EL MUNDO › OPINION

La sombra de Al Qaida

 Por Claudio Uriarte

Los tres atentados en serie que dejaron al menos 35 muertos en las ciudades egipcias de Taba, Nueibaa y Ras Soltán recuerdan fuertemente el doble ataque de noviembre de 2002 contra turistas israelíes en la ciudad de Mombasa en Kenia, cuando 15 personas murieron y 80 fueron heridas por un coche bomba contra el hotel Paradise, de propiedad israelí, mientras dos misiles fueron disparados sin éxito contra un avión de la compañía también israelí Arkia que acababa de despegar del aeropuerto local. Como Mombasa, Taba, Nueibaa y Ras Soltán son ciudades balnearias frecuentadas por israelíes, y como en Kenia, los tres atentados de ayer fueron casi simultáneos.
Por lo general, los atentados contra blancos israelíes se atribuyen a fuentes palestinas. Pero esto es más probable cuando se producen en Israel o en los territorios ocupados que cuando ocurren en el exterior, donde la mano del terrorismo palestino se debilita considerablemente. En el caso de Egipto, país desde el que contrabandean armas con destino a las diversas facciones palestinas en la fronteriza Franja de Gaza, podría tratarse de extremismo local, o incluso de sectores del ejército disidentes con respecto a la paz fría –pero estable– que El Cairo mantiene con el Estado judío desde 1978, pero el estilo, la espectacularidad, la sincronización, la elección precisa de la hora de mayor impacto posible (todo ocurrió en horas de la noche), el alto número de víctimas (160 hasta anoche), el empleo de coches bomba y la sofisticación de los ataques evocan a Al Qaida. Esta hipótesis aparece reforzada por el hecho de que los ataques ocurrieron en tres ciudades de Africa oriental, es decir en plena zona de operaciones de la red de Osama bin Laden. La gran presentación en sociedad de Al Qaida fueron los atentados simultáneos de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, seguidos con el ataque contra el destructor norteamericano USS Cole en el Golfo de Adén, frente a Yemen, en 2000; Yemen, Somalía y Sudán son tres países de la zona que ha sido importantes centros de operaciones de Al Qaida; Arabia Saudita, también en la zona, es el lugar donde nació Bin Laden y su más probable fuente de financiamiento, y, por cierto, el doble ataque de 2002 contra los israelíes en Mombasa fue obra de Al Qaida.
De momento, todo permanece en el terreno de las hipótesis, pero es casi inevitable sospechar que la red de Bin Laden acaba de abrir un nuevo frente, en vísperas de un momento clave –las elecciones norteamericanas– y con un mensaje también clave: la guerra antiterrorista de W. es un fracaso.

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