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Las pruebas de la tortura

Desnudar a los prisioneros, golpearlos en la cara y el abdomen, impedirles dormir, someterlos a posiciones estresantes y manipular su alimentación no eran métodos de tortura para el gobierno de George W. Bush. Ayer el gobierno norteamericano difundió cuatro documentos en los que el Departamento de Justicia explicaba los límites para los interrogatorios de la CIA. Uno de los documentos describe los límites a través de un interrogatorio tipo. Según el texto, los agentes empezaban sacándole la ropa al prisionero, después le ponían grilletes, lo encapuchaban y lo ataban a la pared a través de un collar de metal. “Una vez que el prisionero está listo, los interrogadores le sacan la capucha y le explican al detenido que puede mejorar su situación si coopera y también pueden decir que harán todo lo que sea necesario para obtener información”, detalló el documento. “Apenas el detenido haga algo que no se corresponda con las instrucciones de los interrogadores, los interrogadores aplican una cachetada o un golpe en el abdomen”, agregó. La técnica del submarino podía ser una tercera opción. Hasta ahí, sostienen los abogados firmantes, Jay Bybee y Steven Bradbury, llega la legalidad.

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