EL MUNDO › ATACAN UN MICRO EN PAKISTAN

Estrago talibán

La explosión de una bomba detonada en una ruta y los combates entre fuerzas de seguridad e insurgentes pro talibán en una zona de Pakistán causaron ayer la muerte de por lo menos 36 personas. Mientras tanto las últimas esperanzas de un reparto de poder entre el presidente Pervez Musharraf y la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto se desvanecieron ayer.

En el más sanguinario de los ataques, 14 personas murieron luego de que una bomba caminera destruyera un minibús en el área de Hangu, en Waziristán del Norte. El atentado tuvo lugar cerca de Mir Ali, la segunda ciudad de la región, en una carretera frecuentada por convoyes militares paquistaníes. “El bus pisó un artefacto colocado en la vía por militantes y quedó completamente destrozado”, indicó un responsable de la seguridad. Cinco sobrevivientes de la explosión fueron hospitalizados con graves heridas. Otras 12 personas murieron en enfrentamientos entre insurgentes radicales y fuerzas de seguridad paquistaníes en la región fronteriza con Afganistán, dijo el portavoz del ejército de Pakistán, Waheed Arshad. Los insurgentes, próximos a los talibanes, atacaron con cohetes un puesto de las tropas fronterizas en la región semiautónoma de Waziristán del Norte y los soldados respondieron con disparos, según la versión de Arshad. Dos soldados y diez de los atacantes murieron durante el enfrentamiento, mientras cuatro miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos.

La situación en el país ha empeorado desde que las tropas del gobierno asaltaron la Mezquita Roja de Islamabad, en julio, causando la muerte de decenas de musulmanes radicales que se habían atrincherado en el lugar. Pakistán enfrenta además una grave crisis política frente a las elecciones del próximo sábado, situación que implicó la renuncia masiva de 86 diputados de oposición. Las últimas esperanzas de un reparto de poder entre la ex primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, y el presidente Pervez Musharraf se desvanecieron ayer, mientras el líder militar se prepara para su probable reelección el sábado. Bhutto, exiliada en Londres, dijo que las conversaciones que duraron meses quedaron “totalmente estancadas”. La ex primera ministra dijo que ahora conversará con dirigentes de su Partido Popular de Pakistán (PPP) para decidir si se une al boicot de la oposición a la votación en el Parlamento sobre la reelección de Musharraf para otros cinco años al frente de la jefatura del país.

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