EL MUNDO › CRITICADO, BERLUSCONI DESMIENTE UNA CITA CON EL PAPA

La campaña italiana no es santa

El Vaticano entra en la campaña electoral italiana. Una audiencia del pontífice Benedicto XVI a un grupo de miembros del Partido Popular Europeo (PPE), entre los cuales se destacan importantes figuras de la coalición de centroderecha, despertó la ira de la izquierda italiana, que acusó de “manipulación electoral”. Ante la ola de críticas, el premier italiano salió a desmentir su participación en la visita al Vaticano. A poco más de un mes de la elección general del 9 de abril –en la que por primera vez podrá participar de manera directa la comunidad italiana en la Argentina–, el clima político no deja de calentarse y todo indica que los cruces entre Forza Italia y El Olivo –las dos principales coaliciones– se incrementarán en las próximas semanas.

“Como siempre, la histeria de una cierta izquierda ve en cualquier cosa un peligro para su victoria electoral. No iré a ver al Papa, pero de todas formas ganaremos las elecciones,” aseguró ayer Berlusconi, intentando poner fin a la controversia creada por el anuncio del Vaticano. Al igual que el primer ministro, el presidente de la Cámara de Diputados, Pier Ferdinando Casini, también se bajó de la reunión con el pontífice para “proteger a la Iglesia de instrumentalizaciones” electorales. No todos tomaron este camino. El secretario del partido de centro Udeur, Clemente Mastella, que es parte de la comitiva de los eurodiputados, se negó a “renunciar a la audiencia del Papa”. Afirmó que “pensar que una visita al pontífice es un anuncio electoral es una idea provinciana y un prejuicio anticatólico”.

Desde la izquierda, el lider de la coalición El Olivo, Romano Prodi, fue más moderado e intentó calmar a los sectores laicos que participan en su alianza. “No tengo intenciones de entrar en la polémica sobre las audiencias del Papa, quien legítimamente decide cuándo y a quién acordarlas,” afirmó el profesor, que previamente había advertido que no iba a “involucrar a la Iglesia Católica y las autoridades eclesiásticas en la campaña electoral”.

La principal protesta de la oposición es que la audiencia supondría la ruptura de una práctica histórica en la que los papas nunca se han reunido con políticos italianos durante una campaña electoral. Los cuestionamientos de la oposición se dividían entre aquellos que dirigían la culpa a los dirigentes de la coalición gobernante y los que preferían apuntar directamente al Vaticano. El secretario del mayor partido de la oposición, Democráticos de Izquierda, aseguró que “se trata de un gesto irrespetuoso, sobre todo con el pontífice,” ya que “un político no debería utilizar ni instrumentalizar la visita al Papa con fines propios”. Por el contrario, para el líder de Refundación Comunista, Fausto Bertinotti, “el Vaticano no respeta la República italiana al invitar en plena campaña electoral a uno de los dos candidatos en las elecciones”.

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