EL MUNDO › LA LIGA LIDERADA POR ARABIA SAUDITA ATACO A LOS REBELDES HUTIES EN YEMEN

Llueven bombas de la coalición árabe

Por segundo día consecutivo, la alianza de Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Marruecos, Kuwait, Qatar, Emiratos Arabes Unidos y Bahrein atacó blancos militares de los rebeldes hutíes en la capital, Sanaá. Destruyen arsenales y baterías.

Los aviones de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita bombardearon ayer, por segundo día consecutivo, posiciones de los rebeldes hutíes yemeníes a lo largo de todo el país. Los blancos de los bombardeos efectuados por la coalición –compuesta por Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Marruecos y la petromonarquías de Kuwait, Qatar, Emiratos Arabes Unidos (EAU) y Bahrein– fueron cuarteles y arsenales situados en la capital, Sanaá, y sus alrededores, y en las provincias de Saada y Al Hodeida. Además, grupos armados leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi realizaron emboscadas contra los rebeldes hutíes. El mandatario yemenita se reunirá hoy, en la ciudad egipcia de Sharm al Sheij, con sus pares miembros de la Liga Arabe, quienes esperan aprobar la creación de una fuerza militar conjunta.

Las incursiones aéreas golpearon tres sedes de las Fuerzas de Reservistas, leales a los rebeldes, en las afueras de la capital, así como el complejo presidencial ocupado por los chiítas. La aviación de la coalición destruyó asimismo arsenales, baterías antiaéreas y lanzadoras de misiles de los hutíes en la ciudad de Al Hodeida, ubicada en el oeste del país. Frente a estos blancos militares, los bombardeos contra Saada afectaron a un mercado de la localidad de Qutaf al Boqa, cerca de la frontera con Arabia Saudita, donde murieron siete civiles y doce resultaron heridos. En Saada, el último bastión hutí, los rebeldes están concentrando tropas para enfrentarse a una eventual intervención terrestre.

A los reveses propinados por la alianza árabe, se sumó una emboscada en el acceso norte de la ciudad costera de Adén, en el sur del país, tendida por las fuerzas partidarias del presidente Hadi. Al menos veintiún milicianos hutíes murieron en ese ataque en la ciudad, que desde febrero es la sede del gobierno de Hadi y donde la situación es caótica. Las fuerzas leales a Hadi efectuaron redadas en las calles para capturar a los combatientes hutíes que lograron entrar anoche en la ciudad, mientras que los habitantes saquearon armamento de los principales arsenales del ejército.

Los hutíes lograron tomar el control de la zona de Shaqra, en la costa del golfo de Adén, lo que les permite tener por primera vez una salida marítima en esa región. El grupo chiíta se vio obligado a replegarse de varias posiciones que había capturado en los alrededores de Adén, como el aeropuerto, después de combates con las fuerzas de Hadi tras los bombardeos iniciados el jueves por la coalición. El líder de los rebeldes, Abdelmalek al Huthi, afirmó que el ataque saudita se trata de una agresión despreciable. “¿Qué esperan que hagamos? ¿Rendirnos? ¿Anunciar nuestra derrota y actuar como cobardes? Nunca”, aseguró.

Por su parte, el portavoz de la alianza árabe, Ahmed al Asiri, aseguró ayer que sus fuerzas dominan el espacio aéreo yemenita y no permitirán que nadie preste ayuda a los rebeldes hutíes, en alusión a Irán. El portavoz afirmó que la aviación tuvo una intensa participación en la destrucción de almacenes de armas, municiones y baterías antiaéreas hutíes. “Continuaremos con las operaciones hasta que se cumplan todos los objetivos de la campaña. Sin embargo, nadie desea que la ofensiva se prolongue”, dijo. Arabia Saudita tiene preparados 150 mil hombres y unidades navales para entrar en acción. Del resto de los países, los que aportaron un mayor número de cazas son EAU, con 30, y Kuwait y Bahrein, con 15 cada uno. Pakistán, por su parte, por el momento descartó formar parte de la coalición. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, afirmó ayer que su país no prometió “ningún tipo de apoyo militar”.

Por otro lado, el ministro yemení de Asuntos Exteriores, Riad Yasin, dijo ayer que la ofensiva árabe no durará semanas, sino sólo unos pocos días, además dejó abierta la posibilidad de que se efectúe una campaña terrestre contra los rebeldes, si bien esta alternativa no estaba contemplada en los planes originales anunciados por Al Asiri.

Yasin confirmó la asistencia del mandatario yemenita en la cumbre árabe que se inicia hoy en la localidad egipcia de Sharm el Sheij. En dicha reunión, la Liga Arabe buscará aprobar la formación de una fuerza militar conjunta. Respecto de dicho proyecto, los ministros árabes de Exteriores aprobaron el jueves, en su encuentro previo a la cumbre, el borrador que estipula la formación de ese contingente militar, del cual se espera su aprobación inmediata. Además, en la agenda de la reunión figuran las crisis regionales de Siria y Libia. El secretario general de la Liga Arabe, Nabil al Arabi, pidió a los ministros de Exteriores que invitaran a los jefes de Estado Mayor de sus respectivos países para reunirse en un mes y analizar la creación e una fuerza militar.

Yemen, uno de los países más pobres del mundo, tiene sin embargo gran importancia geopolítica, ya que comparte fronteras con Arabia Saudita y es la puerta del Golfo de Adén hacia el Mar Rojo, por donde navegan barcos con millones de barriles de petróleo. Su presidente durante más de 30 años, Ali Abdullah Saleh –que apoya a los hutíes– fue uno de los primeros mandatarios en caer como producto de la denominada Primavera Arabe. Su reemplazante fue el general Hadi, quien en septiembre pasado se refugió en la ciudad de Adén luego de ser derrocado por las milicias hutíes. El jueves se exilió en Riad desde donde viajará a Egipto para asistir a la cumbre árabe.

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Un tanque con la bandera rebelde, confiscado de los arsenales militares, en la ciudad yemení de Aden.
Imagen: AFP
 
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