EL PAíS › RéPLICA DE JULIO COBOS A LAS CRíTICAS DE ELISA CARRIó POR SU REUNIóN CON DE NARVáEZ

“No me van a condicionar la agenda”

 Por Santiago Rodríguez

Raúl Alfonsín no podría decir hoy aquello de que “la casa está en orden”: a dos semanas de las elecciones, los radicales que tras su muerte encararon el camino de la reunificación y armaron el Frente Cívico y Social para dar pelea en las urnas están más alborotados que nunca por la recepción que Julio Cobos le prodigó a Francisco de Narváez. “A mí no me va a condicionar nadie la agenda”, reaccionó ofuscado el vicepresidente frente a las críticas de sus socios y cuestionó en particular a Elisa Carrió, con quien compite de cara a las presidenciales de 2011. “Cuando Carrió dialoga, es plural, está bien –se quejó–; pero lo hace Cobos y está mal.” “Lucharé contra todos, hasta con Cobos”, retrucó la líder de la Coalición Cívica.

La defensa de Cobos de su reunión con De Narváez alteró aún más a la ya agitada familia radical. “Yo necesito el respaldo del partido, pero no para que me condicionen”, aclaró Cobos, quien así profundizó la línea del comunicado que emitió tras su encuentro con el candidato de Unión-Pro y las primeras críticas de sus aliados.

A la reivindicación de su actitud, el vicepresidente sumó esta vez una estocada a la líder de la Coalición Cívica. “El 5 de mayo se comunica ella con De Narváez para solidarizarse y criticar al Gobierno por la campaña sucia que le están realizando”, recordó, para luego rematar con que si lo hace ella “está bien”, pero si lo hace él “está mal”. “Resulta que se lo critica al Gobierno porque no dialoga con todos los sectores de la oposición y cuando hay un diálogo... Cuando ellos lo hacen, está fenómeno; cuando lo hace el vicepresidente, está teñido de sospecha”, agregó.

Cobos admitió que al final del encuentro que el miércoles pasado mantuvo con De Narváez en el Senado le dijo que contara con su “solidaridad, porque sos víctima de una campaña”. “Una campaña –prosiguió– que comenzó no sólo con esta persecución judicial, sino también con listas que le ponen para confundir a la gente.”

“Yo tengo aguante”, dijo también Cobos y pidió “que quede claro: yo voy a recibir a todos los políticos, y a los argentinos en general, conforme los atributos que tiene el vicepresidente de la Nación, y a todas las personas de bien que quieran acercarse a construir un país entre todos”.

Carrió dio “por terminado el episodio” tras la réplica de Cobos, pero antes de eso no se privó de confrontar con el vicepresidente. “Uno puede prestar solidaridad sin sacarse una foto”, afirmó la referente de la Coalición Cívica y candidata a diputada en la Capital Federal, quien insistió en calificar como una “operación de la SIDE burda y menor” la citación a indagatoria de De Narváez, aunque también insistió en reclamarle “explicaciones” al empresario tanto sobre su fortuna como por la causa de la efedrina.

“No voy a hablar de esa manera porque no me corresponde; la historia hablará de lo que es o no es”, respondió Carrió cuando le preguntaron si consideraba a Cobos como un “traidor”.

En medio del cruce entre las dos figuras que pretenden encabezar al panradicalismo en las presidenciales de 2011, quedaron los demás dirigentes de ese espacio. “La foto que Cobos no se saca con (Mario) Barbieri se la sacó con De Narváez y eso no le cae bien al Acuerdo”, lamentó Margarita Stolbizer, quien en nombre del armado radical compite con el empresario en la provincia de Buenos Aires. Barbieri es el intendente de San Pedro que el espacio del propio Cobos nominó para el tercer lugar en la lista de candidatos del Acuerdo Cívico y Social. En lo que va de su campaña no ha conseguido retratarse con el vicepresidente.

La negativa de Cobos de acompañar a su candidato no pasó inadvertida para sus socios radicales, quienes sospechan que el vicepresidente trata de preservarse frente a las encuestas que hablan de una polarización entre Néstor Kirchner y De Narváez. “Días atrás, durante una reunión privada en el Senado, dijo que se lleva mejor con Macri, Reutemann y Solá que con los partidos anquilosados como el radicalismo”, contó a Página/12 un dirigente radical, que no se mostró sorprendido por la actitud de Cobos.

Embarcado en la campaña, Ricardo Alfonsín trató de limitar el daño: dijo que la reunión Cobos-De Narváez “no tiene demasiada trascendencia” y llamó a discutir en serio de qué manera resolvemos los problemas de los argentinos”, porque “las otras son cuestiones secundarias”.

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