EL MUNDO › OMAR TREVIñO ERA UNO DE LOS HOMBRES MáS BUSCADOS EN MéXICO Y EE.UU.

Cayó el capo mexicano del cartel Los Zetas

La policía mexicana arrestó a Treviño, alias Z-42, jefe de la temida organización criminal que opera en todo el este del país. Hace cinco días fue capturado alias La Tuta, líder del cartel Los Caballeros Templarios.

La policía mexicana arrestó ayer en la ciudad de San Pedro Garza García a Omar Treviño, alias Z-42, jefe de la temida organización criminal Los Zetas, que opera en todo el este del país. Treviño, de 41 años, era uno de los hombres más buscados por la Justicia mexicana, que ofrecía cerca de dos millones de dólares por su captura, y uno de los ocho blancos prioritarios del gobierno federal en su lucha contra el crimen organizado. No sólo era buscado por el gobierno mexicano, ya que Estados Unidos –donde es requerido por tráfico de drogas– ofrecía cinco millones de dólares por la cabeza del jefe narco.

La captura del líder de la organización criminal se concretó durante la madrugada de ayer, la cual consistió en un allanamiento de la marina en el exclusivo barrio Fuentes del Valle y estuvo a cargo de la policía federal y miembros del ejército y la marina. De acuerdo con vecinos de la zona, la vivienda fue adquirida hace aproximadamente seis meses, en un millón de dólares, por una familia que mantenía mucho hermetismo y no convivía con otros residentes del sector. La calle donde se ubica la vivienda en la que se encontraba el capo fue cerrada y medio centenar de elementos de elite tomaron posiciones en torno de ella, mientras otro grupo ingresó por la puerta, pero según relató la policía, el jefe narco no opuso resistencia y su arresto se produjo sin violencia. Se supone que Treviño será trasladado en avión a Ciudad de México, donde se espera rinda su declaración y sea sometido a un examen de ADN que permitirá a la autoridad establecer su identidad.

Treviño, nacido en Nueva Laredo, estado de Tamaulipas, se inició en las actividades criminales vendiendo drogas a pequeña escala y robando junto con sus hermanos Miguel Angel, José y Alejandro. Pasó a ser el jefe máximo de la organización criminal luego de la captura de su hermano Miguel Angel, en agosto de 2013. El arresto de Omar Treviño ocurrió apenas cinco días después de la de Serevando Gómez, alias La Tuta, jefe del cartel Los Caballeros Templarios, que dominó el estado sureño de Michoacán.

En Estados Unidos, Treviño fue acusado de introducir droga y dinero ilícito, mientras que en México pesan sobre él los cargos de delincuencia organizada y portación de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas. En agosto de 2013, el Departamento del Tesoro norteamericano incluyó en su lista negra a su suegro, por lavar dinero de Los Zetas. En 2012, otro de los hermanos del clan, José Treviño, fue capturado en una operación encabezada por el Departamento de Justicia estadounidense por lavado de dinero, y todavía se encuentra libre Alejandro, por quien Washington también ofrece una recompensa de cinco millones de dólares. Al parecer, el clan compraba y criaba caballos de carrera en Estados Unidos para lavar dinero de esta organización, que llegó a extender su influencia hasta Guatemala.

Fundada en 1997 como un grupo de sicarios que originalmente fungía como el brazo armado del cartel del Golfo, del cual se desligó en 2010, a la organización Los Zetas se la conoce por el elevado nivel de violencia con el que se maneja. Sometían a torturas bestiales a sus enemigos, los mutilaban y decapitaban. Muchas veces grababan sus aberraciones en video y las subían a YouTube. Cuando querían hacer desaparecer cuerpos, eliminaban el rastro en diésel o ácido o los quemaban en barriles de aceite.

Uno de los más sangrientos episodios cometidos por esta organización fue el asesinato masivo de 72 indocumentados hondureños, brasileños, ecuatorianos, mexicanos, guatemaltecos y salvadoreños en San Fernando, en el estado norteño Tamaulipas, en agosto de 2010. También se le adjudica el incendio del Casino Royale, en Monterrey, en agosto de 2011, que dejó 52 muertos, y los casi 200 cadáveres distribuidos en 47 fosas clandestinas halladas en años recientes en Tamaulipas, a las que Los Zetas convirtieron en un gran cementerio. Las autoridades creen que tras la muerte, en octubre de 2012, de Heriberto Lazcano, también conocido como El Lazca, que estaba al frente de una de las organizaciones más diversificadas, con negocios de tráfico de drogas, extorsión, secuestro, homicidio, tráfico de personas y robo a mano armada, Los Zetas iniciaron su declive, que se profundizaría ahora con la detención de Z-42. La organización, que llegó a ser la segunda en importancia después del cartel de Sinaloa, se creó reclutando a ex miembros de grupos de elite del ejército y ex efectivos de cuerpos antiterroristas y contrainsurgentes del ejército de Guatemala que combatieron en la guerra civil de los años ’90 en ese país, conocidos como Kabiles.

Cerca de una decena de importantes capos fueron detenidos durante el gobierno del presidente mexicano Enrique Peña, que supuso un giro en la conducción del frente. Sin renunciar al empleo de la fuerza militar, los nuevos dirigentes dieron un mayor uso a los servicios de Inteligencia y abandonaron la altisonancia empleada por el ex mandatario mexicano, el cual libró un ataque frontal a las estructuras narco. Actualmente, el país asiste a la emergencia de los pequeños grupos zonales, de estructura ligera y con gran capacidad para eludir el hostigamiento policial. Estos grupos forman un universo fragmentado, de jefes de sicarios que, sin prestar tanta atención al negocio internacional de la droga, buscan el beneficio rápido mediante el secuestro, el robo y la extorsión.

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La captura del líder de la organización criminal se concretó durante la madrugada de ayer.
Imagen: AFP
 
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