EL MUNDO › SIRIA DICE QUE FUERON LOS INSURGENTES Y LA OTAN CULPA AL EJERCITO SIRIO, MIENTRAS LLEGAN LOS INSPECTORES

Nadie se hace cargo del ataque con químicos

Opositores y partidarios de una intervención en el conflicto debatieron en el Consejo de Seguridad el proyecto de resolución presentado por Gran Bretaña para concretar un ataque militar contra el régimen sirio, sin llegar a un acuerdo.

Siria presentó ayer ante el Consejo de Seguridad de la ONU pruebas de que fueron los insurgentes armados quienes usaron armas químicas la semana pasada en un ataque cerca de Damasco. Sin embargo, la OTAN responsabilizó al gobierno de Bashar al Assad por el ataque y advirtió que el mismo no podía quedar sin respuesta. Por otro lado, la misión de expertos de Naciones Unidas visitó las localidades de Zamalka y Ain Tarma para recoger muestras del supuesto ataque. Está previsto que la misión continúe en Siria hasta el próximo sábado, algo que reclamó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al señalar que necesitará todavía otros varios días en el país. Opositores y partidarios de una intervención en el conflicto debatieron en el Consejo de Seguridad el proyecto de resolución presentado por Gran Bretaña para concretar un ataque militar contra el régimen sirio, aunque no se llegó a un acuerdo.

El gobierno sirio reiteró su firme disposición a defenderse de cualquier agresión, advirtiendo que su país se convertirá en el cementerio de los invasores y acusando a Estados Unidos y sus aliados de emplear argumentos falsos para justificar una intervención militar. “Hemos entregado a Naciones Unidas todas las pruebas y documentos que muestran que fue la oposición, no el Estado, la que utilizó armas químicas”, informó el vicecanciller sirio, Faisal Miqdad.

Una misión de la ONU se encuentra actualmente en Siria –donde continuarán, en principio, hasta el sábado– para investigar varios casos de supuestos ataques químicos, de los que el gobierno y la oposición se acusan mutuamente. Los expertos visitaron ayer los suburbios de Zamalka y Yobar, en la periferia de la capital, para reunir testimonios y muestras del supuesto ataque, con el que las potencias occidentales buscan justificar una posible intervención armada. El equipo de la ONU, que estuvo el lunes pasado en la ciudad de Al Muadamiya y fue atacado por francotiradores, tuvo que posponer su nueva visita a la periferia de la capital después de que no pudiera hacerlo por razones de seguridad. Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, condenó los ataques y acusó al gobierno sirio por no ofrecer acceso inmediato y seguro a los inspectores enviados por la ONU. “Información disponible de un amplio abanico de fuentes apunta al régimen sirio como responsable del uso de armas químicas en estos ataques”, dijo Rasmussen, sin esperar al resultado de la investigación que llevan a cabo los inspectores enviados por el organismo internacional. Para Rasmussen, el ataque constituye una clara violación de las normas y prácticas internacionales y, por ello, los responsables deben rendir cuentas.

El gobierno de Estados Unidos tiene previsto hacer pública esta semana una parte de un informe de los servicios de inteligencia que apuntan a la responsabilidad del régimen sirio en el ataque. Según la revista Foreign Policy, los servicios de información estadounidenses escucharon, tras el ataque de la semana pasada, una conversación de un responsable del Ministerio de Defensa sirio con un jefe de la unidad de armas químicas en la que le pedía respuestas sobre un ataque con un agente neurotóxico que mató a más de mil personas.

Ayer, los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad se reunieron a puertas cerradas en la sede del organismo, en Nueva York, para debatir el proyecto de resolución presentado por el primer ministro británico, David Cameron. Según el gobierno británico, el proyecto de resolución autorizaba todas las medidas necesarias en virtud del capítulo VII de la Carta de la ONU para proteger a los civiles de las armas químicas en Siria. El capítulo VII prevé medidas coercitivas que pueden implicar desde sanciones hasta una operación militar. Sin embargo, no pudo adoptarse una resolución debido a las discrepancias existentes entre las grandes potencias, especialmente entre Rusia y los países occidentales.

Rusia, aliada del régimen sirio con derecho de veto, ya bloqueó junto a China varias resoluciones sobre Siria y considera que el Consejo debe esperar el informe de los expertos de la ONU. “Un ataque provocará una desestabilización aún mayor de la situación en el país y la región”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov. Irán, otro de los aliados de Moscú en Medio Oriente, también advirtió que una intervención estadounidense sería un desastre para la región. De hecho, Israel autorizó un llamado limitado de reservistas y desplegó baterías antimisiles en su frontera norte con Siria. Por su parte, Turquía reforzó su nivel de vigilancia.

El primer ministro sirio, Wael al Halqi, lanzó otra dura advertencia a Estados Unidos y sus aliados. “Siria va a ser el cementerio de los invasores, no se va a asustar por sus amenazas colonialistas y ninguna fuerza del mundo podrá vencerla”, subrayó. El jefe de gobierno aseguró que Siria saldría de la crisis fortalecida. “Los países que golpean los tambores de guerra contra Siria son los mismos que cometieron las masacres en Irak, Líbano y otras naciones”, agregó. En su opinión, el objetivo de toda esta ofensiva era distraer a los pueblos árabes con conflictos internos absurdos y desviar a Siria de la línea de la resistencia contra Israel.

El gobierno sirio negó en reiteradas ocasiones el uso de armas químicas contra la población, si bien Estados Unidos y otros países aliados están convencidos de la responsabilidad de Damasco en ese caso y amenazaron con lanzar una intervención militar. Los posibles bombardeos se ejecutarían con misiles Tomahawk embarcados en buques situados en el mar Mediterráneo y con cazas que operen fuera del espacio aéreo sirio.

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Una madre le enseña a su hijo a usar máscaras de gas en Jerusalén. Israel movilizó armas y tropas a la frontera con Siria.
Imagen: EFE
 
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