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Los profesores se sumaron a los reclamos de los pingüinos en Chile

Miles de docentes se adhirieron a un paro en reclamo de una reforma educativa. Muchos estudiantes participaron de la jornada de fuerza, que fue deslegitimada por el gobierno. Los maestros consideran insuficientes las mejoras anunciadas por Bachelet.

La educación sigue dando dolores de cabeza a la presidenta chilena Michelle Bachelet. Miles de profesores paralizaron ayer sus actividades para exigir aumentos salariales y mejoras en la calidad de la educación. En una jornada de manifestaciones pacíficas, la controversia giró en torno del grado de adhesión al paro. Según el gobierno, sólo el 26 por ciento de los profesores paralizaron sus actividades, mientras el gremio de los maestros, el Colegio de Profesores, afirmó que fue más del 80 por ciento. El conflicto con los profesores se produce algunos meses después de las masivas manifestaciones que realizaron en mayo y junio los pingüinos, como llaman a los estudiantes secundarios por su uniforme azul y blanco, en reclamo de mejoras en la calidad de la educación.

Los profesores, que llevan dos meses y medio de negociaciones con el Ministerio de Educación, demandan un aumento de salario de cinco por ciento, incentivos por antigüedad y un papel más activo del Estado en la educación. El Ejecutivo chileno deslegitimó el paro. “El paro de los profesores está de más, puesto que el gobierno ha comprometido una fuerte entrega de dinero para la educación”, afirmó el vicepresidente Belisario Velasco. La presidenta Bachelet anunció la semana pasada un aumento de 7,2 por ciento, equivalente a 330 millones de dólares, en el presupuesto destinado a la educación el año que viene.

Velasco también criticó las demandas de reformas de fondo. “Creemos que habría que esperar los resultados del Consejo Asesor Presidencial de Educación antes de hacer paros. ¿Paro contra qué?, si las cosas de fondo están siendo estudiadas por las comisiones que integran los propios estudiantes y los profesores”, sostuvo el vicepresidente, haciendo referencia al Consejo conformado después de las protestas estudiantiles de mayo y junio. “Creo que hubo tiempo suficiente para decir ‘señores, esto que están pidiendo es imposible que lo cumplamos’ y eso no ha ocurrido”, criticó por su parte el presidente del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, justificando el paro por la lentitud en las negociaciones.

Las reformas no son lo único en lo que no concuerdan los profesores y el gobierno. Los dos bandos estuvieron lejos de coincidir en el porcentaje de adhesión al paro. “La adhesión al paro ha sido débil, aunque hay que reconocer que hay diferencia en algunas regiones. El porcentaje global que manejamos es de un 26 por ciento”, afirmó Pilar Romaguera, la subsecretaria de Educación. “El ministerio cumple con su rol de dar cifras que supuestamente son las reales, nosotros tenemos una visión distinta”, criticó por su parte Pavez. “La adhesión habría llegado al 80 por ciento. Si no se quieren convencer, tendremos que llamar (a un nuevo paro) para el próximo 26 para ver si se sostienen las mismas cifras”, agregó.

La convocatoria a ese paro, que involucraría no sólo a profesores sino también a otros sectores sociales, dependerá en gran medida de la mesa negociadora que se conformará hoy. “Ojalá que allí haya mejores respuestas que las que hemos tenido hasta el momento”, dijo Pavez. En caso de que no sea así, el paro social se realizaría en coordinación con todos los sectores que quieran apoyar a los profesores. “Desde luego contando con los estudiantes secundarios y universitarios, pero además, contando con todos los trabajadores”, indicó el profesor Pavez. Sin embargo se espera no tener que llegar a esa instancia. “El gobierno debería responsabilizarse y dar un salto efectivo en mejorar la calidad de educación, ya que existen las condiciones económicas para ello, por el alto precio del cobre”, indicó a Página/12 Jenny Assael, asesora del Colegio de Profesores.

Las manifestaciones de los profesores contaron ayer con la presencia de algunos dirigentes estudiantiles. Si bien los profesores aclararon que en ningún momento se convocó a los pingüinos, la Asamblea Estudiantil debatió el tema y decidió dejar a cada colegio la decisión de adherirse o no. Muchos decidieron no concurrir a clases o hacer manifestaciones en apoyo de los profesores. “El apoyo de los estudiantes no se esperaba. Fue una grata sorpresa”, indicó Rodrigo Cornejo, del Observatorio Chileno de Políticas Educativas. “Es una muestra de la unidad de los estudiantes y profesores”, agregó en diálogo telefónico con este diario.

Informe: Virginia Scardamaglia.

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Peatones pasan delante de carteles colgados por maestros en reclamo de una mejora salarial.
 
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