EL MUNDO › EL EJERCITO TURCO ATACO A LA GUERRILLA KURDA

Bombas en la frontera iraquí

Fuerzas turcas cruzaron la frontera para llevar adelante incursiones relámpago contra objetivos controlados por la guerrilla kurda. Los ataques dejaron un saldo de 35 muertos.

La guerra parece cada vez más cerca en el Kurdistán. Turquía bombardeó ayer la frontera con Irak y sus soldados continuaron con incursiones relámpago que, según reconocieron fuentes militares, ya habían comenzado el domingo pasado. Ni Bagdad ni Ankara informaron si hubo víctimas, aunque se sabe que varios objetivos kurdos fueron destruidos y que el primer día fallecieron 34 rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Mientras los aviones y los helicópteros turcos cruzaban la frontera, la presidencia del Kurdistán iraquí tomaba por primera vez posición a favor de Ankara. “Pedimos al PKK que renuncie a la violencia y a la lucha armada como forma de operar”, demandó el gobierno local a los guerrilleros que se esconden entre su gente.

Varios aviones F-16 cargados con bombas salieron de la base aérea ubicada en la ciudad de Diyarbakir, en el sudeste de Turquía, y atacaron posiciones del PKK en las provincias turcas de Sirnak, Ha-kkari, Siirt y Van, que limitan con Irak e Irán, informaron distintas agencias de ese país. Después sobrevolaron la frontera y se adentraron al menos diez kilómetros en territorio iraquí. Ankara comenzó a ordenar ataques contra supuestos bastiones del PKK en el sur del país hace ya varias semanas. Se estima que decenas de rebeldes murieron y los que lograron escaparse lo hicieron a través de la frontera, donde fueron recibidos por sus aliados, los kurdos iraquíes.

La amenaza concreta, que reiteró ayer el gobierno de Recep Ta-yyip Erdogan, es que si Irak no entrega a los rebeldes que se escondieron en los últimos días, ellos mismos ingresarán al territorio y los cazarán. Varios medios internacionales habían asegurado el martes que el presidente iraquí Jalal Talabani –un importante dirigente kurdo– había aprovechado la visita del canciller turco para comprometerse a extraditar a los jefes del PKK que se hubieran refugiado en el país. Ayer, ante la expectativa que esta posibilidad había creado entre la dirigencia política en Ankara, Talabani salió a desmentir la versión, volviendo a elevar la tensión entre los dos gobiernos. “Ya hemos declarado en varias ocasiones que los jefes del PKK no residen en ciudades de Irak y que viven con miles de sus combatientes en la montaña de Qandil. Es imposible detenerlos y entregarlos a Turquía”, aseguró el mandatario.

La contestación del gobierno de Erdogan no se hizo esperar. El canciller Alí Babacan reiteró que su país no aceptará ninguna oferta de cese del fuego de los rebeldes, quienes desde 1984 luchan por independizar a las regiones de mayoría kurda del sudeste de Turquía en un conflicto que ya causó entre 35 mil y 40 mil muertos. El ministro de Comercio Exterior, en tanto, fue aún más directo y dejó la puerta abierta a un ataque a gran escala. “Somos el país con el que Irak tiene su mayor intercambio comercial. Pero esto ahora ya no tiene sentido. Mantenemos abiertas todas nuestras opciones”, respondió Kursat Tuzmen ante las preguntas sobre un posible ataque masivo que involucre a los 100 mil soldados que esperan órdenes en la frontera.

Ni Washington ni Bruselas lograron ayer frenar la escalada verbal del gabinete turco. “Estamos preocupados de las continuas escaramuzas que están ocurriendo allá y por los ataques terroristas que están siendo lanzados por el PKK contra los turcos. Seguimos urgiendo a ambos lados a ejercitar moderación”, dijo la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino. Al mismo tiempo, en el Parlamento Europeo se lanzaba una clara advertencia dirigida a Ankara. “Turquía debería pensarlo dos veces antes de lanzar una intervención militar”, aseguraba Manuel Lobo Antunes, el ministro de Asuntos Europeos de Portugal –país que mantiene la presidencia temporal de la UE–, ante el Legislativo. Minutos después, cientos de eurodiputados votaban una resolución contra un eventual ataque contra el norte iraquí.

Ninguna de las dos declaraciones le son indiferentes a Erdogan. Estados Unidos y la Unión Europea, a través de la OTAN, son sus principales aliados en materia de seguridad. Además, Ankara está negociando el ingreso a la UE, un proceso que se rompería si atacan Irak.

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Soldados del ejército kurdo-iraquí patrullan la frontera donde opera la guerrilla del PKK.
 
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