EL PAíS › DESCUBRIMIENTOS, MISTERIOS Y PISTAS DEL TRIPLE CRIMEN

El corrido de los narcos

Las tres víctimas fueron a General Rodríguez a una reunión que resultó una trampa, como lo indica una llamada a un celular. El Mini Cooper encontrado, el arresto y los allanamientos.

 Por Raúl Kollmann

La principal hipótesis de los fiscales, jueces y policías que investigan el triple crimen de General Rodríguez es que Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina fueron convocados a una reunión en esa localidad, en el marco de las ventas de efedrina que les hicieron a los narcos mexicanos luego detenidos en una quinta de Ingeniero Maschwitz. Esa falsa reunión se hizo el mismo día de su desaparición, el jueves 7 de agosto por la tarde, como lo comprueba una llamada entrante al celular de uno de los tres asesinados. Esa llamada no fue atendida, pero cursó por la antena de General Rodríguez, lo que indica que los tres empresarios ya estaban allí. Lo más probable –según creen los investigadores– es que los ejecutaron esa misma tarde. Los funcionarios judiciales y policiales sostenían hasta ayer –como lo adelantó en exclusiva PáginaI12 el jueves– que el móvil del crimen fue una mezcla de efedrina y sal con la que Forza-Ferrón-Bina engañaron a los mexicanos. Pero en los diálogos mantenidos anoche por este diario con los investigadores no descartan que en realidad el trío la haya entregado a los mexicanos, con lo que se desarticuló un laboratorio y diez de sus hombres, nueve del país del norte y un argentino, fueron detenidos por la policía. El caso del triple crimen no deja de plantear numerosas preguntas. Algunas empiezan a tener respuestas, otras no.

–¿Cuál es la razón por la que se allanó ayer un depósito en General Rodríguez?

–En la investigación sobre los movimientos de los mexicanos, que está a cargo del juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, se comprobó que un jeep Cherokee y un Gol rojo que solían estar en la quinta de Maschwitz también fueron vistos en ese galpón de General Rodríguez. Ayer se hicieron unas pruebas con reactivos y dio positivo para anfetamina, de manera que todo indica que allí llevaban la droga sintética ya elaborada. Debe recordarse que en la quinta de Maschwitz utilizaban efedrina para elaborar metaanfetamina, una droga sintética.

–¿Por qué hay una orden de detención librada contra el director de Desarrollo Industrial de General Rodríguez, Manuel Poggi?

–Porque en marzo Poggi le alquiló ese galón al dueño con el argumento de que allí iba a almacenar aceite. Al dueño le llamó la atención que semejante galpón se utilizara para guardar nada más que 50 barriles de aceite. De todas maneras, la presencia de los mexicanos fue advertida por los vecinos, que así lo contaron al noticiero de Canal 9 el jueves pasado. La prueba positiva de anfetamina compromete a Poggi, quien, al menos hasta anoche, no se había presentado ante el juez. No es descabellado pensar que a ese depósito hayan sido convocados Forza-Ferrón-Bina el jueves 7 por la tarde, aunque los investigadores que trabajan para la fiscal Ana María Yacobuzzi, que instruye el expediente sobre el triple crimen, piensan que podría ser otra quinta de General Rodríguez. Lo cierto es que aquel jueves, a las 18, hubo una llamada entrante a uno de los celulares de los empresarios. Nadie atendió, pero la comunicación se cursó a través de la antena de General Rodríguez, lo que demuestra que ya estaban allí a esa hora. La fiscal Yacobuzzi ordenó nuevos estudios de la autopsia porque cree que es posible que el triple crimen se haya cometido aquella misma tarde-noche.

–¿Por qué los investigadores creen que el triple crimen está relacionado con la efedrina?

–Ya el martes, PáginaI12 mencionó un listado de empresas que multiplicaron por tres y hasta por siete sus importaciones de efedrina desde la India. El fenómeno sólo se explica por la prohibición del ingreso de ese alcaloide a México, debido a que se utilizaba para la fabricación de drogas sintéticas y como propulsor químico de la cocaína. La ecuación es sencilla. Traer un kilo de efedrina de la India cuesta, aproximadamente, 200 dólares. Se dice que los narcos ya instalados en la Argentina la compran por mil dólares el kilo y el alcaloide puesto en México se cotiza arriba de los diez mil dólares. Por eso, los jueces en lo Penal Económico cuentan que este año han sido detenidos numerosos mexicanos que llevaban la efedrina hacia su país. Esto no existía a principios de 2007.

–¿Y cómo se vincula el triple crimen con la operación contra los mexicanos de Maschwitz?

–En concreto, en la quinta de Maschwitz se encontraron tres tachos de 25 kilos cada uno, importados por la empresa Unifarma S. A., cuyo nombre es asombrosamente parecido al de Droguería Unifarma S. A., propiedad de Ariel Vilán, el joven que se arrojó al vacío desde el noveno piso. Unifarma fue allanada y aunque sus autoridades dieron explicaciones sobre a quién le vendieron la efedrina, no convencieron al juez. Lo cierto es que el allanamiento y toda la investigación sobre la efedrina demostraron que había un grupo de jóvenes, Forza, Ferrón, Bina, Vilán y Mario Martín López Magallanes, un socio de Forza y Vilán, que armaban empresas farmacéuticas y, mediante una maniobra, les suministraban la efedrina a los mexicanos. La maniobra consistía en lo siguiente: compraban efedrina, pero se llevaban mucha más de la que figuraba en los papeles, y esa diferencia es la que proveían a los narcos. Como Forza y Ferrón, por ejemplo, estaban inhabilitados por haber dado muchos cheques sin fondos, recurrían a otras personas para que les prestaran el nombre. Así armaban empresas virtualmente fantasmas, proveedoras de la efedrina.

–¿Existen pruebas reales de la vinculación de Forza-Ferrón-Bina-Vilán y López Magallanes con los mexicanos?

–Públicamente, el juez Faggionato Márquez hizo saber que existe un cruce telefónico que demostraría la relación, aunque los investigadores de la Bonaerense dicen que casi todos los celulares de Forza eran de Estados Unidos y Canadá, no argentinos, lo que hace difícil el cruce de llamadas. También se menciona que en un celular del jefe de los mexicanos, todavía prófugo, Juan Martínez Espinosa, se encontró una anotación que dice Sebastián F., que se especula correspondería a Forza. No debería ser tan difícil verificar si ese número corresponde o no a una de las víctimas del triple crimen. Sin embargo, el rumor es que hay al menos un testigo de identidad reservada que relató la relación entre los mexicanos, Forza y López Magallanes.

–¿Cuáles serían los móviles del triple crimen?

–En off the record, quienes trabajan en la causa dicen que los jóvenes empresarios engañaron a los mexicanos mezclando efedrina con sal, o sea entregándoles efedrina rebajada, lo que habría dañado la producción. Esta versión, que PáginaI12 recogió el jueves de los máximos investigadores, es puesta en duda por los más experimentados funcionarios judiciales. Estos últimos creen que la clave está en la operación que terminó con el allanamiento de Maschwitz, el desmantelamiento del laboratorio que funcionaba allí y la detención de los nueve hombres que serían de la llamada Banda de León, un grupo relacionado con el cartel de Sinaloa. Oficialmente se dice que se llegó a la quinta de Maschwitz a raíz de una llamada al 911, pero pocos creen en esa versión. Cuando la policía obtiene datos que no puede blanquear porque quiere cubrir al informante recurre al viejo truco de poner en el expediente el llamado –siempre desde un teléfono público– al 911. La versión sería que hubo un adelanto de dinero de los mexicanos a los jóvenes empresarios, éstos los entregaron, y los narcos los mandaron a matar. En los diálogos mantenidos anoche por este diario con los investigadores más importantes, éstos empezaban a admitir que tal vez, efectivamente, hubo una entrega. Y en el caso de Vilán, éste le habría prestado su nombre a Forza y López Magallanes, y se tiró del noveno piso completamente aterrorizado de que lo mataran a él y a alguien más de su familia. Ayer se encontró en Lomas de Zamora el Mini Cooper que Forza le había vendido a Vilán. Ambos eran jóvenes, apasionados por los autos, libradores de centenares de cheques rechazados, quebrados y socios en un negocio turbio que los llevó a la muerte.

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Imagen: Télam
 
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