EL PAíS › GUILLERMO BORGER, DEL BLOQUE UNIDO RELIGIOSO, EN LA MUTUAL JUDíA

Un superortodoxo en la AMIA

El nuevo presidente de la mutual judía representa la visión más ortodoxa dentro de la comunidad. Ninguna apertura a quienes se casen con un no judío, prohibición de entierro en los cementerios de la AMIA a quienes se convirtieron, son algunas propuestas.

 Por Raúl Kollmann

Guillermo Borger, un empresario del Bloque Unido Religioso (BUR), el sector más ortodoxo de la comunidad judía, será el nuevo presidente de la AMIA, que conforma con la DAIA el tándem de instituciones representativas de esa comunidad. El líder de los ortodoxos es el rabino Samuel Levin y sus posturas son categóricas: ninguna apertura a los judíos que se casan con un no judío o una no judía, prohibición de entierro en los cementerios de la AMIA incluso de quienes se convirtieron al judaísmo, máxima ortodoxia en la liturgia y control total del rabinato. Quienes tienen la visión más crítica del BUR afirman que es muy posible que beneficien más a los colegios ortodoxos que a los menos religiosos, aunque también admiten que esa franja, aunque poco pluralista, tiene un compromiso fuerte con la asistencia social. Todo indica que el nuevo presidente le dejará los temas más políticos a la DAIA, incluyendo lo relacionado con las causas por el atentado. “Esto es una derechización de la conducción de la comunidad judía. Desde ahora podemos decir que la comunidad judía argentina es mucho más progresista que la conducción que asumirá en la AMIA.”

El nuevo presidente asumirá el 12 de junio y fue elegido por un consejo, el Rat, en el que quedaron representadas cada una de las corrientes de acuerdo con la votación que obtuvieron en los comicios del 13 de abril pasado. En las urnas, el Bloque ortodoxo consiguió el 38 por ciento de los votos y se quedó con 34 delegados; el laborismo, encabezado por Abraham Kaúl, tuvo 30 delegados y la corriente orientada por el rabino Sergio Bergman, 21. Pese a que Kaúl y Bergman tienen posiciones mucho más abiertas y reformistas en el terreno religioso, terminaron acordando con los ortodoxos, lo que permite que Borger llegue a la presidencia al frente de una lista de unidad, en la que, de todas maneras, los ortodoxos ejercerán el control. Borger es un empresario, dueño de Kol Ram, una compañía que se dedica a la venta de equipos de audio e iluminación y también a organizar eventos.

En una entrevista concedida a la Agencia Judía de Noticias, el rabino Bergman no se hizo demasiadas ilusiones: “Se terminó la idea de que para hablar con la comunidad judía hay que hablar con la AMIA”. Lo que Bergman sostiene es que con la AMIA se hablará de religión, pero no ya de las relaciones entre la comunidad judía y el resto de la sociedad. Lo real es que la convivencia no será sencilla.

Después de las elecciones de abril, los propios dirigentes ortodoxos parecían tener poco interés en la presidencia. Su preocupación máxima era el control de los cementerios y del rabinato. Sin embargo, poco tiempo después empezaron a mostrar vocación de poder y reales aspiraciones a la presidencia, entre otras cosas porque habían sacado más votos que los demás.

En términos concretos, éstas son algunas de las políticas esperables de la nueva conducción:

- Poca incursión en la política. Es muy probable que eso lo dejen en manos de la DAIA. Es que los ortodoxos tienden a hacer mayor hincapié en la cuestión religiosa.

- En la misma línea, es probable que también dejen en manos de la DAIA todo lo referente a las causas relacionadas con el atentado.

- Parece obvio que el programa que la AMIA tiene en Canal 7 será más estricto y menos abierto en los contenidos.

- En los cementerios no se podrá enterrar a las personas no judías que se convirtieron al judaísmo, por cuanto los ortodoxos no aceptan las conversiones, sobre todo las realizadas por los rabinos que no son de su corriente. Es más, se baraja utilizar un terreno cercano al cementerio de La Tablada para que allí sean sepultados quienes se convirtieron, algo de claro contenido segregacionista.

- Es probable que haya más apoyo económico para las escuelas ortodoxas.

- Todo el acento estará puesto en la cuestión religiosa y en la asistencia social, uno de los objetivos fundamentales de la AMIA.

“La ortodoxia no es pluralista. Quienes se esperanzan con que sean pluralistas erran el diagnóstico. La nueva conducción no representa a los sectores progresistas de la comunidad”, redondeó el rabino progresista Daniel Goldman.

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Todas las causas con connotaciones políticas serán derivadas a la DAIA.
Imagen: Télam
 
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