EL MUNDO › DENUNCIA DE UN CONTADOR DEL BANCO VATICANO

“Abusos protegidos”

Arrestado el 28 de junio por haber intentado repatriar ilegalmente de Suiza 20 millones de euros y ser además sospechoso de lavado, monseñor Scarano le escribió al Papa.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

La visita del papa Francisco a Brasil, para conmemorar con miles de jóvenes de todo el mundo la Jornada Mundial de la Juventud, no ha impedido que la Justicia italiana siga sacando a relucir más detalles sobre los negociados del IOR, el banco vaticano, y del APSA, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, una suerte de ministerio de economía del Vaticano, uno de cuyos contadores, monseñor Nunzio Scarano, fue arrestado en junio. Scarano le habría enviado dos cartas al papa Francisco, una el 16 y otra el 20 de julio, explicándole su accionar.

Arrestado el 28 de junio por haber intentado repatriar ilegalmente de Suiza 20 millones de euros y ser además sospechoso de lavado de dinero sucio, Scarano le habría asegurado al papa Francisco que nunca ha “robado ni reciclado dinero” y que sólo ha “intentado ayudar a los que piden ayuda”, sin evitar por ello las críticas a un sistema hecho de “abusos bien cubiertos y protegidos por algunos señores cardenales”, en alusión a las actividades financieras ilegales de la Santa Sede. Desde la cárcel romana de Regina Coeli –nombre que en latín significa Reina de los Cielos, una verdadera ironía tratándose de una cárcel– también le habría dicho al Papa haber mantenido un encuentro de una hora y media en 2010 con el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, durante el cual le habría informado sobre la presunta cobertura de algunos cardenales respecto de las actividades financieras ilícitas que se realizan en el Vaticano. Y que Bertone no hizo nada. Pero la Secretaría de Estado vaticana esta semana desmintió extraoficialmente, según la prensa italiana, que Scarano hubiera hablado con el secretario de Estado Bertone sobre los presuntos negocios ilícitos dentro del APSA.

En la segunda carta dirigida al Papa, Scarano dice que espera poderle entregar a Francisco “secretamente una carpeta con documentos que lo ayudarán en su corajudo intento de reordenar finalmente la triste realidad administrativa, económica y financiera de la Santa Sede y todos los abusos relacionados”. Ni lerdo ni perezoso, para tratar de salvar su imagen, Scarano parece haberse querido montar sobre el plan de reforma de la Iglesia que está elaborando el Papa y su equipo de ocho cardenales consejeros y sobre el cual habló el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, coordinador de la comisión, con Francisco en Río de Janeiro. En particular se habló, contó Maradiaga, sobre un documento que reunirá todas las propuestas para reformar la Iglesia, de los obispos de los distintos continentes. Sobre el IOR, dijo el cardenal hondureño a una radio italiana, un Estado debe tener su banco pero la figura de IOR debe cambiar. “Tal vez la respuesta es una banca ética, que sea transparente y con todos los criterios de un banco”, dijo.

Se desconoce por ahora si la carpeta que prometió Scarano llegó a manos del Papa. Lo cierto es que pese a la voluntad de colaboración que muestra ahora, los jueces nunca le concedieron el arresto domiciliario que había pedido en un principio, temerosos, quizás, de que pudiera escapar. Es que el ex contador del APSA está acusado además de lavado de dinero junto a otras 56 personas, en Salerno, ciudad cercana a Nápoles. Según la Justicia, Scarano habría abierto dos cuentas en el IOR, una de ellas llamada “ancianos”, a donde habrían llegado falsas donaciones, según los investigadores, que el prelado –originario de Salerno–, habría utilizado para distintas operaciones financieras. Y para justificarse presentó al Papa una imagen de persona comprometida con el dolor de los otros. Fue camillero en el santuario de Lourdes, hizo voluntariado en hospitales, fue operado de una grave enfermedad cuando tenía 17 años y conoce “el dolor y el sufrimiento físico”, contó. Por eso, dijo, ahorraba y conservaba ese dinero para “construir una clínica para enfermos terminales en Salerno, para aquellas personas que no tienen la posibilidad de ser cuidadas por sus familias ni en los hospitales, que rechazan a los enfermos terminales”. Sobre este asunto, Scarano será interrogado por los jueces de Salerno el próximo martes. No es la primera vez que el IOR es acusado de lavado de dinero de oscuro origen. Que ese dinero pueda estar relacionado con el tráfico de droga o con otros tráficos, de los cuales la mafia napolitana, la camorra –que tiene su influencia en Salerno– es una de las grandes protagonistas en Europa, es una incógnita que los jueces tratan de descubrir.

El caso Scarano, de todas maneras, es sólo uno de los tantos relacionados con el IOR que investiga la Justicia italiana desde 2010. El Papa ya lo debe saber.

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Contador, monseñor y presidiario, Scarano le escribió dos cartas al Papa.
 
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