EL PAíS › ENTREVISTA CON LA GOBERNADORA DE TIERRA DEL FUEGO, FABIANA RíOS

“La situación es de alta vulnerabilidad”

La mandataria del ARI alerta sobre las consecuencias de la crisis financiera internacional en su provincia. Dice que no se va a pronunciar sobre el cambio de fecha de las elecciones hasta que lo hagan el Congreso y su partido.

 Por Elio Brat

Desde Ushuaia

La gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, advierte que en su provincia el escenario socioeconómico ya está sufriendo las consecuencias de la crisis financiera global, en especial en el sector de la industria electrónica y la textil. Aunque como integrante del ARI se reconoce opositora, se diferencia de la confrontación directa y elige “una relación de diálogo” con el Gobierno. A punto de cumplir 45 años, la única gobernadora mujer del país no se pronuncia ante el adelanto de las elecciones legislativas promovido por el oficialismo y asegura que sostendrá una “postura orgánica” con su partido.

–¿Qué posición tiene ante el proyecto del Gobierno de adelantar las elecciones legislativas?

–No voy a hablar ahora sino cuando se expida el Congreso. Además de analizar qué harán los diputados y senadores nacionales, también voy a esperar a que se pronuncie el ARI, mi partido a nivel nacional. Mi postura será orgánica.

–En el plano político partidario, ¿cómo se ubica respecto de la definición claramente opositora de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica?

–Yo integro el ARI y nuestro partido en Tierra del Fuego decidió el no acompañamiento al proceso de la Coalición Cívica como espacio político. Yo sí adhiero a los principios de la CC y está claro que Elisa Carrió tiene, como líder que es, la responsabilidad de plantarse como oposición al gobierno nacional. Pertenezco a un partido de la oposición. No soy kirchnerista, pero creo profundamente que las gestiones se establecen a partir de un diálogo sincero, con acuerdos y desacuerdos y con oposición responsable. Esto es lo que nosotros hacemos: gestionamos con toda responsabilidad y sin claudicar en los principios. Tenemos un tremendo respeto a la representación que tiene el gobierno nacional y de igual manera pedimos lo mismo por la representación que nosotros tenemos localmente.

–¿Cuál es la postura de su gobierno ante el conflicto rural?

–La discusión con el campo la vivimos, desde el principio, con mucha angustia a la distancia, porque esa problemática estaba muy arraigada en la Pampa Húmeda. Desde Tierra del Fuego, la mayoría de los diputados y senadores votaron en contra de la Resolución 125, en un momento difícil para el país. Pero hoy creo que en la medida que se van dando los acuerdos y las posibilidades de apertura en las mesas de diálogo, esta cuestión vinculada con la producción básica de Argentina se va resolviendo a través de los canales que deberían haberse abierto mucho antes. Trasladar en el tiempo los conflictos casi siempre agrava las situaciones.

–Mil obreros fueguinos se manifestaron en Río Grande contra la posibilidad de despidos masivos en la industria metalúrgica y electrónica de la isla. ¿Cómo enfrenta este problema?

–La situación en Tierra del Fuego está sumamente complicada. Arrancamos la gestión, en diciembre del 2007, con una provincia devastada en sus finanzas, con un elevadísimo gasto en personal y muchas deudas, pero con una situación laboral bastante estable, con un nivel de crecimiento en el país que garantizaba la colocación de los productos y un precio muy alto del petróleo. Pero esto se fue agravando durante 2008. Si le sumamos que la crisis internacional hizo que bajara estrepitosamente el consumo de productos electrónicos, se pueden imaginar qué es lo que pasa en Tierra del Fuego. Además de la baja petrolera, se le tiene que sumar un sector textil invadido por el mercado asiático. El tema se fue complicando y llegó a su pico en febrero, cuando las empresas electrónicas les plantean a los trabajadores un esquema de reducción salarial por suspensiones que el sindicato no acompaña. Hubo problemas también de suspensión en el área textil.

–¿Tierra del Fuego necesita una ayuda económica del Estado nacional? ¿La ha pedido?

–Independientemente de los recursos que de manera automática el Estado nacional les gira a las provincias, hay una cantidad de planes y programas que discrecionalmente pueden enviarse a las provincias. Tierra del Fuego tiene en principio una situación económico-financiera de altísima vulnerabilidad respecto de los recursos nacionales, pero esto tiene que ver con lo que de manera automática se brindan. También existen fuentes propias, con las cuales habitualmente nos financiamos en momentos como éste. Pero quizás hay un mito... (silencio), no un mito, sino una práctica construida con los años que tiene que ver con la obediencia de los estados provinciales hacia el gobierno nacional. Y lo que estamos tratando de construir algunos referentes de oposición desde gobiernos provinciales es una relación de diálogo, con algunos acuerdos, con principios que uno puede sostener sin enrojecerse. Lo que no quiere decir que uno pase a formar parte del partido del gobierno nacional, sino que los dos podamos gestionar con respeto. Eso creo que le va a hacer muy bien al país.

–Por su provincia pasaron gobiernos del Movimiento Popular Fueguino, del radicalismo y últimamente del peronismo. ¿Qué diferencia al gobierno del ARI?

–(Suspira.) Este es un gobierno de gente común y eso es lo que creo que la sociedad fueguina eligió. Yo estuve y participé activamente de la política desde los inicios de la conformación de la provincia, como convencional constituyente. Fue mi primera candidatura a nivel provincial por el socialismo. Desde allí trabajé, estudié, nos postulamos y perdimos muchas veces más de las que ganamos. Así que si tengo que encontrar alguna diferencia respecto de los gobiernos anteriores, es que quienes lo integramos actualmente somos ciudadanos y entendemos nuestra representación. No hay aquí políticos de profesión ni políticos de raza. Somos, apenas, compañeros que desde un espacio de la sociedad pudimos y asumimos responsabilidades y hoy tenemos una representación pública con nuestra carga de historia, que también significa nuestra propia limitación.

–Aunque aún faltan casi tres años, ¿aspira a ser reelegida?

–Aspiro a terminar un mandato dejando una provincia saneada o en vías de saneamiento por una administración que pueda cambiar la cultura de una gestión que se sirve a sí misma, por otra que mire a la sociedad a la que sirve. Y una relación de la política con la ciudadanía asumida como un hecho normal de la vida de las personas. La verdad es que la reelección o la no reelección es algo que se verá con el tiempo. Si algo sé, es que me voy a morir haciendo política, en el lugar que sea y como sea. No hago política para el marketing y no me interesa que hablen bien o mal. Me interesa hacer todo lo que esté a mi alcance de acuerdo con lo que me manda la conciencia y eso es lo que humildemente trato de hacer durante el tiempo que dure la representación que me dio la gente.

–¿Ser mujer le genera más dificultades para gobernar?

–Fácil no es. Yo separo las decisiones del electorado en dos momentos: en la elección misma se juegan algunas cosas que hacen que la cuestión del machismo no pese tanto y, por eso, podemos tener una Presidenta mujer y una gobernadora mujer. Pero en lo cotidiano de la gestión, sí, hay una práctica que se reconoce como diferente y eso es más conflictivo. Siempre hay algunos que creen que te tienen que dar consejos, que a un gobernador varón no se animarían a hacer... Pero, como mujer, una construye poder de otra manera. Lo que hay es un desafío enorme para las mujeres con representación pública, de honrar la lucha de otras que nos hicieron más fácil este camino y este momento.

–Más allá de lo político, ¿cómo analiza la gestión de Cristina Fernández en tanto mujer?

–La veo como la puede ver cualquier ciudadana, con un prisma ideológico, de donde somos. Y con otro que seguramente también es el que ve ella, que es el prisma del género, que hace que pueda entender las dificultades que tiene porque algunos cuestionamientos que recibe en su condición de mujer son los mismos que recibe una.

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“Algunos cuestionamientos que recibe (CFK) en su condición de mujer son los mismos que recibe una”, dice Ríos.
Imagen: Alfredo Srur
 
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