EL PAíS › LAS DOS CENTRALES SINDICALES SE PLANTEAN UNA NUEVA RELACION

Los dos Hugos en una misma vereda

El debate por la reestatización de Aerolíneas Argentinas y la movilidad jubilatoria hizo que Hugo Moyano y Hugo Yasky fijaran posiciones de conjunto. En la CGT y la CTA no descartan nuevas coincidencias en el futuro.

 Por Martín Piqué

Fue toda una novedad, un hecho inédito para el sindicalismo de los últimos años, quizá un indicio de un proceso en gestación. La semana pasada, las dos centrales de trabajadores del país –la mayoritaria CGT y la alternativa CTA– difundieron dos cartas conjuntas para expresar una posición unificada sobre la estatización de Aerolíneas Argentinas y la movilidad de los haberes jubilatorios. Los textos de ambas confederaciones estaban firmados por los dos secretarios generales, Hugo Moyano y Hugo Yasky. Los dos dirigentes no sólo comparten el nombre de pila. También compartieron pronunciamientos cuando ciertos hechos, por su gravedad, lo ameritaban. Así sucedió con el crimen del maestro Carlos Fuentealba. “Toda vez que haya que defender intereses vitales de la clase trabajadora la unidad en la acción tiene absoluta justificación”, argumentó Yasky a PáginaI12. “Los trabajadores necesitan de la unidad de sus dirigentes. Hay que trabajar para la unidad”, exhortó Julio Piumato, titular del gremio de Judiciales y secretario de Derechos Humanos de la CGT.

Las declaraciones conjuntas de CGT y CTA se difundieron la semana pasada, luego de que Diputados diera media sanción a la estatización de Aerolíneas y el proyecto quedara en manos del Senado. El texto sobre la línea de bandera llevaba como título “Los nuevos cielos de la Patria” y defendía la necesidad de “recuperar la empresa como patrimonio del conjunto del pueblo”. Esa carta también fue suscripta por el espacio de intelectuales Carta Abierta. Para ratificar su apoyo a la absorción de la empresa por el Estado, que juzgaron inevitable a fin de evitar la quiebra y el consecuente riesgo en materia laboral, ambas centrales organizaron una movilización en conjunto al Congreso. Allí se repitió la postal que ya se había visto en los actos en Plaza de Mayo para defender las retenciones móviles: gremios de CGT y CTA conviviendo en la calle.

El otro tema que hizo confluir a las dos confederaciones es la pelea para que el Congreso sancione una ley de movilidad jubilatoria que tome como parámetro las variaciones del salario. Aquí la posición de ambas centrales difiere del proyecto que por ahora impulsa el Ejecutivo. Como fórmula para fijar el índice de movilidad, el Gobierno propone un mix entre el promedio salarial que registre el Indec y los niveles de recaudación de la Anses. Tanto la CGT como la CTA pugnan, en cambio, porque el parámetro para establecer la movilidad jubilatoria sea el índice de remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (Ripte): se trata de un indicador que mide exclusivamente los salarios de los trabajadores en blanco. Este parámetro, a diferencia del mix propuesto por el Gobierno, mejoraría los ingresos de los jubilados (ver página 5).

Al igual que hicieron con Aerolíneas, ambas centrales preparan movidas en simultáneo para exigir cambios en la materia. No se descartan movilizaciones, tampoco medidas de fuerza. “Desde la CGT cuestionamos la fórmula que han utilizado para calcular la movilidad jubilatoria. No nos parece correcto que la fórmula esté atada a la recaudación fiscal y al aumento de los salarios. Además, antes de la aplicación de la ley tiene que haber un aumento de emergencia de la jubilación mínima”, advirtió en diálogo con PáginaI12 el secretario de Capacitación de la CGT, Juan Carlos Schmidt. “Con la CGT coincidimos en que la jubilación es la extensión del salario de los que ya no están en actividad. La variable que se tiene que tomar en cuenta es la evolución anual de los salarios y no ecuaciones matemáticas de contenido economicista. Y también coincidimos en la necesidad de un piso de jubilación más alto”, ratificó Yasky.

En la CTA creen que si el Ejecutivo mantiene su proyecto sin cambios no terminará con la ola de juicios y tampoco facilitará el acercamiento de sectores políticos independientes. Más advertencias se escuchan en la CGT. “El proyecto de movilidad que se apruebe en el Congreso tiene que ser mucho más generoso porque su tratamiento generó muchas expectativas”, reclamó Schmidt. Aparte de integrar el consejo directivo de la CGT, Schmidt forma parte de la Federación de Portuarios y Marítimos. Esa federación ya decidió convocar a un paro para el próximo miércoles. Reclamarán, entre otras demandas, la suba del monto mínimo no imponible de Ganancias y la mejora del proyecto de movilidad jubilatoria.

Las coincidencias entre CGT y CTA prometen continuar en el futuro. Un problema no menor sigue siendo la personería gremial que reclama la central alternativa. “Cuando se termine de reconocer el status legal de la CTA, la relación será más plena y fructífera. Tenemos que impulsar la unidad del campo popular. Y que las dos centrales maduren y convivan para generar un sindicalismo mucho más crítico y mucho más incisivo en su posibilidad de incidir en la realidad”, concluyó Yasky.

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Moyano y Yasky también habían coincidido cuando asesinaron al maestro Carlos Fuentealba.
Imagen: Telam
 
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