EL PAíS › POLEMICA CON SANTIAGO MONTOYA POR SU RECHAZO A UNA EVENTUAL POSTULACION EN SAN ISIDRO

Un recaudador en el ojo de la tormenta

Hizo una “autocrítica de la política nacional”, pero ratificó su alineamiento con Daniel Scioli. Eso produjo malhumor en el kirchnerismo.

 Por Miguel Jorquera

Avanzada la noche, los hombres cercanos al recaudador bonaerense Santiago Montoya resumían la ajetreada jornada de ayer en pocas palabras, pero con la zozobra de saber que el temblor todavía no había pasado y que podía haber réplicas. “Fue un día agitado, pero hasta ahora nadie le ha pedido la renuncia”, dijeron a Página/12. El director de la Agencia de Recaudación bonaerense (ARBA) había negado a través de un comunicado su candidatura “testimonial” por el kirchnerismo en San Isidro y soltado una “autocrítica” que lo puso al borde de su salida del gobierno provincial. “Siento que en los últimos tiempos desde el oficialismo hemos perdido parte de la capacidad de escuchar a la sociedad”, dijo en uno de sus párrafos. En un segundo comunicado, Montoya ratificó su postura, lamentó “los malentendidos” y dejó en claro su alineamiento con Daniel Scioli. Sus palabras desataron malhumor en el kirchnerismo, pero cerca del gobernador intentaron quitarle dramatismo al tema.

Esta vez la aparición mediática de Montoya fue política y sus palabras armaron más revuelo que sus espectaculares operativos para reprimir la evasión impositiva en la provincia. El director de ARBA difundió un comunicado para “terminar con las versiones” de su candidatura a concejal de San Isidro. Una postulación que –según Montoya– “nunca llegó a serme formalmente ofrecida” y con la que dijo no acordar. El recaudador estaba molesto porque nadie lo había consultado cuando echaron a rodar su nombre entre los “candidatos virtuales” del kirchnerismo bonaerense y sólo mostró su encolumnamiento político con Scioli.

Su reacción provocó una repulsa en el gobierno nacional: Montoya escribió en su primer comunicado que el oficialismo perdió “la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores, a los distintos sectores sociales y productivos del país”. Con el transcurrir de las horas, y apremiado por los cuestionamientos, Montoya emitió un segundo comunicado donde lamentó “los malentendidos” sobre su candidatura y aseguró que está “obligado a hacer sus mayores aportes desde el lugar que le toque, para que los gobiernos provincial y nacional puedan llevar a buen puerto la gestión”.

Montoya, de todos modos, no dio marcha atrás sobre sus cuestionamientos: “Insisto, y amplío, mi opinión autocrítica acerca de la política nacional y la necesidad de escuchar más a la gente”, puntualizó. Varios hombres del gobierno nacional evaluaron la postura de Montoya como “oportunista” y como una “búsqueda de un posicionamiento personal por encima del proyecto político del Gobierno”. Pero nadie creyó oportuno cargar contra uno de los funcionarios del gobernador.

Cerca de Scioli trataron de bajarle decibeles al entredicho. Algunos de ellos, en diálogo con este diario, consideraban que Montoya “se incluye” en la autocrítica y que no se trataba de “un portazo” a los gobiernos provincial y nacional. En todo momento Montoya se encargó de aclarar que su “aporte” a la causa era estar al frente de ARBA, pero tampoco desconocía que la postura que asumió ponía en riesgo su cargo.

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El titular de la Agencia de Recaudación bonaerense tuvo ayer una jornada agitada.
 
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