección del premio Nobel de la Paz es la más lógica. El Baradei justificó el derrocamiento de Mursi por parte del Ejército. “Esto no fue un golpe de Estado. Más de 20 millones de personas salieron a la calle porque no se podía seguir así. Si Mursi no caía habríamos terminado en un Estado fascista o se habría producido una guerra civil”, dijo en una entrevista publicada ayer por el semanario alemán Der Spiegel.

Cuatro días después del golpe militar que derrocó al presidente islamista, la confusión continúa dominando la escena política egipcia. El Baradei, ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, debía asumir su cargo anteanoche a las 20 (hora local) en el Palacio Presidencial. Pero la asunción nunca tuvo lugar y dos horas después, el asesor presidencial, El Moslimani, brindó una conferencia de prensa para explicar la situación. El influyente asesor liberal Mohamed Madkour, mano derecha del ex candidato presidencial Amr Moussa, sembró dudas sobre la designación de El Baradei. “No sé si va a aceptar ser primer ministro en estos momentos tan delicados donde podría ‘quemarse’, ya que él aspira a presentarse en las próximas elecciones”, señaló Madkour.

Consultado por la contradicción de un premio Nobel de la Paz que favorece la ruptura del orden constitucional, el opositor se defendió diciendo que Mursi fue elegido democráticamente, pero gobernaba de forma autocrática y contra el espíritu de la democracia. “Asaltó la Justicia, asumió la tutela de los medios, recortó los derechos de las mujeres y las minorías religiosas. Abusó de su cargo para colocar a los miembros de su Hermandad Musulmana en los puestos claves. Pisoteó todos los valores universales y terminó de llevar el país a la ruina económica”, criticó al mandatario depuesto. El Baradei, que retiró a último momento su candidatura en las elecciones presidenciales celebradas el año pasado, que finalmente ganó Mursi en segunda vuelta, es el líder del partido Al Dustur (la Constitución).

El político de 71 años, destacada figura de la revuelta popular que derribó al presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011, alertó al mismo tiempo contra una “caza de brujas” de islamistas. “No se llegará a eso. El ejército me aseguró que muchas noticias sobre detenciones son falsas y que las cifras son exageradas. Hubo detenciones con motivos bien fundados, como posesión ilegal de armas. Y se cerraron canales de televisión islamistas porque sublevaban a la gente”, advirtió.

La Fiscalía General egipcia ordenó la detención de dos dirigentes del brazo político de los Hermanos Musulmanes, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), y de un destacado clérigo islamista para interrogarles por la acusación de instigar a matar a manifestantes. La televisión estatal egipcia informó que la Fiscalía emitió una orden de arresto contra el vicepresidente del PLJ, Esam el Arian, el miembro de su comisión ejecutiva Mohamed el Beltagui, y al clérigo islamista Safwat Higazi. La orden se produce en el marco de las investigaciones sobre la muerte de manifestantes en recientes sucesos delante de la sede de los Hermanos Musulmanes en el barrio cairota de Moqatam.

Por su parte, Gama Islamiya, fuerza aliada de Mursi, pidió la renuncia de Mansour para evitar que “la patria entre en un amargo conflicto”. En un comunicado citado por la agencia estatal Mena, el grupo salafista y su brazo político, el Partido de la Construcción y el Desarrollo, afirmaron que la renuncia de Mansour (que hasta el golpe de Estado era presidente del Tribunal Constitucional) abriría el camino a “una solución correcta a la actual crisis y evitaría que el país cayera en el caos”.

El grupo calificó al presidente interino de dirigente ilegítimo y señaló que esperaba que no hubiera aceptado el puesto ni obstaculizado el cumplimiento de la Constitución, aprobada por el pueblo egipcio. El comunicado llega en una jornada de nuevas manifestaciones de partidarios y detractores de Mursi, que se concentran ayer en el este y centro de El Cairo, respectivamente.

Miles de jóvenes con las caras pintadas con los colores de la bandera egipcia se concentraron en la Plaza Tahrir, donde se llevó a cabo una nueva manifestación de apoyo al golpe. Con cascos y largos palos, varios manifestantes realizaron controles y revisaron bolsos a los asistentes que llegaron hasta la emblemática plaza, fuertemente vigilada por fuerzas militares y policiales. A 15 kilómetros de allí, en Nader City, los partidarios de Mursi se movilizaron para rechazar el derrocamiento y arresto del primer presidente de la joven democracia egipcia. Las fuerzas armadas cerraron las calles que conducen al este de la capital, con el objetivo de impedir que se produzcan enfrentamientos entre fieles y opositores a Mursi.

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El ejército cerró las calles que conducen al este de la capital, para evitar un choque entre manifestantes.
Imagen: AFP
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