EL PAíS › ATAQUE Y AMENAZAS A LA EDITORIAL NUESTRA AMéRICA

“Les va a pasar lo mismo que a López”

Los seguimientos e intimidaciones se venían acumulando, particularmente desde febrero. Pero el 15 de abril pasado en la editorial Nuestra América tuvo lugar el episodio más grave. Sobre Rodríguez Peña al 400, donde funciona la editorial, los dueños notaron desde el mediodía la presencia de dos personas que merodeaban como vigilando. Tan sólo unas horas más tarde ingresó un hombre, con una manopla con puntas de acero en la mano. Intentó golpear a los tres presentes, los amenazó de muerte, habló de torturas y advirtió: “Ustedes no saben con quién se metieron, les va a pasar lo mismo que a Julio López”. Después de algunos forcejeos, el hombre huyó. Pero volvió al día siguiente, aparentemente armado. El grito no fue tan distinto: “Insecto, te vamos a matar”.

Dedicada a la publicación de obras relacionadas con temas de derechos humanos, la historia política argentina y la izquierda latinoamericana, Nuestra América tiene ya más de 20 años de vida. Marcelo Cafiso es su titular y fue quien radicó la denuncia policial. “Tuvimos ya varios episodios de provocaciones a lo largo de nuestra historia, pero ninguno como éste. Si quisieron meter miedo, lo lograron”, reconoce. Respecto del momento, varias son las hipótesis que se barajan, pero la principal señala que los hechos se precipitaron desde la detención –el 12 de febrero– de Luis Emilio Sosa por la Masacre de Trelew.

Así, con sucesivos controles a las actividades del local y hasta sacando fotos de las instalaciones y sus empleados, la presión fue aumentando paulatinamente. Sin ir más lejos, el 25 marzo –relata Cafiso– otro hombre de estridente camisa amarilla ingresó en el comercio a realizar “preguntas absolutamente intrascendentes y fuera de lugar”. Luego merodeó un largo rato, con el celular registró cada movimiento y se retiró. Cafiso decidió seguirlo, pero lo perdió a las dos cuadras. Al darse vuelta, los roles se habían invertido: el sujeto estaba detrás de él.

El hombre del episodio del 15 de abril tendría unos 50 años y su apellido, según pudieron ver en las cosas que desparramó por el local, sería Grondona. Lo primero que hizo fue preguntarle al vendedor la dirección de otra editorial. Y, sin esperar respuesta, le lanzó una piña a la cara que el joven alcanzó a esquivar. Inmediatamente, el personal reaccionó y logró reducir al hombre que, colérico, seguía hablando de torturas y despellejamientos. En su denuncia, así lo describe Cafiso: “Aseguraba ser un miembro de los grupos de tareas y que había masacrado gente, que tenía 500 en su cuenta, y que nos va a pasar lo mismo que a Julio López, que no saben con quién se metieron, que era de la SIDE”.

Al cabo de 15 minutos, mientras una de las tres personas de la editorial salía a buscar a un policía, los otros dos sin querer fueron ablandando las medidas de seguridad. Tanto que, súbitamente, el hombre logró soltarse lo suficiente como para calzarse una punzante manopla con la que volvió a arrojar golpes. Así escapó para volver armado al día siguiente, reincidir en las amenazas y nuevamente perderse por Callao y Corrientes. Al día de hoy, por seguridad, la editorial Nuestra América permanece cerrada.

Informe: Diego González.

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“Si quisieron meter miedo, lo lograron”, dice Marcelo Cafiso.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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